Aug 06, 2018

Traducido por Joel Gallegos

Durante meses, los medios corporativos han estado promoviendo una narrativa de una sublevación popular contra la “dictadura” de Daniel Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua. Sin embargo, un examen más detenido revela las huellas del imperialismo estadounidense en todo este esfuerzo por desestabilizar y eliminar del poder a un gobierno popular de izquierda que defiende la independencia del país.

Los políticos en los Estados Unidos, especialmente la Representante Ileana Ros-Lehtinen y el Senador Ted Cruz, han estado presionando agresivamente durante años para que se apruebe la Ley de Condicionalidad de Inversión de Nicaragua (Ley NICA). Esta ley impondría sanciones severas contra el país, impidiéndole obtener préstamos internacionales que se utilizan para financiar programas sociales como la atención médica universal y la educación universal del país.

A lo largo de los años, el gobierno de los Estados Unidos ha utilizado agencias como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI) para proporcionar enormes cantidades de fondos y capacitación a varios grupos de “democracia” en el país. Todas estas organizaciones realizan un trabajo encubierto parecida al de las operaciones de la CIA, algo que Allen Weinstein, fundador de NED, ha declarado abiertamente.

En junio, algunos de los estudiantes que participaban en la manifestación visitaron Estados Unidos para hablar con el presidente Donald Trump, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, la representante Ileana Ros-Lehtinen y el director de USAID Mark Green sobre el cambio de régimen. La delegación de la oposición nicaragüense incluía a Zayda Hernández, Migueliuth Sandoval Cruz, Fernando José Sánchez y Victor Cuadras Franco Ordóñez. Esta visita fue financiada por Freedom House, un grupo anti-comunista e imperialista asociado con la NED y financiado por el Departamento de Estado. Después de esta visita, Rubio, Cruz y Ros-Lehtinen redactaron una carta en la que pedían duras sanciones contra Nicaragua.

También en junio una delegación dirigida por Félix Mariadiaga, director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, IEEPP, y el director de Radio Darío, Aníbal Toruño, hablaron en la Organización de Estados Americanos para expresar su oposición al gobierno sandinista. El IEEPP ha recibido más de $200,000 del NED en los últimos 3 años. Radio Darío es un programa de radio de derecha que también es financiado abiertamente por la NED. Durante su estancia en los Estados Unidos, Mariadiaga fue acusado en Nicaragua por su papel en la ola de violencia contra el gobierno. El Departamento de Estado emitió una declaración de apoyo para él.

Yerling Aguilera es una investigadora en la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI) y está empleada por el IEEPP. Ha publicado recientemente artículos en el Washington Post denunciando al “régimen autoritario” y haciendo un llamamiento explícito por el cambio de régimen.

El NDI afirma haber capacitado a 2,000 “jóvenes líderes” en Nicaragua. Entre 2014 y 2017, el NED ha enviado más de $4.2 millones a unos 40 grupos diferentes de “democracia” en el país, y USAID ha canalizado más de $30 millones en el país.

El Movimiento Cívico de Juventudes (MCJ) es un “grupo de participación democrática juvenil” creado y financiado por el NDI. Está compuesto en gran parte por graduados del programa de Certificación de Liderazgo y Conducta Política del NDI. La presidenta del NDI es la ex-secretaria de Estado Madeleine Albright, famosa por defender públicamente las sanciones genocidas contra Iraq en 1996 que causaron la muerte de medio millón de niños, y su consejo de administración consiste de una variedad de funcionarios antiguos y actuales del gobierno de los EE. UU. y ejecutivos de empresas. Una de las figuras de la oposición, Jessica Cisneros, es miembro del MCJ. Davis José Nicaragua Lopéz es el secretario general y fundador de MCJ además de ser el coordinador de las operaciones de NDI en Nicaragua.

Cualquier gobierno que desafíe los dictados del gobierno de EE. UU. se convierte inmediatamente en un blanco. A veces el intento de cambio de régimen se manifiesta mediante una intervención militar explícita, pero cada vez más se esconden detrás de una red de fuerzas políticas alineadas con los Estados Unidos que representan los intereses de las elites nacionales en detrimento de la soberanía de su propio país. Este es el caso en Nicaragua hoy en día.