Cuando el vigilante racista George Zimmerman, armado con una pistola semiautomática, persiguió y mató al joven Trayvon Martin, actuó como parte del grupo de vigilancia del barrio (“Neighborhood Watch”) en el complejo privado de casas “Retreat at Twin Lakes” en Sanford, Florida.

Mientras que muchos escritores han hecho su mejor esfuerzo para representar a Zimmerman como un individuo pícaro, el asesinato llama la atencion a la historia y la función de los programas de “vigilancia del barrio” en los EE.UU.

Aunque suena benigno y “de base”, Neighborhood Watch se ha desarrollado como un fenómeno nacional y la institución a principios de 1970 en gran parte surgió como una reacción al movimiento de la libertad afroamericana.

Movimiento de derechos civiles desafía a la segregación residencial

Para los segregacionistas, la lucha de liberación afroamericana estaba rompiendo la ley y el orden, es decir, el orden del apartheid político y social. Las Leyes de Equidad de Vivienda desafiaron el racismo de los promotores inmobiliarios y las asociaciones de propietarios de viviendas suburbanas. El movimiento denunció los servicios inadecuados y desiguales en las comunidades pobres afroamericanas, que en repetidas ocasiones se alzaron en rebelión a través de los años 1960.

A finales de 1960, el gobierno federal comenzó a inyectar miles de millones de dólares en los departamentos de policía y del Programa de Contra Inteligencia del FBI (Cointelpro) para intensificar una campaña de pacificación de las comunidades y activistas negras. Ellos comenzaron a reestructurar y reorganizar las fuerzas de represión, incluyendo prisiones, la policía y la vigilancia.

“La ley y el orden” por lo tanto, se convirtió en la bandera bajo la cual se organizó esta ofensiva contrarrevolucionaria de la clase dominante. Se movilizó a muchos blancos de la clase trabajadora en oposición a la legislación de derechos civiles y la lucha contra la segregación, retratando el movimiento anti-racista como una amenaza directa a sus medios de subsistencia y la seguridad de sus familias.

Además de reorganizar el aparato policial y armarlo con lo último en tecnología militar, millones de dólares fueron invertidos en estrategias de control policial. Uno de estos programas fue de vigilancia del barrio, que esencialmente suple los propietarios a vigilar a sus vecinos u intrusos y alertar a la policía.

Neighborhood Watch: las organizaciones de base bajo el capitalismo

Los grupos de vigilancia del barrio y patrullas, financiadas por el Departamento de Justicia y administradas por la Asociación Nacional de Alguaciles, desde 1972, naturalmente funcionan como auxiliares del estado. En 2002, la vigilancia del barrio se ha ampliado para convertirse en USAonWatch para que sus voluntarios podrían facilitar a la información sobre actividades “terroristas” del Departamento de Seguridad Nacional.

En las comunidades oprimidas, donde funcionan grupos de vigilancia del barrio, los grupos funcionan para insinuar a la policía en la vida social de los residentes. En lugar de reemplazar el control de la policía o de vigilancia, estimulan mas vigilancia.

En comunidades blancas de ingresos medios, los grupos de vigilancia del barrio utilizan el lenguaje en clave de “lucha contra el crimen”, pero en la práctica equivale a vigilancia de la circulación y las actividades de la gente de color dentro y fuera de sus vecindades exclusivas.