Traducido por Keiti Rubio

En medio del movimiento creciente de jugadores de fútbol americano protestando contra la opresión racial – un movimiento que ahora se extiende a través varios deportes profesionales – USA Today publicó un artículo preguntando en su titular: “¿Qué pasa si los jugadores universitarios siguen el ejemplo de Kaepernick?”

El 30 de septiembre, un mes después de que apareciera este artículo, seis miembros del programa de fútbol de la Universidad de Nuevo México fueron los primeros atletas universitarios en hacerlo.

El capitán Garret Hughes, Kimmie Carson, apoyador de cuarto año, Elijah Lilly, apoyador de segundo año y Stanley Barnwell Jr. y Micheal Sewell Jr, defensores de tercer año, se arrodillaron durante el himno nacional. Además, Daquan Baker, apoyador de tercer año, se levantó con el puño alzado.

Hasta ahora, el complejo industrial de atletismo universitario no ha temido que sus fines de semana atléticos lucrativos se conviertan en una plataforma de protesta contra el racismo y contra el presidente. Esto se debe a que los equipos universitarios no suelen estar en el campo durante el himno nacional.

Sin embargo, el 30 de septiembre, cuando los Lobos de UNM (Universidad de Nuevo México) competieron contra los Halcones de la Fuerza Aérea, una tormenta impidió el cantar del himno antes del partido y un retraso de iluminación entre el primer y el segundo cuarto causó que el medio tiempo durara solamente cinco minutos, una pausa demasiado corta para salir del campo. Cuando la banda comenzó a tocar el himno nacional, los jugadores se encontraban en el campo.

Los jugadores de UNM se aprovecharon de la oportunidad para convertirse en los primeros atletas universitarios de “seguir el ejemplo de Kaepernick” abiertamente.

Los atletas citaron las injusticias que sufren los afroamericanos como el motivo de su protesta. Stanley Barnwell Jr. dijo a los medios que fue inspirado por Colin Kaepernick, el antiguo quarterback de los “49ers” de San Francisco.

Si el movimiento de los jugadores profesionales se extiende a los atletas universitarios, también puede ayudar a sacar a luz varios otros problemas que enfrentan los atletas amateurs.

Los atletas universitarios, especialmente aquellos de la Primera División, se encuentran en un dilema especial por ser entre los atletas más explotados en los Estados Unidos. Son trabajadores que generan enormes cantidades de ganancias y poder para los colegios y las universidades, pero que no son compensados ni se encuentran sindicalizados.

Los atletas universitarios habitualmente trabajan más de 50 horas a la semana. En parte por el compromiso de tiempo, los índices de graduación son increíblemente bajos. Solo cinco por ciento de estos atletas pasan a carreras profesionales, mientras que un porcentaje mucho más alto sufre de problemas de salud crónicos y caros, cuyos tratamientos no pagan los departamentos atléticos.

Mientras tanto, las instituciones obtienen grandes ganancias por derechos de radiodifusión, venta de mercancía y el otorgamiento de licencias.

El arrodillamiento y levantamiento de puños de los Lobos ahora se han convertido en el objeto de ataques crueles por parte de la derecha.

En un estado como Nuevo México que se encuentra bajo el control total del complejo militar-industrial, a la derecha le gusta repetir la línea absurda que la libre expresión de los afroamericanos contra el racismo es “irrespetuosa” hacia los veteranos y los miembros alistados.

¡Esto es un argumento completamente ridículo!

Es el gobierno estadounidense y el Pentágono, no el movimiento de afroamericanos contra el terror policial, que “irrespeta” a los veteranos y soldados actuales, al usarlos como carne de cañón en guerras y ocupaciones organizadas por los ricos, para los ricos, para luego desecharlos sin piedad, como lo demuestra el gran número de veteranos indigentes y el índice astronómico del suicidio.

¡Toda la gente progresiva y revolucionaria debería absolutamente homenajear a los jugadores de UNM por manifestarse!