El Hotel Península Beverly, un hotel para ricos, era el hogar de Harvey Weinstein lejos de casa. Era también el lugar en donde abusaba de mujeres desde la privacidad de su habitación. Si en ese hotel hasta las actrices famosas se veían en la necesidad de defenderse contra el sexo no solicitado, solo nos podemos imaginar la vulnerabilidad de una inmigrante que trabaja como ama de llaves, limpiando la habitación sola, por un diminuto salario.

El acoso sexual es un crimen que abusa del poder. Sus víctimas son más vulnerables que el depredador. Las mujeres, personas transgénero e incluso hombres pueden ser blancos de este crimen. Para muchas mujeres de la clases trabajadora, el acoso sexual o la amenaza de ello son parte de la vida diaria.

Según la Comisión de Igualdad Oportunidades en el Empleo, las amas de llaves, los conserjes en un turno nocturno y los agricultores en los campos son más vulnerables ya que normalmente se encuentran solos.

Algunos sindicatos están luchando para mantener a los trabajadores a salvo. Las amas de llaves en la ciudad de Nueva York, Chicago y Seattle han ganado el derecho a contar con “botones de pánico.” En caso de ser amenazadas o acosadas sexualmente, activan el botón para pedir ayuda y para que el depredador sea entregado a la justicia. También hay una campaña en curso para proteger a las amas de llaves en el condado de Miami-Dade, Florida.

30,000 amas de llaves en Nueva York adquieren botones de pánico

En el 2012, el sindicato de hoteles en Nueva York obtuvo un contrato para 30,000 trabajadores, el cual garantiza la disponibilidad de botones de pánico para las amas de llaves. El año anterior, el político francés Dominique Strauss-Kahn fue acusado de abusar de una ama de llaves en un hotel en Nueva York, llevando el tema a la luz pública.

“Unite Here,” un sindicato que representa a las amas de llaves y a otros trabajadores de servicios en los EE.UU. y Canadá, logró aprobar leyes de “botones de pánico” obligatorios en Seattle y Chicago. Un esfuerzo similar está ocurriendo en Miami. No se aprobó la ley en Long Beach, California, en donde se encuentra la Península de Beverly Hills, ante una fuerte oposición de la industria hotelera.

‘Nunca dejes a un cliente entre tú y la puerta’

Están muy necesitadas. Las empleadas en la Península de Beverly Hills dicen que los clientes las tratan como propiedad. Reportan que son toqueteadas, agarradas por detrás, que los clientes aparecen desnudos, que se masturban frente a ellas, que tratan de tocarlas o atraparlas en los pasillos, que les restriegan sus genitales. Los trabajadores se aconsejan mutuamente: “nunca dejes a un cliente entre tú y la puerta” y “siempre mantén algún tipo de mueble entre tú y el cliente” (New York Times) Las trabajadoras no forman parte de un sindicato. Muchas de ellas no reportan el acoso por miedo a ser despedidas.

58 por ciento de las empleadas de hoteles en Chicago han sido acosadas sexualmente

El año pasado, “Unite Here” le hizo una encuesta a 500 empleadas de hoteles y casinos en Chicago que trabajan como amas de llaves y meseras, muchas de las cuales eran inmigrantes latinas y asiáticas. Encontraron que el 58 por ciento de las empleadas de hoteles y un 77 por ciento de las empleadas de casinos han sido acosadas sexualmente por clientes; un 49 por ciento de las trabajadoras de hoteles le han tenido que contestar la puerta un cliente desnudo o exponiéndose a sí mismo de alguna manera; 56 por ciento de las trabajadores de hoteles que han reportado el acoso dicen que ya no se siente seguras en su trabajo; 65 por ciento de las meseras del casino dicen que clientes las han tocado o intentado tocar sin permiso; casi un 40 por ciento de los trabajadores del casino dicen que han sido presionadas para obtener una cita o un favor sexual.

‘No mas Harveys en Chicago’

El 11 de octubre de 2017, el consejo de la ciudad de Chicago aprobó una
ordenanza llamada “¡Fuera las manos, Pantalones Puestos!”. Las amas de llaves celebraron, poniéndose camisetas de “No más Harveys en Chicago”. Para el 1 de julio de 2018, los hoteles deben proveerles botones de pánico a las amas de llaves y a otros empleados que trabajan solos con los clientes en baños o en habitaciones. Los hoteles también están obligados a crear políticas de acoso sexual para mostrarle a los trabajadores el cómo reportar incidentes, y para darles tiempo a los empleados en caso de tener que reportar las quejas a la policía. La ordenanza afecta a los trabajadores independientemente de si forman parte o no de un sindicato. Una ordenanza similar ha sido aprobada en Seattle.

