El 20 de marzo, cientos de alumnos-trabajadores de posgrado, estudiantes y miembros de la comunidad se reunieron bajo lluvia ligera en el campus de la Universidad de Illinois—Chicago para demostrar su solidaridad con los trabajadores de posgrado, quienes habían comenzado su huelga el día anterior por un contrato justo.

Alrededor de 1600 asistentes de maestro y de posgrado son empleados de UIC, y muchos empleados de posgrado reciben un salario de tan solo diez y ocho mil dolares al año para cubrir el costo de vida, lo cual a menudo los obliga a tener que buscar un segundo o tercer empleo para llegar a fin de mes. Mientras tanto, los administradores universitarios ganan salarios elevados con bonos exorbitantes, y la universidad ha anunciado planes de gastar mas de mil millones de dolares en renovaciones.

Los trabajadores de posgrado han estado sin contrato desde septiembre, tras un año de negociaciones fracasadas para intentar llegar a un acuerdo. Tras meses de frustración y en una increíble muestra de unidad y conciencia de clase, el 99.5 por ciento de miembros del sindicato votaron a favor de autorizar la huelga.

Durante esta enérgica manifestación, un tema principal de los oradores fue la necesidad básica de dignidad y estabilidad financiera, al igual que de ponerle fin a los miles de dolares anuales que los trabajadores de posgrado se ven obligados a pagarle a la universidad en cuotas. La universidad depende del trabajo de bajo costo de los empleados de posgrado para funcionar (como resultado de la huelga, mas de la mitad de las clases en la universidad han sido canceladas a partir del 19 de marzo), pero descarta y minimiza a estos mismos empleados cuando demandan un salario justo por su trabajo.

Colleen Levy, una trabajadora de posgrado entrevistada por Liberation News, dijo que ella estaba en huelga en busca de “mejores salarios, menos cuotas y mayor transparencia en las reasignaciones,” y enfatizo la importancia de la acción unida “porque la única manera que vamos a lograr un contrato laboral justo es al privarlos de nuestro trabajo, interrumpir el sistema y demostrarle a la universidad que somos una parte vital de este sistema y que no puede funcionar sin nosotros.”

Zia, estudiante a nivel de licenciatura en UIC, participó en la manifestación para demostrar “solidaridad con todos en huelga,” y explico que agradece el trabajo duro de los asistentes de maestro en sus clases y cree que merecen su apoyo y ser escuchados por la administración.

Después de la manifestación, los participantes condujeron una enérgica marcha por el campus, coreando “¿Que queremos? ¡Un contrato! ¿Cuando lo queremos? ¡Ahora!”

Como clara señal la presión que comienza a sentir la administración, se anunció que la universidad esta tratando de adelantar la fecha de la próxima sesión de negociación, actualmente programada para este fin de semana.

Tras marchar por el campus, los trabajadores afirmaron su compromiso de permanecer en el piquete el tiempo que sea necesario para lograr un contrato justo y equitativo, porque, en las palabras de uno de los trabajadores, “¡Cuando luchamos, ganamos!”