En un movimiento decisivo el miércoles, Venezuela declaró su retirada de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El retiro se efectuará al cabo de un proceso de dos años.

La Ministra de Relaciones Exteriores Delcy Rodríguez realizó el anuncio luego de otra maniobra en contra del gobierno Venezolano por parte del Secretario General de la OEA el mismo día. En una asamblea extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, Almagro una vez más convocó una reunión para discutir la situación interna de Venezuela.

En mayo del 2016, y una vez más el pasado marzo, Almagro intentó aprobar resoluciones condenando al gobierno de Venezuela con el fin de suspender su membresía. Ambas fallaron por falta de votos entre los estados miembros.

El líder de la OEA ha insistido repetidamente que el Presidente Nicolás Maduro debe celebrar elecciones presidenciales este año, pese a la decisión por parte del Consejo Nacional Electoral de celebrar las elecciones en el 2018. La oposición de derecha en Venezuela ha intentado un referendo revocatorio contra el Presidente el año pasado, el cuál fue invalidado por el Consejo Nacional Electoral por motivo de miles de firmas fraudulentas.

Con la nueva ofensiva de Almagro el miércoles, el Presidente Maduro declaró la ruptura de relaciones con la OEA: “Como Jefe de Estado en uso de mis Atribuciones Exclusivas de acuerdo con la Constitución he ordenado el inmediato Retiro de la OEA… Ya basta de abusos intervencionistas y violación de la legalidad, Venezuela es la cuna de los libertadores y la haremos respetar”.

Almagro insiste en convocar reuniones sobre Venezuela, aunque aún no se ha declarado fecha.

Almagro tiene fama de actuar a favor de los intereses de EEUU, quien ha presionado a sus aliados de derecha, a los jefes de estado de México, Panamá, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros, para interferir en los asuntos internos de Venezuela.

A pesar de que la OEA afirma que su misión es la de promover “la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo”, ha sido extremadamente selectiva en la aplicación de estos principios.

No dijo nada cuando los EEUU financió una sangrienta guerra en contra de la revolución Nicaragüense, no hizo nada para detener la guerra subsidiaria en (Playa Girón — Bahía de Cochinos — y no actuó en contra de EEUU por su golpe de estado en Chile. El 24 de abril marca la sangrienta invasión estadounidense de la República Dominicana. Recientemente, la OEA no expulsó a Honduras ni condenó el golpe de estado, apoyado por EEUU, que derrocó al Presidente Manuel Zelaya en el 2009. No hay condena de la violenta negación de derechos humanos de los más de 100,000 asesinatos en México. El bloqueo de Cuba por parte de EEUU sigue siendo un crimen masivo de 55 años en contra del pueblo cubano. Estas son sólo algunas de las crisis en las que la OEA no ha hecho nada para defender a los pueblos del hemisferio.

Esto se debe a que la OEA es una creación del imperialismo de EEUU desde su fundación en 1948, como indica su sede en Washington.

Cabe recordar que sólo un estado ha sigo castigado por la OEA, Cuba, por su éxito como primer y verdadero ejemplo de derechos humanos, democracia popular y libertad. A la orden de los EEUU, Cuba fue expulsada en 1962, por ser Marxista-Leninista.

Después de años de resistencia y de permanecer como modelo para el continente americano, la resolución expulsando a Cuba fue finalmente cancelada en el 2009. Pero a pesar de que Cuba está registrado como el trigésimo quinto estado miembro, orgullosamente se ha negado a reincorporarse. El canciller cubano Bruno Rodríguez una vez dijo: “La OEA desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y ninguna reforma puede cambiar su naturaleza”.

Pero sí existe una institución que contrarresta el dominio estadounidense de la región. CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, incluye a todos los estados excepto a los Estados Unidos y Canadá. Se reunirá el 2 de mayo en El Salvador, para discutir maneras de asegurar los principios de soberanía e independencia.

Washington ha sostenido una desestabilización multifacética en contra del proceso revolucionario conocido como la Revolución Bolivariana de Venezuela. Parte de esta campaña ha sido el financiamiento de grupos violentos de derecha que se han involucrado cada vez más en ataques mortales en contra de los símbolos de progreso en Venezuela: los hospitales, los institutos de vivienda, las escuelas.

En los últimos días, las masas bolivarianas se han lanzado a las calles para defender su lucha revolucionaria en contra de la violencia y las amenazas. La declaración de Venezuela proclamando su derecho de decidir su propio camino, libre de las órdenes imperiales de los Estados Unidos, es un importante paso hacia adelante.

traducción por Ernesto Alfonso