Wendi Walsh, secretaria-tesorera de “Unite Here Local 355” dijo que la ordenanza podría cambiar a lo que ella le llama una practica generalizada en los hoteles en cuanto al ocultar incidentes de acoso sexual, en las que los hoteles a menudo tratan de resolver los incidentes de manera interna sin involucrar a la policía. La ordenanza de Seattle, por ejemplo, requiere que los hoteles mantengan un registro de los clientes acusados de acoso sexual.

“Muchas veces estos actos son cometidos por clientes frecuentes o por personas muy importantes. El mismo cliente vuelve cada día, mes, cada año,” dijo Walsh. “Esto le dice a la ama de llaves que su experiencia es menos importante que la del cliente.”

Los Hoteles complacen a clientes ricos

Así sucede en la Península de Beverly Hills. Los hoteles buscan satisfacer a los clientes que suelen gastan mucho aunque se comporten de manera inapropiada, y los cortejan para que regresen. Por ejemplo, Weinstein, quien rentaba una suite y habitaciones para su grupo de trabajo, traía miles de dólares a la Península en cada una de sus visitas. Estos clientes son complacidos por el hotel en todos los aspectos. Los trabajadores dicen que los hoteles ponen la discreción y la deferencia ante los clientes poderos antes del bienestar y la seguridad de las amas de llaves y conserjes que trabajan allí.

“Unite Here” ha librado una lucha durante todo un año para que el consejo de la ciudad de Long Beach apruebe una ordenanza que amplíe la protección contra el acoso sexual y el abuso para todos los trabajadores de hoteles en la ciudad, no solo a aquellos protegidos por un contrato sindical. La ordenanza fue derrotada en un voto de 5-4. La Cámara de Comercio de Long Beach ha hecho campana contra la regulación, alegando que las ordenanza le costaría 3 millones de dólares a los hoteles.

Trabajadores en Miami quienes reportan el abuso deben ponerse a la defensiva

Miami-Dade estima que 11,500 ama de llaves y otros trabajadores de
hoteles también están luchando por una ordenanza de “¡Fuera las Manos, Pantalones Puestos!.” La propuesta de Miami Beach está modelada en base a las prácticas obligatorias de Chicago y Seattle, que le proporciona al personal con botones de pánico en caso de un incidente. (Miami herald)

Los botones de pánico portátiles estarían conectados a la seguridad del hotel o a la gerencia, permitiéndoles actuar rápidamente si un trabajador está siendo acosado o abusado. La ley propuesta también crearía una infraestructura para reportar incidentes, incluyendo el permitir que los empleados se pongan en contacto con la policía, una política antirepresalias que prohíba que los hoteles despidan a empleados que presenten quejas y un mecanismo que monitorice a los clientes que se comporten de manera inapropiada con el personal.

Actualmente, las amas de llaves que han reportado el acoso sexual han tenido que ponerse a la defensiva contra la gerencia. Por ejemplo, cuando Gerdine Verssagne, ama de llaves del hotel Fontainebleau, reportó que al ir a limpiar una habitación encontró a un cliente desnudo, no solo el hotel dudó de su historia, sino que también verificaron si debía haber estado trabajando a esa hora. Las amas de llaves del hotel Fontainebleau pasan hasta cuatro horas en autobuses públicos para llegar a sus trabajado, y mientras las rentas siguen subiendo los empleados se ven obligadas a mudarse cada vez más lejos de su trabajo. Antes de que la ordenanza fuese redactada, “Unite Here Local 355”, la cuál representa a 200 amas de llaves en el hotel Fontainebleau, tiene planes de seguir el ejemplo de Chicago y de hacer encuestas sobre el acoso sexual antes de presentar la ordenanza.

A nivel nacional, la Asociación Americana de Hostelería y Alojamiento se ha opuesto a los botones de pánico, y ha desarrollado campañas en las redes sociales para intentar detenerlos. La asociación tacha a estas ordenanzas de actuar como hoja de parra para otras demandas de los sindicatos, como salarios mínimos más altos y límites al volumen de trabajo. No explican por qué se oponen a salarios mínimos más altos o a límites al volumen de trabajo, ni el por qué le negaría a sus trabajadores estos derechos básicos.

Traducido por Lennyel Pérez Irirzarry