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Nuestra estupenda ‘democracia del dólar’

Para el pueblo trabajador y pobre, $5,8 mil millones es un monto inimaginable de dinero. Esta cantidad equivale aproximadamente al Producto Interno Bruto de Nigeria o Moldova, ambos países son habitados por millones de personas. $5,8 mil millones es el precio que la clase capitalista de Estados Unidos tiene anticipado gastar en las elecciones de 2012. Una valiosa inversión para fomentar la ilusión de que hay opciones. Solamente en la contienda presidencial se utilizarán aproximadamente $2,5 mil millones.

Es posible que el presente ciclo electoral sea el más caro en la historia. Varios importantes acontecimientos han abierto el camino para el ingreso de una cantidad particularmente masiva de fondos económicos dentro de las elecciones de 2012. Como ejemplo principal está el caso de Citizens United ante la Corte Suprema de los EE.UU.

A principios de 2010 la Corte Suprema pronunció un fallo en favor del grupo de extrema derecha, Citizens United, en su demanda contra el Comité Federal Electoral. El juez emitió un fallo en el cual las corporaciones pueden hacer “inversiones privadas” para poder influenciar las elecciones cumpliendo al pie de letra con su reputación de “guardianes del dólar, defensores de la propiedad privada”—tal como lo dijo un banquero de Nueva York en 1895.

Poco después, en una decisión tomada en un tribunal de apelaciones—la cual citó el caso de Citizens United—se abrió el camino para la creación de los denominados Súper PACs (Comités de Acción Política). A estas entidades se les permite gastar cantidades de dinero sin limite para apoyar o para oponerse a cualquier politiquero.

Un fenómeno asociado con dicho fallo es el incremento en las donaciones anónimas de dinero para las campañas electorales. Entidades como la Cámara de Comercio de Estados Unidos no pagan impuestos por su clasificación como “organizaciones del bienestar publico”—a pesar de no tener ningún interés en mejorar el bienestar de la sociedad—y no tienen ninguna obligación de divulgar quienes son los donantes.

Por otro lado, algunos capitalistas manipulan las elecciones a plena luz del día. Por ejemplo, el propietario oligarca de casinos, Sheldon Adelson, se jacta de que gastará más de $100 millones para derrotar a Obama.

El capitalismo es el problema

A pesar de que el monto a gastar en las elecciones de 2012 es abrumador, y de que también es una muestra adicional que la “democracia” de Estados Unidos es una farsa, esto simplemente es la agudización de una costumbre existente en la política electoral de Estados Unidos. Aunque $5,8 mil millones es una suma enorme de dinero, significa solamente un 7 por ciento adicional de lo que se gastó en 2008, antes del fallo del caso de Citizens United.

Algunas corrientes políticas—inclusive algunos progresistas con buenas intenciones—han alzado la consigna de “excluir el dinero de la política.” Sin embargo, los derechos de los pobres y del pueblo trabajador se encuentran bajo un ataque despiadado de una misma manera en otros países donde existen deferentes regulaciones electorales.

Veamos por ejemplo lo que sucede en Grecia. En dicho país, siete partidos políticos se encuentran representados en el parlamento. Todo partido tiene que obtener solamente un 3 por ciento de los votos para lograr escaños en la asamblea legislativa. Además los partidos políticos reciben fondos públicos según los resultados que obtengan en las elecciones. Este acuerdo está por encima de cualquier sueño de todo promotor de reforma electoral en los Estados Unidos. No obstante, la clase trabajadora en Grecia ha sido golpeada devastadoramente por años de crisis económica y medidas de austeridad que solamente en 2011 han resultado en un declive de 25 por ciento en los salarios.

Mientras los politiqueros capitalistas y sus donantes millonarios tienen acceso a recursos monetarios sin límites, en el PSL enfocamos nuestra campaña en el movimiento popular y en el deseo de los oprimidos para un verdadero cambio.

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