Desde la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998, la Revolución Bolivariana de Venezuela ha iniciado un cambio radical en la vida económica, cívica y social del país. La ardua lucha por parte del movimiento feminista ha logrado avances importantes después del fin de la dictadura de Pérez Jiménez en 1958, pero la opresión económica y los valores sociales sexistas siguen siendo una realidad.

“Los dolores del mundo son más grandes para las mujeres … y aún más grandes para las mujeres de la clase popular, de la clase más pobre” dijo Hugo Chávez en un discurso en 2012. “Un verdadero revolucionario, un socialista, debe ser verdaderamente feminista porque la liberación de los pueblos se logra por la liberación de la mujer.” Durante el gobierno de Chávez, Venezuela estableció un ministerio de la mujer a nivel del gobierno nacional, con tribunales que se dedican específicamente a casos relacionado con crímenes violentos contra la mujer, pensiones para mujeres pobres, una variedad de servicios de atención a la salud gratuitos para mujeres, la ampliación de la licencia de la maternidad y más. La Revolución Bolivariana también le abrió las puerta a un movimiento democrático en la cual mujeres son protagonistas y líderes.

Una de las primeras acciones de la Revolución Bolivariana después de asumir el poder en la elección en 1998 fue convocar una Aseméjela Constitucional para desarrollar nuevos estatutos para el país. Millones de mujeres se movilizaron para redactar propuestas para la nueva constitución, la cual amplió los derechos económicos y sociales para mujeres. María León, Presidenta de la comisión de los Derechos de la Mujer, destacó la importancia de medidas innovadoras como la del artículo 88 la cual reconoce que las labores domésticas generan valor económico:

“Nuestra Constitución realza la lucha contra la discriminación de seres humanos y en base a eso, incluye los mecanismos para la protección de todos los grupos sociales…el artículo 88 es un ejemplo que debe ser seguido por todos los países en lucha para erradicar la discriminación contra la mujer.”

A pesar de que la Revolución Bolivariana ha logrado avances importantes para los sectores más vulnerables de la sociedad venezolana, es un proceso en curso. A pesar de que hay leyes con lenguaje que respeta la diversidad de género y que considera la violencia en base a género como delito punible, las condiciones materiales en Venezuela han puesto fuera de alcance muchas de estas metas. Las sanciones desempeñan un papel directo en negarle la soberanía económica no solo al estado, sino también a las mujeres que sufren por culpa de las sanciones ilegales.

El imperialismo no sólo impide el derecho a la autodeterminación de una nación sino que también retrasa el movimiento feminista en los países a los que afecta. Las mujeres reconocen los peligros de los juegos de guerra imperialistas y por eso forman parte fundamental tanto de las demostraciones anti-imperialistas como de la milicia Bolivariana que se está preparado para defender al país de un ataque estadounidense.

Los avances por el movimiento feminista en contra de los valores sociales patriarcales va mano a mano con las victorias del movimiento LGBT. Tras la decisión histórica por el Tribunal Suprema de Justicia de permitir cambios de nombre y género en 2017, Richelle Briceño, activista de derechos trans y abogada, señaló: “No esperaríamos menos por el hecho de que simplemente estamos haciendo uso de los principios constitucionales que defienden los derechos que nos corresponden como ciudadanos venezolanos.”

Pero la lucha sigue en muchos aspectos incluyendo en los estereotipos sexistas que dominan en los medios corporativos. Los medios que promueven valores arcaicos en las telenovelas y concursos de belleza son los mismos que apoyan un cambio de régimen en colaboración con el gobierno estadounidense. Las mujeres están despertando e incorporándose a la lucha revolucionaria y ningún intento de golpe le impedirá a un pueblo tomar las riendas de su futuro.