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Un San Francisco “progresista” e inasequible odia a las personas sin hogar

Grafiti contra los pobres en un callejón de San Francisco. Foto: Erika Hidalgo
Grafiti contra los pobres en un callejón de San Francisco. Foto: Erika Hidalgo

El 7 de diciembre, la policía en San Francisco (SFPD) disparo contra un hombre sin hogar en el siempre gentrificante Distrito de la Misión. A pesar de los relatos de testigos que contradecían la versión del incidente de SFPD, los medios corporativos locales de inmediato publicaron titulares como “Policía en SF le dispara a un sospechoso de robo.” Citaron con exceso a dueños de negocios locales, quien alabaron a la policía y denunciaron la presencia de personas sin hogar en el barrio.

El Distrito de la Misión, históricamente un barrio de clase obrera multinacional, ha visto a sus residentes desplazados fuera de la ciudad y, en algunos casos, terminando en las calles, ya que el costo de vivienda se ha disparado. Hoy en día allí, un apartamento de una recamara se puede alquilar por tanto como cuatro mil dolares.

A través del Área de la Bahía, las empresas tecnológicas proliferan y los especuladores de vivienda abundan. La populación sin hogar en San Francisco ha subido 30 por ciento estos últimos dos años. Al otro lado de la Bahía en Oakland, el porcentaje de personas sin techo ha casi duplicado.

Como va profundizando la crisis, los gobiernos locales y el federal han respondido con barridos agresivos y la criminalización de las personas sin hogar y sus actividades. Aun así, han hecho muy poco para materialmente enfrentarse al problema. Unidades sobre valoradas se sientan vacías mientras gente duerme en las calles. En una noche cualquiera en SF, hay mas o menos mil personas en la lista de espera para entrar a un albergue. Al mismo tiempo, los políticos, medios corporativos, y lideres de comercio fomentan una creciente animosidad contra las personas sin techo.

Los liberales comparten responsabilidad

En septiembre, Trump viajo a California para recaudar fondos y visitar el muro fronterizo. Ataco al liderazgo Demócrata por la creciente populación de personas sin hogar en el Área de la Bahía y Los Ángeles, con comentarios que iban desde la intolerancia hasta lo ridículo. Las voces de “La Resistencia,” igual políticos como figuras locales, públicamente denunciaron sus comentarios. Pero muchos de estos políticos liberales son ellos mismos responsables por la creciente agresión. El gobernador Gavin Newsom, mientras fue el alcalde de San Francisco, inicio numerosas políticas que criminalizaron el acto de mendigar e hicieron la vida en las calles aun mas difícil.

El San Francisco Chronicle, el periódico principal de la ciudad y portavoz de la clase dominante, presenta titulares como “Trump tenia razón sobre los sin hogar de SF por supuesto. Y después lo arruino” y “El Presidente Trump esta a la vez correcto y equivocado sobre la falta de vivienda en California.” Los medios de comunicación corporativos pintan una imagen deprimente de heces, agujas, y por todos lados, porquería y crimen. Descuidan por completo la humanidad de las personas obligadas a vivir en estas condiciones inhumanas y las políticas que han llevado a este estado.

Un sector de residentes de SF, cuya afiliación de clase y condiciones de vida están profundamente divorciadas de las dificultades de la gente pobre y trabajadora de la región, exhiben la misma actitud. Individuales han físicamente atacado a personas sin hogar. Vecinos y pequeños comerciantes se han juntado para poner rocas sobre aceras y construir muros a las entradas de callejones para prevenir que las personas sin techo encuentren un lugar para dormir.

El verano pasado, residentes ricos hicieron los titulares cuando recaudaron 100 mil dolares para contratar al abogado de desalojo infame, Andrew Zacks, para poner un paro a la construcción de un albergue en su vecindario. Hicieron uso de tropos sobre utilizados contra los pobres, alegando que el albergue traería crimen, drogas, y suciedad al área. También intentaron poner un paro al albergue con argumentos ambientales, robando una táctica de Trump cuando el reclamo ridículamente que las personas sin hogar estaban arruinando el medio ambiente por su contaminación del Océano Pacifico con miles de agujas.

