Traducido por Lennyel Pérez Irizarry

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos es el mayor contaminador del mundo, sobrepasando la huella de carbono de cualquier corporación. A nivel nacional, la revista Newsweek informó en el 2014 que “900 de los 1.200 sitios de Superfund (el programa de limpieza de la agencia de la Protección del Medio Ambiente, la EPA por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos son instalaciones militares u otros sitios abandonados que de una manera u otra apoyan necesidades de orden militar.”

La Base Aérea Kirtland (KAFB por sus siglas en inglés) en Albuquerque, Nuevo México es parte de este archipiélago tóxico.

La mayor contaminación de un acuífero en la historia

A partir de 1953, KAFB permitía que el combustible de avión chorreara en la tierra a su alrededor. ¡Por algún milagro la fuga continuó sin ser detectada durante 45 años!

A pesar de la aparición de una nube de humo en la tierra en 1992 y la presión de la Agencia de la Protección del Medio Ambiente para investigar la fuente de la nube, KAFB ignoró el problema durante siete años, hasta 1999 cuando el Departamento del Medio Ambiente de Nuevo México exigió una investigación.

Como consecuencia se descubrió la mayor contaminación tóxica de un acuífero en la historia de los Estados Unidos, 25 millones de galones—el doble del derrame de Exxon Valdez en 1989.

No es sorpresa que el mayor contaminador del mundo intente eludir la limpieza de su desorden tóxico

KAFB no realizó su primera prueba del pozo de agua sino hasta siete años después de que el derrame fuera expuesto a la luz pública, como consecuencia del escrutinio público. Encontraron cuatro pies de combustible tóxico encima del acuífero. El combustible de avión contiene una mezcla mortífera de productos químicos como el plomo, el dibromuro de etileno, el benceno, el tolueno y más. Todos estos productos químicos son cancerígenos, mutágenos o ambos. Los esfuerzos para corregir la contaminación no comenzaron hasta 2015, 16 años después del descubrimiento y desde entonces, KAFB no ha progresado mucho, o más bien no ha realizado gran esfuerzo, en la limpieza del derramamiento.

Poca limpieza, muchas campañas de relaciones públicas

El 22 de marzo, los autores asistieron a la última entrega de una serie de “eventos de divulgación pública” organizados por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y el Departamento de Medio Ambiente de Nuevo México (NMED por sus siglas en ingles), mecanismos de relaciones públicas orientados a aplacar y distraer al público de los esfuerzos lentos y la negligencia de la base de la fuerza aérea de limpiar el derrame.

De aproximadamente 40 residentes preocupados y dueños de pequeños negocios que asistieron, algunos han estado asistiendo a estas reuniones durante casi 20 años y han adquirido un gran conocimiento del tema al igual que cinismo y desconfianza tanto en KAFB como en NMED, que parecen estar trabajando mano a mano.

Después de varias presentaciones por parte de NMED sin sentido que no tenían nada que ver con los esfuerzos de limpieza y las vagas declaraciones de progreso y avance de KAFB, se abrió el espacio a la audiencia para comentarios. Varios miembros de la comunidad se pusieron de pie y para criticar y para interrogar a los funcionarios sobre su falta de acción y de deber hacia el público.

“La ciencia es complicada”

Karina Rodgers, periodista de Liberation News (periódico del Partido por el Socialismo y la Liberación), preguntó: “¿Por qué le tomó tanto tiempo al NMED y al KAFB comenzar a tratar el agua? ¿Cuánto tiempo más tomará? ¿Cuánto más de nuestros impuestos se destinarán a limpiar sus problemas?” Ya se han gastado $200,000,000 en dinero de los contribuyentes.

Como respuesta, un portavoz de KAFB respondió con respuestas apaciguadoras y condescendientes como, “la ciencia es complicada,” “estas cosas no ocurren de la noche a la mañana” y “estamos haciendo todo lo posible.”

La realidad es que Kirtland no está “haciendo todo lo posible.” A KAFB le tomó 24 años desde el momento en que supo sobre el derrame para tratar el primer galón de agua contaminada, una demora negligente y criminal que luego intenta descartar con afirmaciones pseudo-científicas caseras como “las cosas no ocurren de la noche a la mañana.”

Para KAFB, una organización que cuenta con grandes recursos para la investigación y desarrollo nacional de tecnología de aviones no tripulados y de armas nucleares, la ciencia no parece ser “complicada” cuando se trata de la ciencia de la muerte y la destrucción. ¡KAFB sólo parece pensar que “la ciencia es complicada” cuando se trata de limpiar sus venenos fuera del agua! Solamente en ese caso la ciencia se vuelve demasiado complicada para KAFB.

¡A la comunidad no se le engaña! ¡La gente de Albuquerque exige la acción y exige la verdad!