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Assata Shakur: La política detrás de los nuevos ataques del FBI

Originalmente publicado por Liberation News.

El 2 de mayo, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) repentinamente anunció de que había puesto a Assata Shakur en su lista de “Terroristas Más Buscados”, haciéndo de ella la primera mujer denominada terrorista.

El estado de New Jersey aumentó la recompensa por su cabeza a $2 millones. Estas acciones del gobierno se dan al cumplirse 34 años de la balacera durante la que la policía alega que Shakur mató a un oficial de policía.

Está claro de que éstos son intentos de venganza del Imperio, que aún está indignado de que una rebelde ha escapado y vive fuera de su alcance y continúa exponiendo su larga historia de explotación y opresión.

Las recientes provocaciones son parte de una larga campaña de desprestigio contra ella, con la intención de borrar su legado revolucionario.

Las acusaciones del FBI señalan a Shakur individualmente, pero poniéndole a ella la etiqueta de terrorista es un ataque contra todos los revolucionarios.

Shakur ha vivido en Cuba exilada los últimos 29 años. ¿Qué ha cambiado en días y semanas recientes que ahora la llaman “terrorista”? El FBI no presenta evidencias contra ella y no revela planes terroristas. El crimen real de Assata, según el vocero del FBI Aaron Ford, es que desde Cuba ella continúa “manteniendo y promoviéndo su…ideología” y “provee discursos contra el gobierno de EE.UU. endorsando el mensaje del Ejercito Negro de Liberación (Black Liberation Army) — una ideología y mensaje que el gobierno de E.EUU. ha declarado “terrorista”.

En otras palabras, el Presidente Obama y Eric Holder acusan a Shakur de crimen político por promover políticas revolucionarias y la liberación del pueblo negro, y tal política como “terrorismo” y “criminal”.

De acuerdo a la atroz “Guerra al Terrorismo” doctrinas legales actualmente empleadas en Washington, ella podría ser señalada para asesinato. Además designando a Shakur como terrorista les ayuda a justificar el marcar a Cuba socialista como “patrocinadora de el terrorismo”.

Por eso la defensa de Assata Shakur es parte del paquete de la defensa general al derecho de abrazar políticas revolucionarias de la liberación negra y de la libertad de expresión en general.

‘Yo quise un nombre que tubiera algo que ver con lucha’

Assata Shakur nació con el nombre de JoAnne Chesimard, y su cambio de nombre reflejó su deseo de identificarse completamente con las luchas revolucionarias de su descendencia africana. Assata significa “ella la que lucha,” su segundo nombre es Olugbala, que significa “amor para el pueblo” y su apellido Shakur lo tomó en honor de su camarada Zayd Shakur.

No es sorpresa de que EE.UU.ahora busca incriminar aún más a Shakur. De hecho, ésto es justamente del gobierno la más reciente extensión de la contra-revolucionaria COINTELPRO, iniciativa de ataques contra el movimiento de liberación del pueblo negro, en las décadas de 1960 y 1970. En ese tiempo, EE.UU. tenía pavor del crecimiento de movimientos revolucionarios, tanto que J. Edgar Hoover declaró al Partido de los Panteras Negras (Black Panther Party) al que Shakur pertenecía, “La más grande amenaza interna” que enfrentaba la clase gobernante. Usaron toda clase de tácticas, hasta assesinaron los líderes, para desarticular este movimiento radical.

Debe recordarse de que el gobierno describió la mayor parte de la actividad política de esa etapa — cuando estaba el movimiento contra la guerra, el movimiento de liberación de los negros, la lucha independentista de Puerto RIco y la solidaridad con la Cuba revolucionaria, entre otras luchas — explícitamente catalogada como criminal.

Por supuesto mientras el gobierno encarcelaba y mataba activistas y revolucionarios en el país, los Estados Unidos estaba enfrascado en una brutal y asesina campaña contra el Sureste de Asia. Estaba tratando cosméticamente las terribles condiciones de la pobreza y la opresión de clase dentro de los Estados Unidos, mientras mandaban tropas a sofocar crecientes rebeliones entre los oprimidos pueblos negro, latino y nativo. Los Estados Unidos estaba provocando golpes de estado en muchas naciones. Trataron de asesinar líderes revolucionarios — y algunas veces lo lograron. Ellos apoyaban el apartheid y el colonialismo portugués en África.

Cuando Martin Luther King Jr. dijo la famosa frase “Estados Unidos es hoy el más grande proveedor de violencia en el mundo”, él presentó desnuda la esencia del “Siglo Americano”.

Fue en el contexto del mundo de entonces — que en lo medular no ha cambiado hoy día — que Assata Shakur creció. Millones tomaron parte en los crecientes movimientos contra las injusticias del gobierno estadounidense y Shakur fue una de esos millones. Como estudiante universitaria, Shakur no usó sus títulos como “una válvula de escape” para distanciarse de las masas pobres, oprimidos y explotados. Ella se unió — en cuerpo y alma — en la lucha por la liberación colectiva.

Del movimiento de masas en Estados Unidos una ala surgió que abogaba por varias formas de lucha armada como forma de acelerar el movimiento revolucionario y dar solidaridad a los pueblos del Tercer Mundo. Assata fue parte de esta tendencia — y ella y sus camaradas fueron objeto de severa represión, frecuentemente acusada de delitos arreglados y encarcelada bajo falsas razones.