Detrás de la mascara progresista

San Francisco esta mostrando que detrás de su mascara progresista, existe una ciudad determinada en deshacerse de los mas pobres. Se le ha echado la culpa a las personas sin hogar por las filas de tiendas de campaña, agujas dispersadas, desechos humanos, mercados de droga al aire libre, y por todas las condiciones que fueron descritas por la relatora de la ONU, Leilani Farha, como perteneciendo al “tercer mundo.” En vez, la culpa le debe pertenecer a las políticas que han hecho muy poco o nada para aliviar la crisis de vivienda creciente y que niegan los esenciales mas básicos como baños públicos o servicios críticos de salud mental y rehabilitación. Los San Franciscanos están cayendo en una trampa puesta por los ricos y sus amigos en el ayuntamiento para hacer que el problema desaparezca.

La marea reaccionaria creciente contra los pobres es un peligro que se prepara para apoyar las medidas mas extremas que están siendo propuestas por políticos al nivel local y estatal. Trump planteo preocupaciones entre Californianos durante su visita cuando sugirió que los campamentos de personas sin hogar sean arrasados y reemplazados con “instalaciones.” Para defensores de las personas sin hogar, estas instalaciones propuestas evocan los actuales campos de concentración enjaulando a los inmigrantes en la frontera. Sin embargo, para los políticos del Área de la Bahía y del estado quienes fingen indignación sobre estos comentarios, sus propuestas para abordar la crisis no han sido tan diferentes. Algunos han promovido reutilizar cárceles cerradas, carpas de estilo militar, y ranchos rurales para almacenar la población sin hogar.

La expansión estatal de las pautas para la curatela sigue por un camino parecido. En el 2018, la legislatura de California aprobó un programa piloto para que las ciudades grandes puedan optar por participar en el, expandiendo la elegibilidad para que las personas con trastornos mentales y adicciones de droga sean despojadas de sus libertades civiles y forzadas a un tratamiento largo hasta que un juez decida si la persona es de nuevo auto-suficiente y libre de irse. Los defensores de las personas sin hogar de inmediato vieron esta medida por lo que realmente era: un atentado para sacar a mas personas sin hogar fuera del ojo publico y encerrarlos.

De las tres ciudades que debatieron su participación en este programa– San Diego, Los Ángeles, y San Francisco– solo esta ultima voto a favor. Merece ser notado que San Francisco ha batallado con proveer espacio en salas de psiquiatría, y las personas actualmente bajo curatela se pueden encontrar mantenidas en salas psiquiátricas de alta seguridad mucho tiempo después de ser juzgadas auto-suficiente y no un daño para la sociedad, debido a que las salas de mediana y baja seguridad se mantengan intencionalmente vacías. Y para caer bajo curatela con esta expansión, uno debe contar con un numero mínimo de retenciones psiquiátricas iniciadas por la policía, en un país donde las personas con condiciones mentales serias son 16 veces mas probables de ser asesinadas en un encuentro con la policía.

Haciendo la vida mas difícil

Mientras estas propuestas son debatidas y desarrolladas, otras políticas que ya han existido por años siguen haciendo la vida de las personas sin hogar aun mas difícil. La alcaldesa de San Francisco, London Breed, anuncio en noviembre el comienzo del proyecto anual “Eco Bombardeo Navideño Amemos Nuestra Ciudad,” un programa que ha traído lavados de presión de acera diarias y otros “mejoramientos” a las calles mas transitadas de la ciudad. Para ceder el paso a los compradores navideños y en medio de tormentas pesadas, las personas sin techo se están enfrentando con barridos mas frecuentes, con la policía y trabajadores de saneamiento confiscando tiendas de campaña y objetos personales y “embolsando y etiquetando” los objetos en almacenes difícil de acceder, o simplemente tirándolos en un compactador de basura. La alcaldesa Breed presumió durante el verano que bajo su liderazgo, el numero de tiendas de campaña forrando las aceras de la ciudad se había reducido por 33 por ciento. No reconoció de ninguna manera que esa cifra no tenia correlación con el numero de personas viviendo en la calle, sino con el senador de California “progresista” Scott Wiener (en ese entonces supervisor de la ciudad) propugnando la Proposición Q, un decreto anti-tienda de campaña en el 2016.

