La Reserva
Federal fue creada en 1913 en respuesta a una serie de crisis financieras
similares a la experimentada en 2008 y 2009. Su cometido es conducir la
política monetaria de EE.UU., supervisar y regular las instituciones bancarias,
mantener la estabilidad del sistema financiero y proporcionar servicios
financieros a las instituciones de depósito, al gobierno y a instituciones
oficiales extranjeras.

En ese carácter,
sirve como prestamista de última instancia para mantener a flote los bancos que
estén a punto de hundirse. También trata de moderar los auges y quiebras del
ciclo industrial capitalista mediante la manipulación del suministro de dinero
y las tasas de interés, manteniendo una media estabilidad de precios.

A pesar de que la
Fed supuestamente funciona a discreción del Congreso, no rinde cuentas a ningún
control democrático y más bien sirve a los intereses del 1%. Sólo rinde cuentas
a la clase dominante y los bancos más grandes.

Los defensores
del “Acabar con la Fed”, sin embargo, mal interpretan el verdadero
papel de la Reserva Federal y desvían la atención de la verdadera causa de la
crisis —las contradicciones inherentes al sistema capitalista.

Los activistas
del “Acabar con la Fed” 
quieren volver a una forma de moneda más estable. Ellos creen que la
abolición de la Fed liberaría por arte de magia a la economía de EE.UU., y por
ende al pueblo estadounidense, del control de los banqueros.

Esta no es una
posición progresista, sino que refleja puntos de vista conspirativos
tradicionalmente asociados con los movimientos de derecha y aún fascistas.

Ron Paul y otros
similares tienen posiciones reaccionarias en casi todas la polémicas. Están
dispuestos a defender la “libertad económica” de los capitalistas,
los banqueros y los terratenientes y el derecho de empresarios intolerantes de
oprimir a otros. El hijo de Ron Paul, Rand, el senador recién electo en Kentucky,
incluso defendió la segregación racial en el Sur bajo el “principio”
de que el gobierno no tiene derecho de dictarle a un negocio a quién tiene que
atender. Son hostiles a la educación pública y la salud pública. Estas son
posiciones muy queridas por el Tea Party, y que no tienen cabida en la política
progresista.

No nos
equivoquemos: La Reserva Federal es un instrumento imprescindible del sistema
capitalista. Sin embargo, su abolición de poco serviría. La Reserva
Federal fue creada para proteger al sistema capitalista financiera, no al
revés. La Reserva Federal sirve a Wall Street; los banqueros no sirven a la
Reserva Federal. Esto fue demostrado
por los rescates billonarios proporcionados a los gigantescos bancos y
aseguradoras.

Las personas que
quieren poner fin al dominio del 1% sobre el 99% deben ver con recelo la
demanda aislada de “Acabar con la Fed”. Para avanzar hacia una
sociedad más justa, nuestras demandas deben centrarse en el desmantelamiento de
Wall Street y poner fin a su control de las finanzas del país.

Nosotros, el
pueblo, debemos controlar a la economía y tomar la decisiones financieras en
beneficio de 99%.