Luiz Inácio Lula da Silva

12 de julio de 2017, São Paulo

El Presidente Lula es inocente. Durante más de tres años, Lula ha sido objeto de una investigación por motivos políticos. No se ha producido ninguna evidencia creíble de culpabilidad y abrumadoras pruebas de su inocencia han sido descaradamente ignoradas. Esta sentencia de motivación política ataca el estado de derecho, la democracia y los derechos humanos básicos de Lula. Es de enorme preocupación para el pueblo brasileño y para la comunidad internacional.

El juez Moro ha demostrado su parcialidad y motivación política desde el comienzo hasta el final del proceso. Su sentencia ha avergonzado a Brasil al ignorar abrumadoras pruebas de inocencia y sucumbir a la parcialidad política, respaldando las continuas violaciones de los derechos humanos básicos y del proceso legal por él comandadas. La sentencia demuestra lo que hemos argumentado insistentemente: que el juez Moro y el equipo de acusación de la Operación “Lava Jato” han sido motivados por la política en lugar de la ley.

El presidente Lula ha estado sujeto al lawfare, que es el uso de procedimientos legales con fines políticos, utilizado con brutal efecto en regímenes dictatoriales. Esta sentencia sesgada y motivada por la política demuestra por qué se han agotado los recursos legales internos del Presidente Lula y por qué ha sido necesario remitir este caso al Comité de Derechos Humanos en Ginebra.

Nadie está por encima de la ley, pero tampoco nadie está por debajo de ella. El presidente Lula siempre ha cooperado plenamente con la investigación, dejando en claro al juez Moro y a la investigación que el lugar para ejercer las diferencias políticas es en las urnas y no en la corte. La investigación tuvo un efecto terrible sobre la familia de Lula, especialmente en relación a su amada esposa Marisa, que falleció de forma trágica a principios de este año.

Todo el proceso ha sido un enorme desperdicio de dinero de los contribuyentes y ha avergonzado a Brasil internacionalmente. Ya es hora de reconstruir la confianza en el Estado de derecho brasileño y el juez Moro debe ser responsabilizado por sus abusos.

Probaremos la inocencia de Lula en todos los tribunales nacionales y también en las Naciones Unidas.