En la opinión pública existe el falso concepto que el gobierno de Obama ha iniciado una nueva era en las relaciones EEUU-Cuba, en las cuales Estados Unidos ha “extendido su mano” a Cuba en aliviar el bloqueo estadounidense. Al contrario, las agresiones de Washington no han cesado.

Esta falsa percepción de cambio se origina porque se han suspendido dos disposiciones que fueron implementadas por el gobierno de Bush. Dichas disposiciones habían limitado severamente el derecho de los cubanos que viven en Estados Unidos a viajar y enviarles remesas a sus familias en Cuba.

Estas disposiciones fueron revocadas, principalmente porque eran detestadas por la vasta mayoría de la comunidad cubano-americana que vive en EEUU. La mayoría desea visitar a sus familias en Cuba.

Es así como el gobierno de Obama ha obtenido favoritismo dentro de un gran número de inmigrantes cubano americanos sin tener que abandonar los aspectos principales de una estrategia bipartidista para derrocar al sistema social de Cuba. 

Las sanciones como arma en contra de toda la población

La vieja estrategia del imperio estadounidense es utilizar la escasez y el subdesarrollo como armas para estrangular al pueblo cubano. Esa es la esencia del bloqueo contra Cuba. De acuerdo a cálculos hechos por Cuba, las pérdidas causadas por 50 años de bloqueo le han costado un total de $975.000 millones.

Las sanciones económicas en contra de Cuba deben ser reautorizadas anualmente. Durante los primeros tres años como presidente, Obama autorizó las disposiciones necesarias para incrementar todos los aspectos del bloqueo comercial y financiero en contra de Cuba (el más reciente en septiembre de 2011), a pesar del “cambio de política”.

Algunos sectores de la clase dominante de Estados Unidos ven a la crisis económica mundial como una oportunidad para intensificar el bloqueo. Ya que Cuba no tiene ninguna otra opción más que comprar y vender mercancías en el mercado mundial capitalista, la isla ha sido severamente afectada por la crisis capitalista. Esto ha creado dificultades y escasez, las cuales Washington sabe que podría amplificar al fortalecer el bloqueo. 

El gobierno estadounidense anunció el pasado 12 de junio que impondría multas de $619 millones en contra del banco holandés ING por facilitar transacciones económicas con Cuba. Esta es la multa más severa impuesta por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense (OFAC), la institución responsable de vigilar e implementar las sanciones en contra de Cuba. La multa de $619.000 millones significa la mitad del ingreso neto del ING en el primer trimestre de 2012. Tales acciones del gobierno de Obama son una amenaza abierta e inmediata en contra de toda empresa extranjera o país que elija negociar con Cuba.

En un comunicado de prensa expedido por la OFAC, se indica que a ING también se le requirió llevar a cabo una fiscalización interna de sus futuras operaciones, sus políticas y cómo las ejercen, para asegurarle a Washington que no están haciendo ninguna “transacción prohibida por la OFAC”. Esto demuestra el poder coercitivo del capital financiero estadounidense. Para evitar sanciones de EEUU ¡el banco holandés ING ha acordado entregarle los registros de estas mismas al Departamento del Tesoro estadounidense para que sean inspeccionadas!

Financiando la subversión interna

El gobierno de Obama ha incrementado el financiamiento—a través de sus agencias estadounidenses como la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y el Fondo Nacional para la Democracia (NED)—a elementos contrarrevolucionarios dentro de Cuba.

Utilizando falsas frases—como promover la “democracia”, “los derechos humanos” y “la libertad de información dentro de Cuba”—el  gobierno estadounidense ha incrementado el financiamiento en decenas de millones de dólares para fomentar las actividades subversivas. Parte de esos fondos son utilizados para sobornar a individuos de la oposición cubana, quienes reciben instrucciones de EE.UU. para acusar falsamente a Cuba de represión.

Los fondos también son para la penetración de equipos sofisticados de vigilancia y comunicaciones en Cuba para que los opositores elaboren redes, indetectables por el gobierno cubano.

El pueblo estadounidense apenas tiene conocimiento de todos estos programas, a pesar de que los fondos vienen del bolsillo de los contribuyentes. Pero recientemente un asunto apareció en la primera plana de las noticias: el de Alan Gross, un empleado de la empresa estadounidense Development Alternatives Inc., la cual era financiada por USAID.

En 2009 Gross recibió por lo menos $500.000 y viajó a Cuba varias veces. En cada ocasión transportó a Cuba equipos de alta tecnología que incluían teléfonos de satélite con capacidad de Internet. En un artículo del 13 de febrero de 2012 que fue publicada por Desmond Butler de la Associated Press, se informaba que Gross había transportado a Cuba “un componente de circuito integrado para teléfono, los cuales afirman expertos, son comúnmente utilizados por el Pentágono y la CIA para generar señales de satélite que son imposibles de rastrear”.

