Fidel Castro a los 80 años

Fidel Castro presidente cubano y revolucionario de toda la vida celebra su 80 aniversario el 13 de agosto. Haber llegado a los 80 años es un verdadero logro ya que contra él, agentes del imperialismo han atentado más de 600 veces contra su vida.






Fidel Castro, La Habana, 1 de mayo del 2006.

Photo: Bill Hackwell

Castro es reconocido como el principal líder de la Revolución Cubana. Esto se debe en parte al papel que jugó en la victoria de 1959, pero también por haber inspirado a los trabajadores, estudiantes y campesinos cubanos para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista, confrontar el imperialismo estadounidense y avanzar hacia la construcción de socialismo.

A pesar de toda su campaña propagandística, los imperialistas estadounidenses saben que no es Fidel Castro solo él que ha sostenido la Revolución Cubana, sino que el pueblo en su totalidad trabaja y lucha por defender su revolución socialista.

Sin embargo, demonizar a Castro es un elemento clave en la interminable agresión de Estados Unidos contra la población en su conjunto. Ha sido una cuestión constante en la política extranjera de los Estados Unidos el intentar destruir tanto la revolución socialista como el ejemplo de Cuba para el resto del mundo.

Una colonia virtual de los Estados Unidos

Para comprender la vida de Fidel Castro y su éxito como líder es importante saber el contexto histórico en el cual él ha vivido.






Fidel con el “Movimiento 26 de Julio”, junio 1957.

Photo: UPI

Georgi Plekhanov, el fundador del marxismo ruso, escribió en 1898 un ensayo titulado “El papel del individuo en la historia”. “Una gran persona es grande no porque sus cualidades personales den características individuales a los grandes acontecimientos históricos, sino porque él posee cualidades que lo hacen a él más capaz para servir las grandes necesidades históricas de su tiempo, necesidades que surgieron como resultado de causas generales y particulares”.

La situación de colonia virtual de los Estados Unidos es lo que da la forma a la revolución social en la historia de Cuba desde 1898 hasta 1959. Cada decisión política importante, desde la venta del azúcar hasta la selección de sus “lideres” tenía que ser aprobado por los patrones imperialistas.

Las relaciones económicas entre los Estados Unidos y Cuba se caracterizaban por la apropiación por parte de Estados Unidos de los principales recursos cubanos, incluyendo los ferrocarriles, las utilidades, las minas de níquel, y la mayoría de los centrales y las plantaciones de azúcar.

Los capitalistas cubanos eran asociados menores—aunque a menudo muy adinerados. Por este motivo los políticos representantes de la clase capitalista cubano jamás cuestionaron estas relaciones de dependencia.

‘Un profundo sentido de justicia’

El sentido de indignación frente a la injusticia y su impulso por actuar en su contra comenzaron durante la infancia de Castro. Su padre, Ángel, era un inmigrante español analfabeto, quien había adquirido grandes cantidades de tierra con el pasar del tiempo. El joven Fidel tuvo la oportunidad de vivir una vida sin escasez material, pero todo lo que estaba alrededor de él lo formó y la pobreza y la represión contra los campesinos lo conmovió.

En 1995 Fidel Castro describe así como creció: “¿Qué había traído de la escuela, qué había traído tal vez de mi casa, qué había traído? Un profundo sentido de la justicia, una ética determinada que se va adquiriendo. … con un sentido de igualdad en mi relación con todos los demás desde muy temprano y, además, indiscutiblemente, de un temperamento o de un carácter—como se quiera llamar—rebelde. Reaccionaba, no me resignaba jamás al abuso y a la imposición por la fuerza de las cosas”.

En 1946 marca Fidel Castro el comienzo de su vida revolucionaria en su segundo año universitario en la Universidad de La Habana. “Cuando llego a esta universidad a finales del año 1945, estamos viviendo una de las peores épocas de la historia de nuestro país y una de las más decepcionantes. Estoy viviendo realmente los rezagos de una revolución frustrada, que fue la Revolución del 33, donde tuvo lugar una revolución realmente, porque la lucha contra Machado derivó en una revolución”.

El pueblo cubano estaba enfurecido de rebelión en respuesta a las políticas brutales del dictador, Gerardo Machado. Después de que Machado huyó de Cuba en medio de la lucha revolucionaria, Fulgencio Batista dirigió la “Rebelión de los Sargentos” en septiembre de 1933. Esta rebelión fue temporalmente apoyada por todas las fuerzas de oposición, incluyendo algunos grupos estudiantiles revolucionarios.