Assata Shakur no es culpable

Shakur fue falsamente condenada, acusada de haber matado a un policía el 2 de mayo de 1973. Mientras manejaba en la carretera conocida como el “New Jersey Turnpike”, Assata, Zayd Shakur y Sundiata Acoli, fueron detenidos por un policía del estado, supuestamente por tener mala una luz trasera. Se produjo una balacera donde un policía mató a Zayd y otro policía, Werner Foerster, resultó muerto. Shakur fue acusada de las dos muertes, a pesar de que el otro policía, James Harper, admitió haber matado a Zayd Shakur.

Assata siguió las instrucciones del policía, parada con sus manos en el aire, cuando fue baleada más de una vez por el policía Harper, incluyendo una bala en la espalda. El policía Harper mintió y dijo que él había visto a Shakur alcanzar una pistola, más tarde se retractó. También dijo que ella estaba en posición de disparar, algo que el cirujano que la examinó dijo que eso era “anatómicamente imposible”. El mismo cirujano dijo que era “anatómicamente necesario” para ella tener los brazos en alto para recibir la herida de bala que tenía. Los exámenes hechos por la policía encontraron que Shakur no había disparado y ninguna evidencia física ni médica fue presentada por los fiscales para probar lo que ellos decían de que ella había disparado la pistola a Trooper Harper.

Mientras ella estaba en el proceso del juicio, el estado trató de cargarle otros seis serios crímenes, acusándola de robos a bancos, secuestros y atentar asesinatos. Ella fue absuelta tres veces, dos fueron juicios descartados y uno resultó en jurado empatado.

Shakur fue llevada a juicio a un pueblo donde debido a la publicidad antes del juicio, el 70 por ciento de la gente pensó que ella era culpable y fue juzgada por un jurado de sólo gente blanca. Sin ninguna evdencia física que presentar, el fiscal tuvo que hacerlo totalmente en falsas acusaciones e insinuaciones malignas dirigidas a provocar los prejuicios del jurado contra la gente negra, políticos radicales y revolucionarios negros en particular. Finalmente después de años tras las rejas, el estado aseguró su convicción por la balacera en el Turnpike.

Doble-estandard del terrorismo e invitación a asesinar

Haber sido puesta en la lista de “Terroristas Más Buscados” significa hipotéticamente que Shakur podría ser el blanco para asesinato. El papel blanco legal producido por la administración de Obama, durante la confirmación del Director de la CIA, John Brennan, dice que los Estados Unidos, no respetaría la soberanía de otra nación para escoger a personas como objetivos si las consideran “terroristas”. La masiva expansión de las fuerzas de seguridad y los métodos usados en la “Guerra contra el Terror” están siendo diseñados para apuntar a militantes revolucionarios.

Poner a Shakur en la lista de los “más buscados terroristas” es también un ataque significativo para Cuba. El 1 de Mayo del 2013, los Estados Unidos se negó a quitar a Cuba de la lista de “Estados que Promueven Terrorismo”.  El siguiente día Assata vino a ser la “más buscada terrorista”. Al acusar falsamente de que Cuba apoya el “terrorismo” y alberga un “terrorista” el gobierno se adjudica así mismo el pretexto de continuar el bloqueo ilegal de Cuba y matar la revolución por falta de transaciones comerciales.

Además, los Estados Unidos no hace nada por arrestar, condenar o castigar de alguna manera los violentos grupos enemigos de Cuba, quienes rutinaria y abiertamente alardean que desde Estados Unidos planean ataques terroristas contra Cuba. A pesar de haber matado miles de cubanos, ninguna de esta organizaciones o individuos anti-Cuba han sido puestos en la lista de “Más Buscados Terroristas.”

Por ejemplo, Luis Posada Carriles, ex agente de la CIA, quien actualmente camina libre en Miami, admitió públicamente al New York Times de que él estaba comprometido en una campaña de bombardeos fatales en hoteles en Cuba. En 1976, Posada fue figura clave en la voladura en pleno vuelo al avión cubano donde 73 personas murieron. En el año 2000, Posada fue encontrado planeando asesinar a Fidel Castro mientras iba a hablar a estudiantes universitarios en Panamá. De haberlo realizado, el ataque hubiera matado a cientos.

Amenaza el trabajo de solidaridad a prisioneros políticos

Diabólicamente, al criminalizar a Assata Shakur, el gobierno también ha tomado pasos hacia criminalizar el amplio movimiento en apoyo a prisioneros políticos. Muchos prisioneros políticos en este país también son presuntos miembros del Ejercito Negro de Liberación (Black Liberation Army). Si Shakur es terrorista simplemente por hablar en apoyo al Black Liberation Army, qué de esos condenados de presuntos crímenes de cuando eran miembros? ¿Serán ahora, los grupos de apoyo, considerados merecer la etiqueta de “partidarios de terrorismo” o “terroristas”, ellos mismos?

Los nuevos ataques contra Shakur apuntan a tener un escalofriante efecto en los que buscan expresar su apoyo a prisioneros políticos. Esto es especialmente cierto considerando que el gobierno está usando los drones o poniendo en detención indefinida en Guantánamo Bay a esas personas acusadas del terrorismo.

Poner a Assata en la lista del “Más Buscado Terrorista” es otro ejemplo de que el gobierno de Estados Unidos y la clase capitalista que representa, hará lo que sea para intimidar, reprimir, y derrotar presuntas amenazas.

Porque Shakur se mantiene como un símbolo de resistencia, y no se arrepiente de sus políticas, el gobierno nunca dejará de intentar mancharla, secuestrarla o asesinarla. Pero millones de gente sabe la verdad. Su legado no puede ser palidecido o descartado; no puede ser distorcionado. Aún cuando ella está en Cuba, el gobierno le teme a su ejemplo. Ellos saben que aunque décadas han pasado, las condiciones todavía existen para hacer nacer un millón de Assatas.

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