El 16 de junio en Miami, rodeado por cubano-americanos de extrema derecha, Trump declaró con altisonancia la “completa cancelación” del acuerdo “unilateral” de Obama con Cuba. Anunció una serie de nuevas prohibiciones en los viajes de EEUU hacia Cuba y una directiva de mantener el bloqueo.

Una amplia gama de organizaciones, individuos y negocios han denunciado las medidas, incluyendo empresas de turismo, gobiernos progresistas y organizaciones a nivel mundial.

La respuesta oficial de Cuba llegó con rapidez. “ El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado …”

En una diatriba mezclada con retórica anticomunista de los 1950, Trump anunció una revocación de las acciones del presidente Obama que relajaban la prohibición de viajes hacia Cuba y que permitían intercambios de negocios limitados. Trump también emitió una directiva que le requerirá a los funcionarios estadounidenses mantener una postura intransigente a favor del bloqueo.

En marzo del 2016, Obama relajó las restricciones a los viajes para permitir que ciudadanos estadounidenses viajasen a Cuba de manera individual, bajo la categoría educacional de viajes de pueblo-a-pueblo del Departamento del Tesoro. Vuelos directos por aerolíneas estadounidenses comenzaron a fines de agosto del 2016.

El número de viajes de EEUU hacia Cuba incrementó rápidamente. El año pasado, 600,000 estadounidenses viajaron a Cuba, una cifra récord. Esta cifra incluye a cubanos que residen en los EEUU y que tienen familiares dentro de la isla. De acuerdo a fuentes cubanas, tan solo en este año desde enero hasta mayo, 284,565 ciudadanos estadounidenses no-cubanos viajaron a Cuba, cifra que alcanza el total de viajes en todo el 2016.

Con las nuevas restricciones de Trump, residentes de EEUU sólo podrán viajar a través de un grupo autorizado. Todo viajero estadounidenses será estrictamente supervisado bajo el nuevo decreto y enfrentará cargos, multas y cárcel en caso de violaciones. Los cubanos viviendo en los EEUU permanecerán exentos de las nuevas restricciones.

El subcomité del Gremio Nacional de Abogados de Estados Unidos (National Lawyers Guild) emitió una declaración, ofreciendo apoyo a cualquier viajero, con o sin grupo, que viaje a Cuba y que necesite apoyo legal. Art Heitzer, moderador del subcomité, dijo: “No sabemos qué tipo de ejecución intentará la nueva administración, para atemorizar o penalizar a residentes estadounidenses por ejercitar su derecho de viajar, pero tenemos que estar preparados.”

Las compañías estadounidenses al igual que todos los viajeros tendrán prohibido el hacer negocios o el utilizar hoteles cubanos u otras empresas operadas por las fuerzas armadas de Cuba y por el Ministerio del Interior. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, FAR, operan varios hoteles a lo largo de Cuba.

Trump representó de manera negativa las operaciones de turismo de las fuerzas armadas. Pero como lo afirma la declaración cubana, las empresas de las FAR llenan las arcas del estado cubano. Este ingreso ayuda a financiar la renombrada atención médica universal cubana, la educación y otros servicios de los que disfruta el pueblo cubano.

El lunes, 19 de junio, en una conferencia de prensa, el ministro cubano Bruno Rodríguez agregó,

“Parece infantil la predicción de que con esta política podrían separar al pueblo del gobierno, o a los ciudadanos de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, que son el pueblo, el pueblo uniformado.

“Al contrario, estas medidas refuerzan nuestro patriotismo, nuestra dignidad, nuestra decisión de defender por todos los medios, la independencia nacional, en el espíritu de José Martí, Antonio Maceo, y Fidel Castro Ruz.”

El discurso de Trump elevó la hipocresía un nuevo récord. Acusó a Cuba de violaciones a los derechos humanos, sin pruebas ni evidencia, como justificación de sus ataques contra Cuba. Sin embargo, el mes pasado, viajó a Arabia Saudita y saludó sin reserva a una monarquía absoluta que realiza decapitaciones semanalmente, que le niega derechos a la mujer y que no permite elecciones. En la prisión de Guantánamo, sobre territorio ocupado ilegalmente por los Estados Unidos, los prisioneros han sido torturados brutalmente y privados de sus derechos humanos fundamentales.

El bloqueo estadounidense es la mayor violación a los derechos humanos, un ataque en contra de 11 millones de cubanos.

La declaración de Cuba observó: “Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico…”

Las relaciones de los pueblos Cuba-EEUU no pueden ser revertidas

Durante más de un año antes del nuevo ataque de Trump, los viajeros estadounidenses han abandonado el miedo de viajar a Cuba. Están viajando a lo largo de toda la isla, intercambiando con cubanos libremente. Se hospedan en hoteles del estado y rentan cuartos en las casas de ciudadanos cubanos. Disfrutan de comida en todo tipo de restaurantes, desde en hoteles de lujo hasta en cooperativas y “paladares” operados por miles de cubanos por cuenta propia con licencia del gobierno.

Trump asertó sólo querer apoyar al pueblo cubano. Es otra gran mentira, como las tantas que ha hecho en sus seis meses de presidencia.

El pueblo cubano es el blanco directo de un bloqueo estadounidense de 55 años. Esta política cínica de Trump sólo creará más dificultad económica para el pueblo cubano si los viajes estadounidenses hacia Cuba son restringidos.

El levantamiento de la prohibición viajera ha sido liberadora para el pueblo estadounidense. Durante mucho tiempo fueron surtidos de las mentiras más negativas sobre Cuba, para justificar la agresión estadounidense y el bloqueo.

Ahora están viendo a Cuba por cuenta propia: la paz social, la ausencia de personas sin vivienda en la calle, un país que ha extendido su solidaridad hacia el mundo, un pueblo digno que ve y trata a los estadounidenses como amigos.

Trump nunca podrá convencer al pueblo estadounidense de seguirle la corriente en su agenda contra Cuba. El pueblo ya ha aprendido demasiado.

El pueblo quiere la paz y la normalización de las relaciones con Cuba. La oposición al bloqueo de Cuba es arrolladora, con un 73 por ciento de estadounidenses que favorecen el fin del bloqueo, de acuerdo a una encuesta de Pew Research en el 2016.

Y los cubanos de derecha alrededor de Trump son historia antigua. No reflejan la realidad en Miami, en donde un 63 por ciento de cubanos, y un 73 por ciento de aquellos entre los 18 y 59 años, están en contra del bloqueo.

Cada presidente de los EEUU desde 1959 ha intentado desestabilizar y deshacer la revolución cubana. Cada uno de ellos ha fallado, como mismo lo hará Trump.