Pero muy pronto y a escondidas, Batista comenzó a gobernar en nombre de los Estados Unidos por 11 años que incluía su propia presidencia de 1940 a 1944.

El espíritu de unidad de América Latina

A inicios de los años 30, en Cuba y en América Latina, estaba surgiendo una generación de jóvenes estudiantes y trabajadores que entraban en la vida de la lucha política radical.
El sentimiento de rebelión nacional y anti-colonial que caracterizaba a Cuba en los años 30 y 40 se hacia también sentir en México, Colombia, Puerto Rico, la República Dominicana, Argentina y otras lugares.

En todas esas luchas los estudiantes y otras fuerzas progresistas levantaban la bandera de unidad latinamericana.

En la Universidad de La Habana, Castro era presidente del Comité Pro Democracia Dominicana, así como también, del Comité Pro Liberación de Puerto Rico, que hasta hoy es una colonia de los Estados Unidos.

Él era un protagonista de la unidad de América Latina no solo en palabras sino en hechos.
Cuando en 1948 ocurre el estallido conocido como el “Bogotazo” en la capital de Colombia, Castro estuvo ahí y salió a las calles junto con otros estudiantes latinoamericanos en solidaridad con las masas colombianas. Al mismo tiempo que explotaba esta rebelión masiva, Castro estaba organizando un congreso estudiantil continental en Bogotá con otros estudiantes para protestar contra la conferencia de la fundación de la Organización de los Estados Americanos.

El Bogotazo fue hundido en sangre y hasta hoy en día continua la represión brutal del gobierno colombiano respaldado por los Estados Unidos.

Aprovechando el momento

Desde los días más tempranos de su vida política, Castro ha poseído una habilidad aguda para estimar una situación política y la potencia revolucionaria contenida en esta. Su determinación audaz y su coraje personal han ayudado para convertir ese potencial en una realidad durante muchas ocasiones.

Una de sus luchas mas importantes fue lo que se llegó a conocer como el ataque al Moncada el 26 de julio de 1953, ataque dirigido contra el golpe militar de Batista de 1952. El ataque al cuartel Moncada fue la chispa que condujo a la victoria final contra Batista.

Batista, a sabiendas de que iba a perder las elecciones presidenciales de 1952, dirigió un golpe militar el 10 de marzo para derrotar al entonces presidente Carlos Prio Socarrás. Declaró la ley marcial, restringió los partidos políticos y suspendió la constitución de 1940.

Mientras todos los partidos políticos estuvieron paralizados y no tomaron acción alguna, los estudiantes protestaron en la universidad. Castro con 25 años en ese entonces, pidió a la gente que se levante. En medio de la ley marcial, tres días más tarde, Castro hizo demanda legal a los protagonistas del golpe en la corte de apelaciones, exigiendo una sentencia de 108 años a Batista y a sus cómplices por haber violado la constitución. El juicio fue denegado.

En mayo de 1952, Castro dijo a un grupo de trabajadores y estudiantes: “La revolución abre el camino al verdadero mérito a aquellos que tienen sincero coraje e ideas, a aquellos que arriesgan sus vidas y toman en sus manos el estandarte de la lucha”.

Por más de un año Castro entrenó a trabajadores y estudiantes que compartían sus ideas en lo que el consideró la única opción: la lucha armada y la revolución.

A pesar de que 1.200 hombres fueron preparados para la batalla, solamente 160 fueron selectos para el crítico ataque al cuartel militar Moncada in Santiago al amanecer del 26 de julio de 1953.

Esta acción fue una derrota militar para los rebeldes, docenas de ellos fueron capturados y asesinados, sin embargo se convirtió en el llamado del clarin para el muevo movimiento—el Movimiento 26 de Julio.

‘La historia me absolverá’

El discurso de Castro del 16 de octubre de 1953 que lo dio cuando fue sentenciado a prisión por haber dirigido el asalto al Moncada pasó a la historia como el “Programa del Moncada”.

El discurso, que dio voz a las masas oprimidas demostró la suprema confianza que Castro tenía en el pueblo—trabajadores y campesinos—como los únicos verdaderos agentes para el cambio revolucionario.

“Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; a los quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra; a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyos retiros, todos, están desfalcados, cuyas conquistas les están arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarterías…

“¡Ése es el pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: “Te vamos a dar”, sino: “¡Aquí tienes, lucha ahora con toda tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!”

Sus palabras conclusivas viven hoy como una vindicación de la lucha heroica que él llevó a cabo junto a sus valientes camaradas, muchos de los cuales murieron al haber sido brutalmente torturados después del ataque al Moncada. “…sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie … pero no le temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá”.

