Una multitud diversa de alrededor de 500 activistas, en su mayoría jóvenes, acudieron a una manifestación el 25 de agosto en la prisión de San Quentin en el condado de Marin, California. En su mayoría provenían de Oakland, muchos de ellos en dos autobuses alquilados, pero también acudieron agrupaciones importantes desde San José, Santa Cruz y San Francisco. El Comité Organizador de Trabajadores Encarcelados, un organizador clave de la manifestación, junto con la Coalición de los Derechos Humanos de los Prisioneros, CA, la cual se fundó recientemente en San José, entre muchos otros grupos de activistas del Área de la Bahía, incluyendo el Partido por el Socialismo y la Liberación, ayudaron a publicitar la acción.

La idea de la huelga se originó con Jailhouse Lawyers Speak (@JailLawSpeak), un grupo de encarcelados defensores de los derechos de los presos.

Liberation photo: Jon Britton

Liberation photo: Jon Britton

Hubo cierta confusión al llegar en cuanto a si la manifestación tendría lugar en la puerta oeste o en la puerta este de la prisión, aunque el plan original era reunirse en la puerta oeste. Un policía aparentemente amistoso de un gran grupo de agentes de la Patrulla Motorizada y alguaciles del sheriff, con sus vehículos de patrulla “haciendo guardia” a las afueras de la puerta oeste, se nos acercó desde el principio e intentó desviarnos hacia la puerta este, en donde no había casi nada de estacionamiento, aparentemente en intento de interrumpir la manifestación. No funcionó, y de inmediato nos dimos cuenta de que se trataba de información falsa e hicimos correr la voz a los recién llegado

La participación fue mucho mayor que los 50 que uno de los organizadores clave anticipaban. Esto demuestra el creciente conocimiento y apoyo por la huelga de prisioneros, planificada para desde el 21 de agosto (aniversario del asesinato de George Jackson en 1971 y la rebelión de esclavos de Nat Turner en agosto de 1831) hasta el 9 de septiembre (aniversario del levantamiento de Attica en 1971). Sin embargo, la lucha por los derechos humanos de las personas enjauladas en las cárceles de Estados Unidos, las cárceles y los centros de detención de inmigrantes—desproporcionalmente gente de color—continuará por el tiempo que sea necesario, indican los organizadores.

La lucha recientemente se vio estimulada cuando un grupo de detenidos de ICE en Tacoma, Washington, se unió a la huelga nacional.

Los huelguistas se niegan a presentarse en los puestos de trabajo asignados, realizan sentadas pacíficas, boicotean concesiones y servicios telefónicos y llevan a cabo huelgas de hambre. Corren el riesgo de ser transferidos a otras cárceles, de ser castigados con régimen de aislamiento y con más tiempo tras las rejas. ¡Es mucho lo que están arriesgando!

Educación, inspiración y organización

Los oradores en la manifestación educaron e inspiraron a los que asistieron. Comenzó Bilal Ali, un ex-miembro de las Panteras Negras y ex-prisionero político. En un discurso encendido explicó que las aproximadamente 2.3 millones de personas encarceladas actualmente son consideradas por los gobernantes capitalistas como parte de un “excedente de población,” sujetos a la superexplotación y a un trato humillante. Los que verdaderamente pertenecen a San Quentin y a otras cárceles estadounidenses, dijo, son los gobernantes ricos quienes han privado a las personas de los medios para ganarse la vida, han causado desalojos masivos y han creado la crisis de la falta de vivienda; quienes han empobrecido a millones de personas y llevado a cabo guerras interminables.
Otro orador destacado, José Villarreal, pasó 10 años en el cuartel general de la prisión (SHU por sus siglas en ingles) de Pelican Bay y fue uno entre muchos miles de presos que se unieron a una huelga de hambre en todo el estado de California en 2013 y obtuvieron importantes mejorías. Sin embargo, dijo: “Muchas de las condiciones contra las que [protesté] siguen vigentes hoy. Aquí en San Quentin,  todavía hay prisioneros en confinamiento solitario. ¡Y el confinamiento solitario es tortura!”
Villarreal añadió: “La razón por la cual construyeron esta prisión en Pelican Bay fue para arremeter contra líderes y organizadores dentro del sistema penitenciario … en su mayoría personas de color. … Nos sacan de nuestra comunidad, nos encarcelan y cuando nos organizamos … el estado nos criminaliza .”

El líder de apoyo de la huelga, Nube Brown de la Coalición de Derechos Humanos de Prisión y Enfoque de Prisión de California, encabezó una lectura de las 10 demandas de los presos en huelga, pidiéndole a la audiencia que respondiera a cada una de las demandas con un fuerte “¡Te escuchamos!” Cada demanda también fue leída en español, y después de cada una de ellas los hispanohablantes en la audiencia respondían: “Te oímos.”

Los organizadores también tuvieron planes de llevar a cabo un “ataque telefónico” masivo en las prisiones como parte del programa. Sin embargo, Bilal anunció que las líneas telefónicas habían sido cerradas para bloquear esas llamadas, lo cual, añadió, en realidad muestra el impacto que ya habíamos tenido.

Al final de la manifestación, Bilal Ali instó a los participantes a tomar los diferentes volantes, documentos y otros materiales entregados por los grupos organizadores presentes para obtener una mejor educación sobre las temas y, para aquellos que aún no sean miembros, para que se unan a una organización que siga luchando por estos derechos. Los miembros del PSL repartieron copias del periódico Liberación, al igual que una declaración de apoyo a la huelga de palestinos detenidos en cárceles israelíes y tarjetas de palma sobre la Proposición 10 con información sobre la importante campaña estatal para lograr un voto “sí” en noviembre a favor del control de alquileres y de la vivienda asequible.

Podemos esperar que el apoyo siga creciendo a medida que la huelga por los derechos humanos de los prisioneros continúe y se extienda, lo cual dará lugar a mayores logros. ¡Esta lucha merece de la más amplia solidaridad!