Del 12 al 13 de julio, se realizaron manifestaciones en todo el país en cientos de ciudades contra los campos de concentración para inmigrantes y las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).

Más de 10 de las manifestaciones fueron en Arizona. Desde Phoenix, la ciudad más poblada del estado con 1.6 millones de habitantes, hasta Show Low, un pequeño pueblo de 10,000 habitantes, grandes multitudes salieron a protestar las condiciones torturadoras en las que se encuentran los migrantes y refugiados.

El área metropolitana de Phoenix sólo acoge siete centros de detención de ICE. Esto ha alimentado un creciente resentimiento e indignación en la comunidad.

Tres días antes de las manifestaciones programadas en todo el país, NBC News le añadió leña al fuego al publicar un reporte que detalla historias horripilantes de niños migrantes detenidos en el enorme campo de concentración de Yuma, AZ. El informe, basado en relatos recopiladas por asesores gubernamentales, hablaba de agresión sexual y represalias a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos, hacinamiento y condiciones insalubres.

No es de extrañar que miles de miembros enfurecidos de la comunidad hayan salido a las calles del centro de Phoenix la noche del 12 de julio. Reunidos a lo largo de la Avenida Central, corearon “¡Abolir ICE!” y “¡Cierre a los campos de concentración!,” mientras la policía de Phoenix intentaba contener y dispersar una multitud que crecía rápidamente.

La protesta buscaba sacar a la luz pública el maltrato, el abuso y la muertes que ocurren en campamentos como el de la Yuma.

Por ejemplo, en un caso evocador de los abusos que ocurrieron en el complejo de la prisión de Abu Ghraib contra detenidos iraquíes por guardias estadounidenses, una niña hondureña de 15 años describió haber sido abusada sexualmente por un oficial grande y barbudo que la tocó dentro de su sostén mientras otros oficiales observaban y se reían. Representantes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) se negaron a indicar si este agente, actualmente siendo investigado, todavía está trabajando con niños, básicamente una admisión de que aún lo hace.

Cada uno de los niños que habló con un asesor gubernamental tras ser puesto en libertad fue retenido ilegalmente por más de las 72 horas permitidas por la ley, y describió que le llamaron nombres ofensivos, se le negó el uso del teléfono, duchas, colchones, mantas, almohadas y alimentos. Los niños no sabían si era de día o de noche porque las luces estaban encendidas las 24 horas. Los guardias les daban patadas a los niños para despertarlos y les arrojaban comida “como si fueran animales salvajes,” según un abogado del Proyecto de Derechos de Inmigrantes y Refugiados de Florence.

Durante la protesta del 12 de julio, los manifestantes de Phoenix finalmente rompieron las barricadas policiales, marcharon por la Avenida Central y tomaron el control de una intersección, cerrando el tráfico y el tren ligero. Se produjo un enfrentamiento con la policía, vestida con ropa antidisturbios.

Ante la intimidación policial, los manifestantes mantuvieron la calle cerrada durante una hora exigiendo: “¡Liberen a esos niños!”

La primera ola de ataques policiales ocurrió unos 25 minutos después del enfrentamiento. Arremetieron violentamente contra la multitud, empujando indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños para despejar la vía férrea. Varias personas resultaron heridas. Se escucharon gritos de terror cuando la policía casi pisoteó a las personas con menor movilidad de la multitud.

Como respuesta, un grupo de manifestantes se sentó y se amarraron los brazos. Mantuvieron esa posición durante 30 minutos mientras que otros se quedaban en las calles, cantando y sosteniendo pancartas. La policía finalmente los encerró y arrestó a 16 de ellos.

Todos los arrestados fueron acusados ​​de delitos menores de manifestación ilegal y obstrucción de una vía pública. Estos cargos han sido desestimados, aunque un abogado defensor de varios manifestantes cree que pueden volver a presentarse.

Sin embargo, dos manifestantes también fueron acusados del falso cargo de “asalto agravado a un oficial de policía” que utiliza la policía con frecuencia, fabricado para engañar al público y satanizar a los manifestantes.

Cabe mencionar que la cantidad de dinero necesaria para rescatar a todos los arrestados fue recaudada en línea en menos de 24 horas por simpatizantes.

Los eventos en Phoenix, incluido el valiente enfrentamiento con los matones de la policía que conllevó a 16 arrestos, así como la solidaridad tras los arrestos, demuestra la creciente determinación de un movimiento de solidaridad con todos los migrantes y refugiados, no solo aquí en Arizona, sino en todo el país.