Determinación revolucionaria

La voluntad de perseverar a pesar de los increíbles obstáculos marca cada uno de los puntos sobresalientes de la vida revolucionaria de Fidel Castro.

Castro cumplió dos de los quince años de sentencia en una prisión en la Isla de Los Pinos, donde desarrolló los planes para la próxima etapa de la lucha. En 1955 después de una campaña nacional para dejar en libertad a los prisioneros del Moncada, Castro y sus camaradas fueron liberados como parte de una amnistía general. El grupo salió en exilio a México para continuar con la preparación para derrotar a Batista.

Cuando 82 revolucionarios cubanos bajo el liderazgo de Castro llegaron a las playas de la isla procedentes de México el 2 de diciembre de 1956 para continuar con la lucha contra Batista, el ejército de Batista los obligó a retroceder. Muchos de los revolucionarios fueron acribillados y otros tomados prisioneros. A pesar de que solamente 12 llegaron hasta las montañas de la Sierra Maestra, Castro declaró: Estamos en la Sierra. Los días de la dictadura están contados”.

¿Fue esta una afirmación aventurada? Fue una declaración audaz, pero se basaba en la comprensión de Castro sobre el pueblo cubano que estaba desesperado por un cambio real y listo para luchar por el.

El Ejercito Rebelde luchó incansablemente mientras se apoyaban en los campesinos y se ganaban la confianza de la población rural. Radio Rebelde, la radio guerrillera respondía constantemente a los retos de Batista quien decía que la causa rebelde estaba fracasando.

Cinco años, cinco meses y cinco días después del ataque al Moncada y a un poco más de dos años de que los 12 luchadores emprendieran la lucha guerrillera, Batista fugaba en avión del país. El primero de enero de 1959 marca la Victoria de la Revolución Cubana.

Las masas cubanas colmadas de una rica historia de lucha en contra de la esclavitud y en contra del colonialismo español, acogieron con entusiasmo las declaraciones revolucionarias del Ejército Rebelde. La extensa reforma agraria de mayo de 1959, los recortes en el arriendo y en los servicios y más tarde la expropiación de las industrias y servicios apropiados por los Estados Unidos tuvieron un amplio respaldo y participación del pueblo.

Cuando el Movimiento 26 de Julio se tomó el poder, Washington esperaba de manera acostumbrada poder ejercer presión en la nueva dirigencia para que aceptaran sus dictados. Sin embargo, la respuesta de la dirigencia de Castro era de resistir y no de aceptar los dictados del “Coloso del Norte”.

Los discursos de Castro y el análisis cuidadoso de los acontecimientos han mantenido al pueblo informado e involucrado siempre y cada vez que el gobierno estadounidense ha atacado o amenazado.

El 16 de abril de 1961, Fidel Castro declaró el carácter socialista de la Revolución Cubana, después de una procesión funeral masiva por las primeras víctimas de la agresión imperialista de los Estados Unidos. Al día siguiente, los Estados Unidos lanzó la invasión de Playa Girón con una fuerza de mercenarios y exiliados de derecha cubanos.

La declaración no fue un anuncio súbito. Más bien era parte del proceso revolucionario en que el pueblo cubano participaba y del cual se estaba beneficiando.

Socialismo e internacionalismo

Las décadas que siguen a la derrota al imperialismo en Playa Girón han estado llenas de retos y conquistas históricas para la Revolución Cubana. La construcción del socialismo ha creado tanto un sistema de salud como de educación reconocidos. Han florecido programas culturales en los campos de la música, el cine, los deportes y mucho más.

Castro siempre ha enfatizado la importancia que tiene el internacionalismo para la Revolución Cubana. Este internacionalismo ha tomado varias formas—desde ayuda material para los movimientos de liberación—desde Guatemala a Vietnam, desde Palestina al Congo—así como enviando doctores y profesores al extranjero.

Un famoso ejemplo es el papel crucial de Cuba en la lucha contra el colonialismo y el apartheid en Sudáfrica. La derrota de 1988 al ejército de Sudáfrica en Cuito Cuanavale, Angola, por una fuerza combinada de cubanos y angolanos, obligó al régimen racista a retirarse de Namibia. Esto fue crítico en contribuir a la derrota del odioso sistema de apartheid en Sudáfrica.

El liderazgo en los tiempos difíciles

La derrota de la Unión Soviética fue la prueba principal por la que tuvo que pasar Cuba ya que la URSS era la principal fuente de intercambio comercial y vanguardia del campo socialista.

