El 1? de agosto, el puente de una autopista congestionada interestatal en Miniápolis, Minnesota, se desplomó lanzando muchos vehículos al rió Mississippi a la hora de mayor tráfico. Al menos ocho personas fallecieron y docenas más resultaron heridas.


Dos semanas antes, una tubería de vapor con más de 83 años de edad explotó por entre las calles de Manhattan, cubriendo toda la periferia con fragmentos tóxicos. Dos años antes, los diques de las represas en New Orleáns se rompieron, dando paso así a la devastación del Huracán Katrina.


En los EE.UU., la pérdida de vidas y de las fuentes de trabajo causadas por una crisis siempre resultan en el típico torrente de reportajes por parte de los medios de comunicación, las investigaciones de expertos y las filas de politiqueros haciendo promesas para hacer lo que sea necesario para evitar que una tragedia similar nunca vuelva a ocurrir.


Luego de algún tiempo, siempre parece ser que todo queda en el olvido, y muy poco cambia.


Recientemente, se puso mucha atención  al reporte de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE) del 2005. Dicho documento es como un reporte escolar que califica la infraestructura con buenas o malas notas. El documento apenas le otorga una D. Esto es una caída de la anterior D+ que recibió hace cuatro años. 


Otro problema en auge que fue señalado por la ASCE son las represas en deterioro. El reporte indica un incremento de 33 por ciento en ellas a partir de 1998. Por lo menos 3.500 de esas represas son de las más grandes del país. Además, la ASCE no sabe con exactitud cuantas de esas represas son un peligro ya que muchos estados no pueden pagar por las más elementales inspecciones.


El agua es otro problema. De acuerdo al mismo reporte se necesita cerca de un trillón de dólares para proyectos vitales de agua potable y drenaje durante los próximos veinte años. El agua potable, el tratamiento de las aguas negras y de navegación casi obtuvieron una calificación para fallar, llegando apenas a D-.


La nota más alta de C+ fue para los basureros y el sistema de reciclaje de desperdicios sólidos. Mientras tanto el mismo reporte da a conocer que las líneas eléctricas no son adecuadas para la demanda de electricidad existente, las escuelas, los parques y las playas públicas están en completo deterioro.


El fracaso del capitalismo


Hasta hoy nadie sabe porque se derrumbó el puente de Miniápolis. Entre algunas de las teorías están las grietas invisibles, las vibraciones de los trabajos de renovación en la carretera y la erosión del suelo alrededor de los soportes bajo el agua.


Lo que si es cierto es que el diseño de la estructura  fue un factor. Aproximadamente 77.000 puentes en EE.UU. recibieron la misma calificación  de “estructura deficiente” que le asignó la ASCE al puente de Minnesota, alrededor de 756 de estos puentes fueron construidos de la misma manera.


La larga historia del capitalismo de hacer trampa en la integridad de los diseños y  las construcciones nos ha dejado con una infraestructura deficiente la cual necesita urgentemente inspecciones y mantenimiento. ¿Pero sucederá esto? ¿Y qué de la calidad de las inspecciones?


El puente de Miniápolis  había sido inspeccionado anualmente. La tubería que se rompió en Manhattan también había sido inspeccionada y declarada segura. Inclusive los diques de New Orleáns también habían sido inspeccionados por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército y declarados seguros.


La realidad es que, a pesar de que existe la más moderna tecnología de detección y reforzamiento, la mayoría de estados no puede pagar por ella.  Y mientras tanto, de acuerdo al Instituto Nacional de Medidas y Tecnología, la mayoría de las  inspecciones son completadas por “un chico con un martillito en la mano que arranca algunas cascarillas de pintura o de herrumbre  a la misma vez que trata de comprender lo que está sucediendo mientras siente temor por su vida al estar en tan peligrosa situación.”


Las herramientas utilizadas por estos inspectores en tan importantes tareas, a menudo consisten en tan solamente una linterna, martillo, regla y una cámara.


Para mantener la infraestructura se requiere de dinero—dinero que los capitalistas no tienen cuando se trata de mejorar las necesidades del pueblo.


Mientras que Cuba Socialista literalmente planea como mejorar la calidad de vida de su pueblo—construyendo escuelas, viviendas y clínicas que ofrecen servicios gratuitos—aquí en los EE.UU. las personas nunca saben si llegarán a sus trabajos vivos.


En Cuba, un trabajo decente es un derecho. Por otro lado, el capitalismo utiliza lo que Marx denominó “el ejercito de reserva de desempleados” para mantener a los trabajadores intimidados y reducir los salarios.


En EE.UU.,  millones de trabajadores se encuentran sin empleo.  Bajo una economía socialista y planificada, todo el pueblo tendría buenos empleos realizando la importante tarea de mantener la infraestructura.


En vez de todo eso, el capitalismo solamente ofrece guerra en contra de lo obreros, tanto aquí como en el extranjero.


En un esfuerzo para asegurar el futuro que garantice el crecimiento de sus vastas riquezas, la clase dominante utiliza a politiqueros como George Bush como una fachada.


Bush en sus discursos sobre el derrumbe del puente de Minnesota ha fingido pésame  por las victimas y sus familiares. Él alega que está asegurando un futuro para “nuestros hijos.”


Pero esto es mentira.


Ni a Bush ni a sus aliados en la clase dominante les preocupa si nuestros hijos mueren en una tragedia como la del puente, o si perecen en un huracán o si son fumigados por una tubería vieja bajo cualquier calle de una ciudad. Ellos están laborando para asegurar el futuro de los hijos de las familias ricas, punto.


 Los Demócratas también han hecho discursos vacíos después de haberse derrumbado el puente. La mayoría lo han hecho para recobrar su liderazgo político. El líder del Senado, el Demócrata Henry Reid, señala con exactitud que los programas domésticos y de infraestructura están siendo reducidos debido a los billones de dólares que están siendo utilizados en Irak y Afganistán.


Pero lo que sucede es que Reid es un agente de la misma clase capitalista en el poder. Su análisis no es más que una falsa alabanza por conveniencia debido a que se acercan las elecciones del 2008. Y además es solo parte de la verdad.


Esta infraestructura ha sido descuidada por décadas, a través de varias guerras y agresiones imperialistas, por ambos Demócratas y Republicanos.


Fue el capitalismo lo que derribó al puente de Miniápolis.  Y ante todo esto serán nuestros esfuerzos por construir una nueva sociedad lo que ultimadamente derribe al capitalismo.


Por que al igual que los puentes que construye, el capitalismo en su base está  en descomposición.