Hubo un tiempo en que muchas personas en los Estados Unidos literalmente no sabían dónde (o incluso qué) es o era Yemen. Debido a la crisis humanitaria en la empobrecida nación árabe, esto está cambiando. Desafortunadamente, la imagen que ahora se reconoce es la del sufrimiento extremo de la gente de Yemen, quienes enfrentan el hambre y las enfermedades, en lugar de la belleza natural y el rico patrimonio cultural de Yemen. Esta crisis no ha sido causada por un desastre natural sino por una guerra brutal patrocinada por los Estados Unidos y Arabia Saudita.

Hemos escrito sobre lo que condujo a esta guerra genocida. Tras la expulsión de la primavera árabe del presidente Ali Abdullah Saleh, el país cayó en una guerra civil multipartidista en la que Arabia Saudita intervino en el 2015 para apoyar a quien consideraba el presidente legítimo de Yemen. Los Estados Unidos han sido cómplices totales de la brutalidad de esta guerra de “coalición” saudita, mediante la venta de armas a la monarquía y mediante un apoyo logístico. A su vez, los Estados Unidos han estado realizando sus propias operaciones dentro de Yemen, como parte de la “Guerra contra el Terrorismo.” Los Estados Unidos han llevado a cabo ataques con aviones no tripulados, redadas, asesinatos (en particular del ciudadano estadounidense Anwar Awlaki, por no mencionar a dos de sus hijos asesinados en incidentes distintos) y otras acciones militares.

Como resultado del escándalo de Khashoggi, han habido más críticas contra Arabia Saudita dentro de los círculos imperialistas, y el Pentágono anunció que ya no estaría involucrado en el reabastecimiento de combustible de aviones de combate saudita para bombardear Yemen. “Apoyamos la decisión del Reino de Arabia Saudita, tras consultar con el Gobierno de los Estados Unidos, de utilizar las propias capacidades militares de la Coalición para llevar a cabo el reabastecimiento de combustible en apoyo de sus operaciones en Yemen,” dijo el Secretario de Defensa James Mattis en un comunicado.

Sin embargo, a la vez tiempo, se ha revelado una nueva operación militar “clasificada” de los EE. UU. en Yemen, llamada Yukon Journey. De acuerdo con un documento en un sitio web del Pentágono, es una operación del Comando Central (CentCom en inglés) que apoya al “Reino de Arabia Saudita y las Naciones socias en Yemen” (Yahoo News). Otra operación de CentCom también se identifica en el mismo documento como “Al-Qaeda en la Península Arábiga,” lo cual indudablemente también se referiría a las acciones en Yemen. “Al-Qaeda en la Península Arábiga” es Al-Qaeda en Yemen. Si bien estas operaciones aparentemente dirigidas contra AQPA podrán estar “clasificadas,” no es secreto que los Estados Unidos cuenta con fuerzas especiales en Yemen que realizan operaciones de manera activa.

La oposición al apoyo de los Estados Unidos a la guerra de Arabia Saudita en Yemen ha estado creciendo en los Estados Unidos. Se han presentado una variedad de resoluciones y proyectos de ley en un esfuerzo por detener el financiamiento de los Estados Unidos de la guerra de Arabia Saudita. Desde luego que ninguno ha sido aprobado. Más recientemente, el representante Ro Khanna de California en septiembre presentó una propuesta sobre la Ley de Poderes de Guerra que habría terminado con todo el apoyo militar de los Estados Unidos a la coalición liderada por Arabia Saudita en la guerra civil de Yemen.

Según el noticiero The Hill: “Debido a que la propuesta invocó la Ley de Poderes de Guerra, se considera privilegiada, lo cual significa que, en teoría, los demócratas podrían haber forzado un voto al respecto. Pero el martes por la noche [13 de noviembre], el Comité de Reglas de la Cámara de Representantes adoptó, en una votación de 6 a 2 siguiendo la línea de sus partidos, una regla para un debate general de un proyecto de ley no relacionado que incluye una disposición que destituye la resolución de Khanna de su estado privilegiado. Se espera que toda la Cámara de Representantes considere la regla de “Ley de Administración de nuestros Lobos,” más adelante el miércoles [14 de noviembre].” Se llevó a cabo la votación sobre la regla, anulando el debate sobre la resolución de los Poderes de Guerra.

En otras palabras, mediante una maniobra parlamentaria, se impidió el voto sobre la resolución de los Poderes de Guerra. Sin embargo, los activistas se están preparando para presentar más legislación sobre Yemen, especialmente después de que los representantes recién elegidos asuman el cargo en enero. El tema de la oposición al apoyo de los Estados Unidos a la guerra de Arabia Saudita en Yemen ha demostrado contar con apoyo bipartidista.

Sin embargo, cabe recordar que independientemente de los resultados del voto del Congreso, las “operaciones clasificadas” continuarán. Así es como funciona la democracia imperialista. La charla parlamentaria vota y aprueba resoluciones mientras los agentes del estado imperialista se ocupan de proteger los intereses del capitalismo global. Un ejemplo de un pasado no muy lejano ha sido denominado el “asunto Irán-Contra.” Entre 1982 y 1984, tres enmiendas legislativas distintas (conocidas colectivamente como la Enmienda Boland) prohibieron la ayuda estadounidense a los contrarrevolucionarios en Nicaragua con el fin de derrocar al gobierno sandinista. Sin embargo, altos funcionarios de la administración Reagan le vendieron armas en secreto a Irán (violando un embargo de armas de aquel momento) y destinaron el dinero de la venta para financiar los a Contras.

Eso no quiere decir que luchar por medidas legislativas contra la guerra sea un desperdicio total. Sin embargo, los imperialistas harán lo que quieran hasta que sean detenidos por el pueblo dentro y fuera del país. Todos los pueblos progresistas y revolucionarios deben defender la autodeterminación de Yemen. El movimiento contra la guerra debe exigir el fin a toda intervención de los Estados Unidos en Yemen, ya sea en forma de apoyo a la guerra saudita o la intervención directa “antiterrorista.”