Soldados rasos contra el imperialismo

Un estudio publicado en octubre del 2011 encontró que 78 por ciento de los soldados estadounidenses muertos en Afganistán proceden de comunidades pobres y 70 por ciento no tenía ninguna educación después de la educación secundaria.

No hay ningún misterio detrás de estas estadísticas. Con matrícula de colegio cada vez más inaccesible y un creciente desempleo, hay sólo un lugar seguro que siempre ofrece empleo con salario digno, beneficios de atención médica, un lugar para vivir y beca universitaria: los militares estadounidenses.
  
El ejército de los Estados Unidos no hace ningún secreto de esto. De hecho, está escrito en sus manuales el deber de reclutar a estudiantes de bajos recursos, razón por la cual usted encontrará reclutadores en cada escuela secundaria ubicada en una comunidad pobre.

La clase capitalista en los EEUU está dedicada a expandir su alcance para dominar todos los rincones de la tierra. Cuando son incapaces de hacerlo a través del neoliberalismo, injustos tratos de comercio y préstamos, sanciones económicas, golpes respaldados por la CIA y amenazas, los capitalistas se quedan con la última opción de tomar el control de recursos y nuevos mercados en otros países por la fuerza. 

¿Quién lucha en las guerras de Wall St.?

Pero cuando la clase capitalista decide ir a la guerra, obviamente no envían sus vecinos y seres queridos para luchar.  Ahí es cuando ellos llaman su ejército de personas de clase obrera —que fueron atraídas con promesas de una vida mejor, entonces inundados con racismo y chovinismo nacional— para ser utilizados como carne de cañón en su lugar. El dicho ha sido cierto a lo largo de la historia: “guerras por los ricos siempre se luchan con la sangre de los pobres”.

Pero el compulso capitalista de enviar obreros jóvenes a morir en guerras de Wall Street crea una contradicción que puede ayudar a lograr el fin del capitalismo y la guerra imperialista en total.
Mientras que las tropas estadounidenses son enviadas a combatir por los intereses de los capitalistas, no comparten los mismos intereses. Las tropas estadounidenses no obtienen nada de las aventuras de los imperialistas en el extranjero — de hecho, sus vidas son arrojados en caos, miseria, muerte, familias rotas, traumas físicos y psicológicos.

Porque el Gobierno de los Estados Unidos no se preocupa por las tropas estadounidenses y las envía interminablemente hacia guerras impopulares, existen las condiciones para organizar — y para rebelar— sobre la base de los intereses obreros dentro del ejército.

Soldados en la lucha por justicia

Los soldados en el militar son desimilar a la policía del estado capitalista. La policía su trabajo de vida para ser instrumento de represión. Entiende bien su trabajo de aplastar movimientos populares y casi nunca han tomado el lado correcto durante levantamientos revolucionarios. Es lo contrario que los soldados en el ejército imperialista.

Históricamente, en el ejército de Rusia zarista durante la Primera Guerra Mundial, habían varias organizaciones de soldados revolucionarios con un programa de la clase obrera, con la visión que los soldados eran “trabajadores en uniforme.” Ellos aprovecharon las contradicciones descaradas del capitalismo, que son más evidentes durante una guerra imperialista. Ellos reunieron a miles de soldados y no sólo se negaron a participar en la matanza masiva de otros trabajadores, pero se unieron a la oleada revolucionaria de obreros y campesinos y ayudaron a derrocar el régimen zarista.

Esto es usual en el ejército estadounidense. Durante la guerra de Vietnam, decenas de miles de soldados estadounidenses participaron en rebelión, sabotaje, desobediencia civil y participaron en organizaciones radicales contra la guerra. Esta fue una de las razones que el Gobierno de Estados Unidos ya no pudo continuar la guerra.

Hoy en el ejercito estadounidense sólo existe una organización de soldados con un programa de clase trabajadora, conocida como “March Forward!” Al igual que organizaciones radicales de soldados, los miembros de March Forward! han marcado un clara distinción entre los intereses de Wall Street y los de soldados y sus familias.

Mientras que el gobierno de los Estados Unidos sigue arrojando cuerpos al atolladero en Afganistán, actuando beligerantemente hacia otros países e ignorando las vidas de los miembros de servicio, las condiciones aumentan para un movimiento anti-guerra y hasta anti-capitalista. 

Al igual que todos los miembros de la clase trabajadora, los miembros de las fuerzas armadas estadounidenses tienen el mismo potencial para convertirse en clase consciente y convertirse en revolucionarios contra el sistema que ha pisoteado sus vidas. 

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