Gross fue procesado y hallado culpable de “socavar la integridad y la independencia de Cuba” y fue condenado a 15 años en un penal. La Casa Blanca exigió que fuera unilateralmente puesto en libertad. Cuba dijo que estaría de acuerdo en un intercambio humanitario de prisioneros entre los Cinco Cubanos, prisioneros injustamente privados de su libertad en Estados Unidos por casi 14 años y Gross. Pero el gobierno de Obama se ha rehusado y ha utilizado la causa de Gross para justificar la  continuación de sus hostilidades.

Los complots electrónicos continúan. Apenas el 28 de junio, USAID anunció la creación de un programa para organizaciones que puedan establecer la “democracia digitalmente” en Cuba utilizando medios tecnológicos. El presupuesto para dicho proyecto es de $18 millones durante los próximos tres años.

El gobierno cubano y su pueblo no están de brazos cruzados. La seguridad cubana y su vigilante población han hecho posible el desenmascaro de estas operaciones, asestándole duros golpes a los planes de Washington.

Por ejemplo tenemos el caso de Raúl Capote, un joven maestro cubano que fue reclutado en 2005 por la embajada estadounidense en La Habana, la base de operaciones de la CIA. Él reveló su verdadera identidad como agente doble cubano hace dos años. Desde entonces ha elaborado múltiples documentos que relatan los siniestros intentos de Estados Unidos para fomentar la división de la sociedad cubana. Dichos planes se enfocan en la juventud, la población negra de Cuba, las comunidades LGBT, los artistas e intelectuales; en pocas palabras, para dividir y conquistar.

Estados Unidos emplea terroristas de derecha

Un fruto histórico del intento por la clase dominante estadounidense para derrocar a la Revolución Cubana ha sido el desarrollo de las redes anticubanas, ultraderechistas y terroristas en Miami.

En la víspera de la fallida invasión estadounidense contra Cuba en 1961 conocida en los Estados Unidos como la Bahía de Cochinos, la CIA reclutó miles de miembros de la derrocada clase dominante cubana y los secuaces de Batista. Les proporcionó armas y entrenamiento e intentó amoldarlos como una fuerza paramilitar anticomunista.

Ante la desastrosa derrota estadounidense en Bahía de Cochinos, junto con la consolidación de la Revolución y su alianza con la Unión Soviética, los planes de destruir a ésta militarmente fueron pospuestas indefinidamente. 

Pero los contrarrevolucionarios basados en Miami no desaparecieron, y el flagelo del terrorismo anti-Cuba ha causado la muerte de 3,478 cubanos y ha herido a 2,099 personas.

Después de años sin ningún incidente de ese tipo, el 27 de abril los terroristas detonaron una bomba contra una empresa privada que se especializa en viajes a Cuba.

La empresa Airline Brokers Co. proporcionó transporte aéreo a 340 cubano-americanos que volaron del sur de Miami a Cuba para asistir a la visita del Papa Benedicto XVI a finales de marzo. Este simple acto de servicio de transporte ocasionó amenazas por parte de los terroristas que finalmente detonaron una bomba incendiaria. La dueña de la empresa, Vivian Mannerud dijo: “Hemos tenido que emplear a guardias de seguridad armados alrededor de mi casa por un mes. Existen muchas amenazas, muchas amenazas… otras amenazas con paquetes sospechosos en mi carro y cosas por el estilo”. Semanas después del atentado, el FBI afirma que no tiene a ningún sospechoso.

Es importante recordar que en estos momentos Cuba todavía se encuentra bajo ocupación por el ejército estadounidense. La Base Naval de EEUU en la Bahía de Guantánamo, la cual ha sido administrada por dicho ejército desde 1898, cuenta con miles de soldados y un masivo arsenal en suelo cubano. 

¡Apoyar a la Revolución Cubana!

En una entrevista reciente por Aday del Sol Reyes, Raúl Capote explicó cómo Cuba resiste: “El enemigo nunca desistirá en sus intentos de destruir a la Revolución. ¿Por qué? Porque Cuba es un ejemplo demasiado poderoso y los revolucionarios cubanos somos fácilmente los disidentes más activos en el mundo del poder capitalista global. Porque somos administradores y promotores de una cultura cuyo enemigo mortal es la cultura capitalista….porque acabamos con medio siglo del dominio del imperio sobre la tierra y sembramos en el suelo la esperanza de un mundo mejor”.

Es obligación de los socialistas y revolucionarios propagar la verdad de Cuba al pueblo estadounidense y defender a la isla de la arremetida del imperio.