Cuando el Presidente Obama fue elegido por primera vez, muchas personas en América Latina tenían la esperanza de ver un cambio en las políticas imperialistas y neoliberales de los Estados Unidos. Fue esto lo que motivó al presidente venezolano Hugo Chávez, en su primera reunión con Obama, a darle el libro clásico de Eduardo Galeano : “Las Venas Abiertas de América Latina:. Cinco siglos de pillaje de un continente”

En vez de revertir las políticas de Bush, los demócratas han implementado un tono más suave, al tratar de alcanzar los mismos objetivos estratégicos. Se han empleado, de hecho, muchas de las mismas tácticas de golpes de estado, demostraciones de poder militar, y los acuerdos de libre comercio con el objetivo de debilitar las corrientes anti-imperialistas para mantener la región como “patio trasero de Estados Unidos.”

El tratado de libre comercio colombiano

En octubre de 2009, los Estados Unidos aprobó la creación de siete bases militares estadounidenses en Colombia. Más recientemente, Obama visitó Colombia para supervisar la aplicación del Tratado de Libre Comercio que entró en vigor el 15 de mayo.

Tres millones de pequeños agricultores en Colombia, incluyendo muchas de las comunidades afro-colombianas e indígenas, producen alrededor del 40 por ciento del suministro de alimentos del país.

De acuerdo con un informe elaborado por varios grupos de derechos humanos, Colombia espera  importar dos terceras partes de sus alimentos como consecuencia del TLC. Los ingresos de 1,8 millones de campesinos colombianos se reducirán en un 16 por ciento. Además, el acuerdo afectará a los agricultores más pobres, la mayoría ya están ganando el salario mínimo, y se espera que pierdan entre  48 y 70 por ciento de sus ingresos.

Esto acelerará la tendencia actual del desplazamiento forzado y económico en zonas rurales de Colombia, que ha afectado a 5 millones de campesinos en los últimos 12 años. Estos millones se han visto obligados a unirse a las filas de los pobres en las ciudades, o recurrir a los cultivos de coca.

Los economistas colombianos dicen que con el acuerdo, Colombia podrá exportar mucho menos e importar más. Colombia exporta sólo $ 191 millones, mientras que la importación es  de alrededor de 571 millones dólares de los EE.UU.

Che Guevara resumió el “libre comercio” entre los países imperialistas y subdesarrollados como un “zorro libre entre gallinas libres”. El TLC ha generado protestas de masas y la crítica de las organizaciones de los trabajadores colombianos y los movimientos populares.

Aunque los gobiernos de Estados Unidos y de Colombia emitieron un “plan de trabajo de acción” en 2011, supuestamente para proteger a los sindicalistas colombianos, decenas de sindicalistas han sido asesinados desde que entró en efecto. El TLC ofrece una recompensa a la clase dirigente colombiana por su décadas de guerra contra los activistas y sindicalistas.

La Alianza Bolivariana: otra alternativa

El TLC con Colombia se presenta como una compensación por el fracaso del  Comercio Libre de Área de las Américas que hubiera incluido a todos los países latinoamericanos en los acuerdos comerciales con Estados Unidos. La piedra angular de la política de Bush en América Latina, el ALCA fue aprobada inicialmente en la Cumbre de las Américas 2001. Todos los países presentes votaron a favor del plan, con las excepciones heroicas de presidente venezolano, Hugo Chávez y Cuba, que no fue invitada debido a la presión de los Estados Unidos.

En los próximos años, el ALCA se vino abajo, ya que millones de personas salieron a las calles en toda América Latina para oponerse al neoliberalismo y a elegir gobiernos más de izquierda y mas anti-imperialistas.

 En este contexto, Venezuela y Cuba iniciaron la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que entró en existencia en 2004. Hoy ALBA está formada por ocho estados, entre ellos: Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente y las Granadinas y Nicaragua. Surinam y Santa Lucía fueron admitidos al ALBA como países invitados, y Haití puede unirse también

Los apologistas de las políticas neoliberales argumentan que el desarrollo de países como Colombia, requiere de una mayor integración con la economía capitalista mundial. En este acuerdo, los países más pobres deben dar forma a sus economías y políticas basadas en sus “ventajas comparativas” (por ejemplo, mano de obra barata o de un cultivo comercial), que pudieran atraer la inversión de los países ricos. De esta manera, pudieran atraer a la “moneda dura” de los países imperialistas: Europa Occidental, Japón, y en especial, los Estados Unidos. Esto permite entonces  la compra de productos más costosos, así como productos industriales de alta tecnología.

 ALBA muestra otra alternativa. Si bien no es totalmente inmune a las presiones y los precios de la economía mundial, el ALBA permite a los países más pobres comerciar directamente, sin depender de los dólares estadounidenses. Cuba, por ejemplo, recibe petróleo y gas natural de Venezuela y Bolivia a cambio de la creación de servicios de salud y programas educativos en esos países. Estas campañas  han erradicado en gran medida el analfabetismo, y han mejorado el acceso a la salud de sus comunidades más pobres. Estas regiones han experimentado importantes reducciones del 32 por ciento de las tasas de la mortalidad infantil.

Hace varios años Venezuela llegó a un acuerdo con los países del Caribe para ofrecer petróleo a precio reducido, a cambio de productos tales como azúcar, arroz, plátanos y frijoles. Este tipo de acuerdo va en contra de los dictados del imperialismo.

Los primeros pasos ya se han tomado para la formación de un Banco del ALBA para proporcionar crédito y capital a los países miembros, sin las regulaciones tradicionales de la deuda, impuesta por el FMI y el Banco Mundial que son parasitarias. El ALBA también ha creado una moneda independiente del comercio regional, el SUCRE.

Aunque Cuba es el único país socialista en el ALBA, la alianza es un modelo basado en la cooperación mútua y en el respeto a la soberanía nacional y la autodeterminación. El ALBA se compromete a promover una política anti-imperialista en la región y el mundo y acaba de firmar un documento en apoyo al derecho de Puerto Rico a la libre determinación y la independencia plena. El ALBA condena la desestabilización e intervención en Siria y ha dado pleno apoyo al gobierno argentino en su conflicto con el Reino Unido sobre las Islas Malvinas.

Está claro por qué el ALBA representa una amenaza para las potencias imperialistas.

¡No al Tratado de Libre Comercio! ¡Viva el ALBA!