La rebelión Stonewall de 1969 y las lecciones de hoy






El Stonewall Inn.

Photo: Andrew Dolkart, Nat’l Park Serv.
El levantamiento Stonewall que comenzó el 27 de junio de 1969 en la ciudad de Nueva York fue un disparo que sonó alrededor del mundo. Marcó el comienzo del nuevo movimiento de masa por la igualdad de las lesbianas, homosexuales, transgéneros, y hombres y mujeres bisexuales.

Pequeños artículos en el New York Times y el New York Post y otros medios describieron el tumulto, como un “motín” que envolvió a varios cientos de jóvenes tirando ladrillos, basura, centavos, un parquímetro arrancado, a la policía después de una redada de rutina en el Stonewall Inn en el barrio, Greenwich Village, en el centro de Manhattan.

El New York Daily News tituló su artículo “Redada en el Nido HomoAbejas Reinas en Ira de Picaduras.” En realidad, la diversa multitud que se juntó en Stonewall Inn y los jóvenes que se juntaron en las calles de abajo no solo estaban enojados pero también estaban haciendo historia al luchar contra la brutalidad policial y siglos de persecución y opresión.

La rebelión estalló después de una redada policial de rutina en el Stonewall Inn. Como la mayoría de los bares de homosexuales, Stonewall estaba administrado por personajes pertenecientes al crimen organizado y la policía corrupta, acostumbrados a intimidar y brutalizar a los homosexuales, a las lesbianas, la gente bisexual y transgénera que venían de todas las regiones de Nueva York/New Jersey para encontrar personas como ellos—y de esa manera escapar temporalmente, de la desgastadora opresión diaria por ser diferentes en una sociedad brutal e intolerante.

Política capitalista: opresión LGBT

La política del estado capitalista antes de Stonewall, era la de prohibir la expresión homosexual y transgénera, acosar a los homosexuales en sus trabajos, y sus comunidades, y usar la represión policial contra la gente LGBT. Las acciones policiales en las principales ciudades de Estados Unidos, desde Los Ángeles a San Francisco, a Chicago y Nueva York, eran similares. En Los Ángeles, la policía brutalizaba a los homosexuales en lugares donde se reunían en la Plaza Pershing y en el Parque Echo, empujando más profundamente aun la vida de esas personas hacia el “closet” de la desesperación y la opresión.

Todas las instituciones del poder capitalista, incluyendo los partidos políticos capitalistas, la policía, el ejército, las cortes, las universidades y organizaciones profesionales como la Asociación Americana de Psicólogos, definían a los homosexuales y a la identidad genérica no conformista como una aberración de la naturaleza o en el mejor de los casos, una severa forma de enfermedad mental que necesitaba ser prohibida de la sociedad corriente.

Junto con administrar los bares para mantener a los homosexuales restringidos, la policía conducía operaciones contra los lugares de reuniones para la gente gay—ambos en las calles y en los clubes. La policía entraba en un bar, le daba palizas y arrestaba a los clientes por congregarse en sitios donde beber era ilegal. Adentro de los bares, fueron instaladas señales luminosas para alertar a los clientes de que personas sospechosas y potencialmente hostiles, ya sea un policía encubierto o un policía uniformado, se estaban aproximando al bar.

Cuando las luces se encendían, todas las caricias y los bailes paraban inmediatamente. Los policías irrumpían en el lugar y chequeaban documentos de identidad y hacían arrestos. Muchos, como aguellos en el Stonewall Inn, vivían con sus realidades diarias de discriminación y hostigamiento. Para las personas viviendo una doble vida o en el “closet” al ser arrestados o expuestas pública mente por el aparato represivo del estado, perderían sus trabajos, se terminarían sus carreras y se destintegrarían sus familia.

Stonewall cambió la historia

El movimiento por los derechos de la gente LGBT no comenzó con la rebelión de Stonewall. Magnus Hirshfeld y el movimiento socialista alemán a comienzos del siglo 20, fundaron el moderno movimiento LGBT. Más recientemente, valientes y prudentes individuos y organizaciones como Harry Hay, la Sociedad Mattachine, y las Hijas de Bilitis en los Estados Unidos, organizaron y lucharon por la justicia social de la gente LGBT incluso durante los años represivos de la década de 1950, donde la casería de brujas contra los homosexuales fue solo segunda a la cacería de bruja salvaje contra los comunistas de aquel entonces.

