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Perder la perspectiva sobre el cierre del gobierno

Los demócratas ya han acordado hacer permanente el 100% de los setenta mil millones de dólares en recortes para el presupuesto federal exigido por los republicanos.

Es inexcusable que los militantes de la clase trabajadora se hagan eco de la “sabiduría convencional” irreflexiva sobre el cierre de muchas de las agencias del gobierno federal.

Esta “sabiduría” es generalmente delirante y desconcertante propaganda capitalista que se convierte en “convencional” en virtud de su repetición continua por los ignorantes “expertos” que vemos en los medios de comunicación corporativos.

Los republicanos son representados como “chicos malos” que actúan “a lo loco” y que están “perdiendo en el juego de las relaciones públicas” frente a los demócratas y el presidente Obama debido a su odio fanático hacia el Obamacare o a cualquier otro programa social que ofrezca una mínima ayuda a la clase trabajadora.

Todo esto puede tener algo de verdad, pero siguen siendo cuestiones de segunda categoría.

Lo cierto es que la conclusión más importante que podemos deducir de esta confrontación es que el escenario está listo para un giro pronunciado hacia la derecha por parte del gobierno de Obama, que tiene abiertamente previsto adoptar el programa republicano (para ser más claros, el programa de los bancos de Wall Street) relativo a “la reforma de los programas de ayuda social”, incluyendo el programa de salud gubernamental, Medicare, y el Seguro Social. He aquí la clave de la reapertura del gobierno.

En este contexto, el término “reformas” no debe ser malinterpretado, ya que se está haciendo un uso eufemístico del mismo. Lo que se entiende por “reformas” es que el gobierno y los bancos están a punto de lanzar un nuevo ataque a los fundamentales programas de asistencia social logrados para la clase trabajadora de EE.UU.; beneficios y servicios en áreas como la jubilación y, en general, destinados a los trabajadores y las familias con menos ingresos.

Este es el gran premio que los banqueros de Wall Street persiguen: que el compromiso con el que se consiga finalizar el cierre sea el acuerdo bipartidista para atacar estos programas centrales, ya que son tan populares entre el pueblo estadounidense que sólo podrían ser embestidos con éxito por medio de un esfuerzo conjunto entre los dos partidos de las grandes empresas.

Un adelanto de lo que se nos viene encima

Los republicanos finalmente “cederán” en el desfinanciamiento del Obamacare y, a cambio, el gobierno de Obama y el Senado, liderado por los demócratas, se mostrarán de acuerdo en un esfuerzo “bipartidista” para comenzar a socavar el Seguro Social, la asistencia de salud como Medicare y otros programas sociales básicos. Abanderando la causa de la “salvación” de estos programas, se llevará a cabo el asalto que durante mucho tiempo ha sido elemento central de la agenda política de Wall Street.

Un adelanto de lo que está por venir es la postura que los demócratas asumieron el mes pasado, justo antes del cierre del gobierno. Obama y los demócratas acordaron el 100% de los setenta millones de dólares en recortes para el presupuesto federal exigido por los republicanos. En efecto, el 100% de los “recortes-secuestros” en el gasto social se hizo permanente por obra de los demócratas en su contraoferta a los republicanos, con el aparente objetivo de alcanzar un presupuesto que mantuviese al gobierno funcionando. El ala semi-fascista de los republicanos llegó a rechazar esta impresionante capitulación de los demócratas y finalmente el gobierno mandó a casa a nada menos que 800.000 trabajadores federales y privó a millones de personas de los servicios necesarios.

He aquí el escenario más probable: en algún momento de las próximas semanas el gobierno volverá a funcionar. La Ley del Cuidado Médico Asequible (Affordable Health Care Act), la idea original de los republicanos centristas pro-empresariales, no será desprovista de financiación. Pero el asalto bipartidista contra el Seguro Social, el Medicare y otros programas vitales se acelerará considerablemente. Dado que éste es el panorama y la verdadera historia tras el actual cierre del gobierno, limitarse a protestar irreflexivamente contra los “republicanos malos” no ayuda al trabajo de los representantes de los pobres y los ancianos en el enfrentamiento real que está por venir.

Todas las organizaciones vinculadas a la clase trabajadora y a los pobres deberían estar preparando desde ya mismo el trabajo conjunto y la planificación de acciones masivas, cohesionadas para defender la Seguridad Social, la salud (Medicare) y otros programas vitales. Jugar un rol de animadora de la Casa Blanca, en lucha contra los “republicanos malos”, es miope en extremo: es hora de hacer sonar la alarma.

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