Las constantes predicciones burguesas sobre la caída de Cuba obtuvieron máxima potencia cuando la Unión Soviética bajo la dirigencia de Michael Gorbachov comenzara a colaborar con el imperialismo de Estados Unidos y desmantelara el sistema socialista a finales de los años 80.

De la noche a la mañana la Unión Soviética detuvo su intercambio comercial con Cuba. La producción bajó en un 34,5% debido a la ausencia de importaciones vitales e intercambio contribuyendo a la escasez de las necesidades básicas.

Para poder encarar esta catástrofe económica, el gobierno cubano se vio forzado en introducir medidas capitalistas limitadas para complementar la economía de estado. Los pequeños negocios fueron legalizados y se permitió una mayor apertura a las inversiones de capital extranjero, también se permitió que la economía basada en el dólar opere dentro de la industria turística.

Lo admirable del liderazgo de Castro durante esta severa prueba conocida como el “Período Especial” fue el candor y la franqueza que Castro mantuvo con los trabajadores del país. El explicaba la necesidad de tomar esas medidas mientras las caracterizaba como un reflujo de las normas socialistas. Además explicaba que esas políticas deberían ser revertidas en cuanto las condiciones fuesen mejores.

Décadas de lucha constante y unidad revolucionaria entre el pueblo y la dirigencia desde 1959 han hecho posible la sobrevivencia de Cuba.

Fidel Castro dio un discurso memorable el 7 de diciembre de 1989 para preparar al pueblo de la posibilidad de un mundo sin la Unión Soviética y un imperio estadounidense sin límites. Este discurso lo presentó durante la conmemoración a los combatientes cubanos caídos en misiones internacionales.

“El imperialismo yanki piensa que Cuba no podrá resistir y que la nueva situación surgida en el campo socialista le permitirá doblegar inexorablemente a nuestra Revolución. …

“Hombres y mujeres de tres generaciones cubanas se reúnen y asumen responsabilidades en nuestro aguerrido Partido, en la organización de nuestra maravillosa vanguardia juvenil, en nuestras poderosas organizaciones de masas, en nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias y en nuestro Ministerio del Interior.

“Nunca hemos aspirado a que nos entreguen la custodia de las gloriosas banderas y los principios que el movimiento revolucionario ha sabido defender a lo largo de su heroica y hermosa historia, pero si el destino nos asignara el papel de quedar un día entre los últimos defensores del socialismo, en un mundo donde el imperio yanki lograra encarnar los sueños de Hitler de dominar el mundo, sabríamos defender hasta la última gota de sangre este baluarte”.

Cuba ha sobrevivido. A partir de 1996, el país ha tenido un crecimiento económico y mayor desarrollo cada año. Su alianza con el proceso revolucionario venezolano ha traido nueva vida a las esperanzas y aspiraciones de todos los latinoamericanos y los pueblos oprimidos del mundo entero.

Esta es la razón por la cual el imperio de Estados Unidos se esfuerza por convertir a Castro en un demonio, pero por lo mismo su figura crece y la Revolución Cubana continúa inspirando a otros en la lucha por la liberación.

El más grande legado de Castro es el de ser líder de los lideres. A su lado se encuentran otros veteranos de la lucha anti-Batista, inclusive su hermano y camarada Raúl. Castro quien con sus camaradas han entrenado a toda una nueva generación de líderes revolucionarios en las filas de los millones de miembros del Partido Comunista de Cuba, las organizaciones de masa, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y el gobierno del Poder Popular.

Los revolucionarios del mundo entero saludan a Fidel Castro y al liderazgo cubano en su celebración significativa de su 80 cumpleaños. En tiempos donde otros tambalearon, esta dirigencia se ha destacado por su consistencia. Por más de cinco décadas ha hecho una contribución única a la lucha global de los pueblos oprimidos y colonizados—primero como una pequeña organización de oposición, más tarde como un movimiento armado de guerrilla y finalmente como el partido gobernante de la primera revolucion socialista de nuestro hemisferio.

El papel del individuo puede ser decisivo en cualquier proceso revolucionario de largo plazo—pero siempre y cuando ayude a galvanizar la voluntad colectiva de las clases oprimidas para hacer la revolución y luego mantener su visión y poder frente a los ataques predecibles de la vieja clase dominante y sus aliados internacionales.

Son precisamente estos logros los que han contribuido a elevar a Fidel Castro indiscutiblemente como la figura revolucionaria más reconocida a nivel mundial.

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