Pero cuando el movimiento LGBT moderno irrumpió en la esfera política en 1969, marcó una nueva era en la lucha de la gente LGBT que a través de la militancia y la determinación, influenció a millones de trabajadores y ganó un significante apoyo.

Esa noche de junio, la historia cambió cuando un grupo en Stonewall, desalojados del bar, se juntaron en la calle Christopher y pelearon ferozmente, arrojando botellas a la policía, utilizando parquímetros como ariete, bloqueando algunos policías adentro del bar y después le prendieron fuego. Reservas de policía llegaron para dispersar la multitud, arrestando 18 personas, incluyendo el cantante de folclor Dave Van Ronk, quien fue acusado de felonía y asalto a un oficial de policía.

Al frente de la multitud que peleaba habían militantes transgéneros, tan acostumbrados a pelear físicamente día a día por su sobrevivencia en un mundo sin derechos civiles y constante hostigamiento físico y verbal.

Desafortunadamente, la valentía y el liderazgo en tácticas de la calle que una parte de la gente transgénera gozaba, con experiencia y de auto defensa militante, muchas veces es omitida en recientes historias sobre el levantamiento Stonewall.

Por las siguientes noches consecutivas, cientos de jóvenes LGBT se juntaron en las calles de Greenwich Village, peleando a la policía con piedras y botellas, marchando y cantando “Poder para los Homosexuales!” y “Queremos libertad!”

Mientras que la cobertura mediática en los medios burgueses fue limitada, la noticia popular de la rebelión corrió rápidamente alrededor de la ciudad y del mundo.

Justo un año después, en junio de 1970, la celebración del primer Día de la Liberación de la Calle Christopher, se llevó a cabo en el Parque Central de Nueva York y otras ciudades, celebrando el “Orgullo homosexual” y exigiendo derechos equitativos.

En los años siguientes, se organizaron manifestaciones en más y más ciudades en los Estados Unidos y alrededor del mundo. Diez años después, se realizó la primera Marcha Nacional por los Derechos de los Homosexuales y Lesbianas en Washington DC, con la participación de 100,000 personas LBGT y sus partidarios. Esa imponente efusión llegó en medio del asesinato de un líder homosexual Harvey Milk y el alcalde de San Francisco George Moscone por parte de un ex-oficial de policía racista de derecha y anti-homosexual, Dan White. Además, la manifestación de 1979 tuvo en primera plana la primera Conferencia Nacional de Homosexuales y Lesbianas del Tercer Mundo, la cual atrajo a cientos de gente LGBT de color.

Marchas subsecuentes por la igualdad de gente LGBT atrajo a más de 500,000 personas en 1987 en el momento pico de la crisis del SIDA, protestando discriminación e intolerancia de parte de la administración de Reagan, y más de un millón en 1993, una de las manifestaciones más grandes en la historia de los Estados Unidos.

Los gobernantes capitalistas dependen de la desigualdad y división para mantener su dominio sobre la vasta mayoría que trabaja para su enriquecimiento. Las relaciones capitalistas fundamentales están basadas en el concepto de familia definido por la burguesía, donde las mujeres y la gente LGBT son oprimidas para poder retener su posición de clase dominante en su riqueza y poder.

El nuevo movimiento militante de gente LGBT de fines de los años 1960 y el comienzo de los 1970 tomó su inspiración de la lucha nacional de los movimientos de los negros, latinos, e indio americanos de ese período, y movimientos de liberación nacional de alrededor del mundo. Por ejemplo, una de las primeras organizaciones militantes y auto proclamadas de liberación de homosexuales de EEUU se llamó Frente de Liberación Homosexual, inspirada por el Frente de Liberación Nacional de Vietnam.

En unidad con los sindicatos, las organizaciones LGBT se unieron a los trabajadores americanos-mexicanos en Colorado contra las injustas prácticas laborales y denunciar las prácticas de discriminación de la derechista familia cervecera Coors iniciando un boicot a nivel nacional de la cerveza Coors. Hasta hoy, es casi imposible encontrar en un bar homosexual cerveza Coors.

Continuando la lucha

El creciente movimiento por la igualdad de la gente lesbiana, homosexual, bisexual y transgénera, que más recientemente se ha enfocado en la demanda de plenos derechos al casamiento para personas del mismo sexo, ha proveído a la administración Bush y reaccionarios de todas partes otra causa célebre en su constante cruzada contra los derechos civiles, la acción afirmativa, los derechos de los inmigrantes, sindicatos y todo el movimiento progresista.

