Presidente electo Donald Trump y la líder minoritaria del senado Nancy Pelosi en el día de la inauguración presidencial del 2017. Foto publica.

A partir de la inauguración del presidente Donald Trump los medios de comunicación han sido fuertes críticos de política migratoria de esta administración. Del el eslogan de Washington Post de Jeff Bezos, que el año pasado cambió a “La Democracia muere en la oscuridad”, a los ataques frecuentes de Trump contra MSNBC, los liberales en los medios de comunicación principales están de acuerdo el que el trato de la administración actual hacia los inmigrantes ha sido injusto y sin precedentes.

El ano pasado presenciamos una intensificación agresiva de las deportaciones, hemos visto a niños encerados en jaulas como perros y a familias siendo separadas en la frontera. Casi todos los que están a la izquierda de Jeff Sessions han criticado abiertamente estas acciones inhumanas.

¿Pero será verdad que estas acciones son sin precedentes? ¿Estará la administración de Trump actuando de forma “no-americana”? ¿Será justificable que el Partido Demócrata se lave las manos de esto al simplemente decir “No es mi presidente” sin hacer más que bajar la cabeza y seguir haciendo chistes y burlas del presidente?

Por supuesto que no. El partido demócrata ha sido cómplice en estas acciones durante mucho tiempo. Cuando Nancy Pelosi viaja a la frontera para visitar las instalaciones de Servicios de Ciudadanía y Migración de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés), donde los niños inmigrantes están siendo detenidos, es un intento de hacer una crítica la administración de Trump.

¿Pero dónde estaba la furia de los Demócratas durante la última década? Hoy en día se conoce que fue la administración de Obama la cual deportó a más inmigrantes que todos los presidentes anteriores, y que realizó más de 2.5 millones deportaciones. De lo que muchos no se dan cuenta es que la maquinaria administrativa que ha permitido que la cruel agenda migratoria de Trump se haya desarrollado como lo ha hecho hasta ahora había sido creada y engrasado por la administración de Obama.

Mientras que la administración de Bush la que creó la versión actual del Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo a ICE, fue la administración de Obama quien la reestructuró. Durante la política migratoria de Bush, se mantuvo como una función más bien reactiva, pero fue el DHS de Obama que diseñó un sistema de la llamada “aplicación primero”.

De acuerdo a un artículo publicado en el 2016 por The Nation, dentro de la propuesta de “aplicación primero” de Obama, el presupuesto para la ejecución migratoria creció un por 300 por ciento en relación a los recursos al momento de su fundación durante los años de la administración Bush. Esto representó una cifra de $18 billones anualmente, mayor que el de todas las demás agencias federales de servicios policiales.

Fue Obama y su programa DHS el primero en negarle la entrada a menores sin acompañar en la frontera, destinándolos así a la muerte. En el 2016, la candidata del partido demócrata Hillary Clinton afirmó en la televisión nacional que esos niños sí debieran ser devueltos a su país natal.

A pesar de que es horrible ver a familias siendo separadas y a niños en centros de detección, es importante que quede claro que estas instalaciones y este mismo trato contra los inmigrantes ha existido mucho antes de la elección de Donald Trump. El partido demócrata cuenta con una larga tradición de destruir familias y de enviar a niños a morir, niños provenientes de países que los en cuya desestabilización han formado parte mismos demócratas.

Como una figura principal en organizar la agenda y las políticas del partido demócrata durante más de 15 años, Pelosi ha tenido muchas oportunidades de buscar alivio para los inmigrantes, para desmantelar ICE, y para darle un alto a la máquina de deportación. Pero por el contrario, Pelosi solo ha hecho lo mas conveniente. No nos debemos dejar engañar por los gestos vacíos de Pelosi y los demócratas. Ellos solo están poniendo atención porque ya no es políticamente conveniente quedarse cayados.

La gente demanda el trato justo para todos los inmigrantes, y no necesitamos los falsos gestos de Pelosi.