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Joe Biden nombra a un racista sirviente de las corporaciones a cargo de la agricultura

Foto: Tom Vilsack en el 2012. Departamento de Agricultura de EE.UU.

La reciente nominación del presidente electo Joe Biden de Tom Vilsack para servir como el próximo Secretario del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está causando una amplia indignación entre los activistas de justicia alimentaria y los agricultores negros. Citan su polémico mandato como jefe del USDA durante la administración de Obama y sus actividades posteriores como clara descalificación para este puesto de gabinete.

Como director del USDA bajo Obama, Vilsack fingió haber mejorado un historial de negligencia y trato racista del USDA a los agricultores negros. Afirmó haber asegurado fondos del acuerdo para Pigford, una demanda colectiva de 1999, presentada por agricultores negros contra el USDA por discriminación. Para respaldar esta afirmación, Vilsack citó el Censo de Agricultura de 2012 que muestra un aumento en el número de agricultores negros.

Pero luego fue descubierto que los datos de este reporte eran engañosos o falsos. En realidad, la Asociación Nacional de Agricultores Negros encontró que las prácticas discriminatorias persistieron durante el mandato de Vilsack como Secretario de Agricultura. Los agricultores negros siguieron experimentando grandes dificultades para recibir préstamos y la parte del dinero prestada a los agricultores no blancos como porcentaje del total disminuyó.

En 2010, Vilsack despidió a Shirley Sherrod, una activista de derechos civiles negra desde hace mucho tiempo, de su puesto como Directora de Desarrollo Rural del Estado de Georgia para el USDA. Este despido fue en respuesta a un ataque virulento y racista de Andrew Breitbart, fundador del notorio noticiero de extrema derecha Breitbart News, quien editó y luego publicó partes del discurso de Sherrod en un evento de la NAACP.

La publicación más tarde del discurso completo de Sherrod mostró hasta qué punto Breitbart manipuló las palabras de Sherrod, lo que provocó las disculpas de los funcionarios de la Casa Blanca. Vilsack sigue siendo, con razón, sujeto de un desprecio comun entre los agricultores negros por su papel en este incidente.

Después de su nombramiento en la administración de Obama, Vilsack consiguió un trabajo al frente del Consejo de Exportación de Lácteos de EE.UU., un grupo de cabildeo que representa a las corporaciones de la industria láctea. Esto no fue sorpresa, ya que Vilsack mantuvo estrechos vínculos con la agroindustria como jefe del USDA, donde frecuentemente implementó políticas pro-corporativas que desregulan las fábricas avícolas, aceleró el proceso de aprobación de alimentos genéticamente modificados, y descartó regulaciones propuestas al pedido directo de la industria.

Su nominación apunta hacia una mayor desregulación de la industria agrícola durante la presidencia de Biden. Los activistas ambientales también han expresado su preocupación por el impacto potencial de tales políticas en el empeoramiento de la crisis climática, ya que los métodos de agricultura industrial son una contribución significante a las emisiones de gases de efecto invernadero y al agotamiento del suelo y el agua.

La codicia de los grandes agronegocios conduce a una mala nutrición y al hambre creciente entre la clase trabajadora. Incluso en medio de una pandemia mundial, las corporaciones agrícolas explotan a los trabajadores de las comunidades más pobres en condiciones extremadamente peligrosas, convirtiendo a la industria en el epicentro de la propagación de infección por el COVID en ciertos estados. La nominación de Vilsack indica que la administración Biden tiene la intención de defender los intereses corporativos incluso a costa de la vida de las personas y del planeta.

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