Además de los referéndum en varios estados prohibiendo el matrimonio de personas del mismo sexo, otras acciones discriminatorias han sido adoptadas, incluyendo la prohibición de mencionar la homosexualidad en escuelas públicas, prohibiendo a las parejas de igual sexo adoptar niños, prohibiendo a los hombres homosexuales ser donadores de espermas, y deportando inmigrantes LGBT. Fervorosos derechistas han conectado los ataques contra los homosexuales a los ataques a la educación secular, la ciencia e incluso a la teoría de evolución de Darwin.

En las elecciones presidenciales del 2004, sindicatos, organizaciones de mujeres y otros movimientos progresistas, junto a las principales organizaciones LGBT en los Estados Unidos, pusieron millones de dólares para elegir a los Demócratas. Después de la derrota del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre, la senadora californiana Dianne Feinstein—auto definida como amiga del movimiento LGBT—atacó al movimiento por los derechos de matrimonio entre personas del mismo sexo por actuar “demasiado rápido” y “demasiado temprano” sobre la igualdad de casamiento. Políticos demócratas que le echaron la culpa al movimiento por los derechos de igualdad para casamiento de personas del mismo sexo a la derrota de John Kerry, dejó a muchos activistas LGBT estupefactos, desmoralizados y enojados.







Miembros de la comunidad LGBT se manifiestan contra la guerra de Irak de 1991.

Unidad en la acción

Muchas de las principales y bien financiadas organizaciones nacionales por los derechos de la gente LGBT que surgieron después de Stonewall se han distanciado de la lucha diaria de millones de trabajadores LGBT que son nacional y étnicamente diversos como lo es la clase trabajadora en general. En lugar de organizar reuniones y acciones directas, los auto-proclamados líderes llamaron a la gente LGBT a enfocar sus energías y recursos en ayudar a elegir a políticos pro homosexuales al Congreso. En lugar de unirse en la lucha común con otros sectores oprimidos bajo el capitalismo, las organizaciones nacionales por los derechos de la gente LGBT se separaron de la lucha por la unidad y la lucha de las masas.

Esas organizaciones están por lo general conectadas al Partido Demócrata, y aceptan grandes donaciones de las corporaciones. El liderazgo del Partido Demócrata, quienes ni siquiera apoyan la igualdad de casamiento para personas del mismo sexo, están presionando a los líderes LGBT a conformarse con las uniones civiles que no proveen para nada beneficios federales para parejas del mismo sexo. Conformarse con las uniones civiles ignora los sentimientos profundos por la igualdad al derecho del casamiento que fueron expresados una y otra vez en los casamientos en San Francisco, Oregon y en otras partes, antes de que el gobierno capitalista interviniera para detenerlos.


Un obstáculo importante para que la unidad entre los trabajadores pueda tomar control de las riquezas que produce, son las herramientas inherentes al capitalismo para dividir y conquistar. Racismo, sexismo, intolerancia, chovinismo nacional sirven bien a los intereses de los capitalistas para tratar de mantener a la totalidad de la clase trabajadora dividida e incapaz de unirse contra el enemigo común.

Por eso es que los mejores líderes de los movimientos de la gente LGBT, anti-racista, pro-derechos de la mujer, las uniones y el movimiento anti-guerra han luchado para construir un movimiento unido que conecta y busca unir todas las luchas. La Coalición ANSWER, por ejemplo, ha recibido tremendo apoyo en la manifestación conmemorativa anual de Stonewall en los Estados Unidos, con carrozas y banderas llamando al fin del militarismo, ocupación y guerra, racismo, sexismo, y toda forma de discriminación y por la completa igualdad para la gente LGBT.

La rebelión Stonewall marcó un cambio cualitativo en la lucha por la justicia de la gente LGBT. Fue un momento histórico importante para la clase trabajadora multinacional en su lucha por unidad contra el capitalismo y el imperialismo. Antiguas divisiones sobre la conducta sexual y de género, promovida igualmente por la iglesia y el estado, incorporado por el capitalismo para asegurarse su continuado dominio, será eventualmente descartado y tirado al basurero de la historia por una sociedad socialista basada en la cooperación, la solidaridad y la igualdad real.

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