La demanda para que mas policías llenen los vecindarios pobres también sigue, apoyada especialmente por los comerciantes pequeños y trabajadores de tecnología ricos. En incidentes que involucran a las personas sin techo, incluyendo las sobredosis y crisis de salud mental, los policías son tipicamente los primeros en llegar, respondiendo con violencia y mas trauma para las victimas.

Hasta las medidas que parecen ser compasivas no llegan a dar contra la raíz del problema. En una reciente discusión televisada con los alcaldes de Oakland, San Jose, y Berkeley, ellos insisten una multitud de veces que deben “construir la salida de la crisis de vivienda.” El problema se presenta como una falta de oferta de viviendas asequibles. Y aun que haya sin duda una crisis de asequibilidad, ¿es mas construcción realmente la solución?”

“No hay una ‘crisis de vivienda,’” le dice Mike de la Coalition on Homelessness a Liberation News. El trabaja con la organización sin fines de lucro en el distrito de SF el Tenderloin, el barrio mas impactado por la falta de hogar en la ciudad, organizando y trabajando directamente con las personas sin techo. “Todo esta vació, todos esos condominios que construyeron.” Por cada persona que no tiene hogar en San Francisco, hay aproximadamente cinco viviendas vacías, con mas unidades a precio de mercado y de lujo siendo construidas cada día. Por todas sus propuestas “soluciones” a la crisis de falta de hogar, el Área de la Bahía de San Francisco, y el estado de California en general, no están dispuestos a sacrificar las inversiones de bienes raíces para asegurar viviendas para todos. Dice Mike, “Pero por supuesto, le das donde vivir a alguien, y lo consideran socialismo. ¿Y que?”

Bajo el capitalismo, la vivienda es una mercancía, construida para venderse o rentarse al precio mas alto, con solo fracciones diminutas reservadas como según asequibles o bajo el precio de mercado– y solo como una concesión a las demandas muy luchadas de las comunidades obreras y defensores del derecho a la vivienda. El socialismo es la solución verdadera para la crisis de falta de hogar porque no es un sistema que gira alrededor del lucro. Cuando una economía esta planeada para satisfacer las necesidades humanas, no hay buena razón para que miles de personas duerman en tiendas de campaña o en carros o sobre las aceras frías y mojadas, con proyectos de viviendas de lujo siendo construidos a todo sus alrededores. El capitalismo nunca podrá garantizar las necesidades básicas de la vida a cada persona.

La propaganda capitalista local esta poniendo su mejor esfuerzo para negar esta verdad. Frank Somerville, reportero con el canal local KTVU 2, pregunta intencionadamente a los alcaldes del Área de la Bahía durante la discusión televisada, “¿Hay un momento en donde llegamos al colmo? Todos quieren ser compasivos, pero en algún momento va a decir la gente, básicamente, ¿ya es suficiente?” Aunque los alcaldes inicialmente respondieron con historias conmovedoras ensayadas de individuales sin hogar que han conocido, siguen la conversación con el tema de “fatiga de compasión” y haciendo claro que “la ley es la ley,” y llevando la discusión en una dirección derechista. Al final del día, la clase dominante local, y sus contra partes en los medios, se pueden salir con la suya, presentando un grado de humanidad en frente de las cámaras, mientras continúan promulgando y defendiendo sus políticas inhumanas contra los pobres en las calles.

Los narrativas deshumanizantes sobre las personas sin hogar son una táctica para quebrantar el inmenso potencial para la solidaridad y la lucha, y deberían ser rechazadas en cada momento. La vivienda es un derecho humano, sin importar estado de empleo, salud mental, o drogadicción. Es un derecho que, junto al cuidado de salud, empleo, educación, y acceso de alimentación, uno tiene que luchar por ellos.

¡No a la deshumanizacion de las personas sin hogar! ¡Si a viviendas para todos!

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