Traducido por Lennyel Pérez Irizarry.

Grandes demostraciones han ocurrido por toda Honduras luego de la toma de posesión del régimen respaldado por los Estados Unidos en las elecciones presidenciales del 26 de noviembre. Salvador Nasralla, un candidato progresista de la Alianza de la Oposición contra la Dictadura, disfrutaba de una ventaja que se reportaba como “irreversible” sobre el actual presidente y lacayo de los Estados Unidos, Juan Orlando Hernández. Luego de esos reportes, el Tribunal Supremo Electoral, un organismo que hasta el New York Times tachó de “estar controlado por los aliados del señor Hernández”, dejó de actualizar los resultados, y la mañana siguiente publicó que Hernández tenía la ventaja y se encontraba en camino a la victoria.

2009 el golpe de estado: antes y después

Apenas unos años atrás, la campaña de reelección de Hernández habría sido ilegal. Un mandato constitucional que prohíbe la reelección presidencial ha sido revocado por los esfuerzos de Hernández y sus aliados. Este paso para consolidar el poder fue excepcionalmente siniestro, ya que el golpe de estado en el 2009 contra el presidente progresista Manuel Zelaya fue interpretado falsamente como una acción anti-autoritaria por parte de la derecha hondureña y los EE.UU.

De hecho, Zelaya fue detenido y expulsado por los militares el mismo día en que una campaña de peticiones de un millón de personas lo llevó a programar un referendo no vinculante sobre la creación de una asamblea constituyente.

La convocación de una asamblea constituyente es una estrategia utilizada con frecuencia por la izquierda en Latinoamérica. Por ejemplo, en Venezuela el proceso de la asamblea constituyente, empleada por primera vez en 1999 y ahora en progreso nuevamente después de las elecciones del 30 de julio de este año, demuestra el potencial de este mecanismo para lograr cambios progresistas y hasta revolucionarios en los ámbitos político, social y económicos.

Acciones antiimperialistas tomadas por Zelaya durante su mandato colocaron a Honduras en la mira de EE.UU. para un cambio de régimen. Zelaya desafió la presencia de las bases militares estadounidenses, y a la vez introdujo a Honduras como estado miembro de PetroCaribe, una organización auspiciada por Venezuela que subsidia el petróleo, al igual que a la Alianza Bolivariana para Nuestros Pueblos de América (ALBA), que fue iniciada por Venezuela y Cuba.

Como ha sido reportado anteriormente en Liberation News, “El 26 de agosto de 2008, Zelaya anunció que Honduras se estaría incorporando al ALBA, lo cual ayudará al país a salir de décadas de subdesarrollo y pobreza causada por las políticas neo-liberales de sus antecesores. Desde el comienzo, los miembros del ALBA; Bolivia, Nicaragua, Dominica, Venezuela y Cuba han colaborado con el gobierno de Zelaya para traer a trabajadores de salud cubanos, técnicos petroleros venezolanos, campañas de alfabetización bolivianas y cubanas, al igual que reforma agraria para incrementar la producción y exportación agrícola.

A partir de la expulsión de Zelaya de la presidencia en el 2009, Estados Unidos ha gastado casi 114 millones para armar las fuerzas represivas estatales de Honduras, principalmente bajo el pretexto de la “guerra contra las drogas”.

Empezando con los patrocinadores claves de la administración estadounidense de Barack Obama y la entonces la secretaria de estado Hillary Clinton, los llamados esfuerzos de promoción de la democracia y antiterrorismo en Honduras han convertido al país en uno de los lugares más peligrosos del mundo para periodistas, activistas y organizadores, mientras que grandes cantidades de drogas siguen siendo traficadas.

La retórica de “derechos humanos” de EE.UU.: una hipocresía sin límites

Apenas dos días después de la elección del 26 de noviembre, Reuters reportó que,”El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha certificado que el gobierno hondureño ha estado luchado contra la corrupción y respaldado los derechos humanos, abriendo el camino para que Honduras reciba millones de dólares en ayuda de los Estados Unidos.”

Hernández ya se ha reunido con la administración de Trump y Pence este año, y el Jefe del Gabinete de la Casa Blanca John Kelly lo considera un “buen amigo”. Kelly es un ex-general, que en su momento lideró el comando sur de la milicia estadounidense (SOUTHCOM); la unidad responsable por mantener la dominación imperial de EE.UU. en centro y sudamérica.

En el primer plazo de Hernández se vio el saqueo de las arcas públicas por parte del Partido Nacionalista para amañar las elecciones del 2013 a su favor, el asesinato del activista indígena de alto perfil y ambientalista Berta Cáceres, la privatización y maniobras anti-obreras, además de la represión policiaca y militar constante.

La buena disposición de Hernández de ser un representante del imperialismo estadounidense en la región lo convierte en un buen aliado.

Históricamente, Honduras ha sido utilizada como punto de partida para las operaciones de contrainsurgencia de los Estados Unidos, como aquellas contra el gobierno progresista de Jacobo Arbenz en Guatemala, contra las fuerzas revolucionarias de los sandinistas en Nicaragua y contra el FMLN en El Salvador, y como campo de entrenamiento para la formación de escuadrones fascistas por parte la CIA.

¡Fuera JOH!

Cansados de las malas condiciones de pobreza y represión que han seguido empeorando desde el golpe de estado en el 2009, y reconociendo claramente que la elección fue robada, los hondureños han tomado las calles en masa día y noche.

Al comienzo del primer fin de semana de protestas, el gobierno impuso un toque de queda por diez días desde las 6:00p.m. hasta las 6:00a.m. A pesar de que han habido varias muertes y cientos de heridos, la insistencia y la negativa del pueblo de quedarse de brazos cruzados ha causado que algunos policías ignoren las órdenes de reprimir las demostraciones y que hagan demandas a gobierno para resolver la crisis de manera pacífica, creando división entre las fuerzas represivas gubernamentales.

La fuerza principal de Alianza de Oposición es el Partido Liberación y Refundación LIBRE, un partido de izquierda liderado por Zelaya que ha sido una de las principales fuerzas organizadoras de las demostraciones contra el fraude electoral junto con grandes colaciones de movimientos sociales. Estas protestas representan la continuación del movimiento masivo luego del golpe de estado en el 2009. El hacer realidad la demanda inicial de elecciones libres y de que salga Juan Orlando Hernández (¡Fuera JOH!) son pasos cruciales para que el pueblo hondureño tome el poder de su propio país.