Manifestación el 24 de enero en la cuidad de Nueva York marchando desde el consulado venezolano hasta las torres de Trump. Entre los participantes de la acción organizada por el PSL se encontraban representantes del movimiento 12 de diciembre, Bayan, el Partido Nacionalista de Puerto Rico y el grupo dominicano Marcha Verde. Foto del Liberación: Vincent Tsai.

Manifestación el 24 de enero en la cuidad de Nueva York marchando desde el consulado venezolano hasta las torres de Trump. Entre los participantes de la acción organizada por el PSL se encontraban representantes del movimiento 12 de diciembre, Bayan, el Partido Nacionalista de Puerto Rico y el grupo dominicano Marcha Verde. Foto del Liberación: Vincent Tsai.

El análisis a continuación está basado en un discurso en la ciudad de Nueva York el 24 de enero en una manifestación iniciada por grupos que apoyan al gobierno venezolano tras un intento de un golpe de estado respaldado por los Estados Unidos.

En los últimos días, un régimen estadounidense corrupto e ilegítimo que carece del apoyo de grandes sectores de la población a la que supone representar, ha lanzado una nueva ronda de hostilidades imperialistas contra la República Bolivariana de Venezuela. En un evento no-constitucional encabezado por la derecha venezolana, el presidente de la Asamblea Nacional en desacato judicial, Juan Guaido, se autoproclamó como presidente interino de Venezuela y recibió un reconocimiento inmediato por parte de Estados Unidos y de sus estados satélites en la región, como Colombia, Brasil, entre otras naciones del Grupo de Lima.

EE. UU. también alentó a las fuerzas militares y de seguridad venezolanas a “apoyar la democracia,” defender al gobierno de transición y reconocer al nuevo líder, usurpando las elecciones que se llevaron a cabo de conformidad con la constitución del país en 2017 y 2018, en las que Nicolás Maduro y Partido Socialista Unido de Venezuela, fueron los vencedores en sus respectivos años.
Tras esta última ronda de hostilidad, vemos el mismo guión imperialista se repite una y otra vez; los CNNs y los MSNBCS, incluso algunos medios de comunicación “de izquierda” de la corriente principal, y desgraciadamente esto se está infiltrando en el discurso político entre la gente de clase trabajadora aquí.

Comienza con una vilipendio caricaturista de un líder de gobierno, seguido por un encubrimiento de una oposición venezolana de carácter racista y reaccionario, la elevación de la narrativas de los expatriados ricos que apoyan el imperialismo estadounidense, el acallar de las voces indígenas que apoyan al gobierno objetivo y argumentos estilo vos quoque, de falsas equivalencias, argumentos de respetabilidad política por parte de “progresistas” y supuestos “izquierdistas” en los Estados Unidos. Así que quiero aclarar las cosas.

El acallar de todo un movimiento
Una táctica popular de propaganda es reducir todo un movimiento que consiste de millones de personas y / o toda una infraestructura nacional a un solo individuo. Es el reducir el movimiento Jamahariyya en Libia, progresista con relación a la monarquía feudal libia, a un solo individuo: Gaddafi. Es la reducción de todos los elementos progresistas, seculares y pluralistas en Siria a un solo individuo: Assad. En este caso, es la reducción del gran movimiento chavista, que se dedica a ayudar a personas de la clase trabajadora, a los pobres, a los negros, a los indígenas y a las personas LGBTQ en Venezuela, a una sola persona: Maduro.

Esta supresión mediática de todo un movimiento hace que sea más fácil promover maquinaciones imperialistas envolviéndolas en una narrativa de “el pueblo contra un dictador.” Esto es irónico dado el hecho de que los EE. UU. tiene literalmente a un multimillonario en el cargo de la presidencia, quien permite que 800,000 personas vayan al trabajo sin contar con los medios para sostenerse a sí mismos y a sus familias con el fin negociar la construcción de un muro fronterizo racista.

Embellecimiento de la oposición
La siguiente etapa es el embellecimiento la oposición para ocultar su carácter reaccionario y racista. Cuando el vicepresidente Mike Pence habla de la restauración de la “democracia” para el pueblo venezolano, el “pueblo venezolano” al que se refiere es la minoría de los altos estratos y la gente más ricas de la sociedad venezolana que le quieren dar luz verde a las corporaciones estadounidenses para explotar el trabajo y los recursos del país, que quieren hacer retroceder los programas sociales y los avances progresivos de la revolución bolivariana y que quieren compartir la crema. La oposición reaccionaria no está muriendo de hambre por la “democracia.” Han sido invitadas a colaborar y dialogar durante décadas por el movimiento chavista para resolver problemas, pero se han negado, diciendo que este enorme movimiento que reclama el respeto de los trabajadores de Venezuela y de los pobres no deben tener voz, deben guardar silencio y aceptar el dominio corporativo de los Estados Unidos.

La oposición afirma esto cada vez que queman a propósito los productos alimenticios y utiliza mecanismos financieros para fabricar la escasez artificial de productos y necesidades, en un esfuerzo cínico por disminuir el apoyo al gobierno de Maduro y castigar a su base de apoyo.

El carácter de clase de la oposición también se comprueba cuando, en sus guarimbas, los bandidos de la derecha que pertenecen a la oposición cometen delitos de odio, incluyendo linchamientos y otras formas de tortura contra los afrovenezolanos y otros partidarios del movimiento chavista.

Alegaciones de que “ambos lados” son malos
La difícil situación económica en Venezuela no es, como creen los medios de comunicación occidentales y el discurso popular, un resultado de fallas administrativas o del socialismo. Es el resultado directo de una guerra económica y política ilegal y salvaje que los Estados Unidos ha encabezado desde que Chávez llegó al poder, junto con elementos reaccionarios burgueses dentro de la sociedad venezolana.

“Ambos lados son malos” es una solución conveniente para quienes se han retirado de la situación del país. Pero para los millones de personas que se encuentran actualmente en la mira del imperio más reaccionario, brutal y sádico que el mundo haya conocido, el análisis de poltrona. conlleva a una ambivalencia que solo beneficia a la clase opresora.

La gente oprimida en todo el mundo, en los barrios, cinturones de pobres, reservas y campamentos dentro y fuera de las fronteras coloniales de los EE. UU., necesita solidaridad y apoyo ahora. No se pueden dar el lujo de involucrase en políticas de largo alcance y en el discurso académico de la torre de marfil en el que las vidas de la población se utilizan como fichas de negociación.

Fomenta el chovinismo colonial
Quiero hablar sobre el chovinismo colonial. Cuando hay una nación sometida a una escalada de la intromisión imperialista, algunas personas, incluyendo a supuestos “progresistas” e “izquierdistas” se reservan las denuncias y críticas más importantes del imperialismo, y se enfocan en criticar a los blancos del imperialismo bajo el pretexto de “matizar.” Este tipo de discurso político minimiza o elimina por completo el sometimiento de un país a una situación precaria en términos económicos y de seguridad por el propio gobierno imperialista del crítico.

Estos críticos de los que luchan, quien no han librado una revolución en su propio país ni han tenido que lidiar con los giros y los subes y bajas inevitables que ocurren durante el desarrollo del socialismo, la reducción de la pobreza y la realpolitik internacional en un mundo dominado por el capital financiero hegemónico de los Estados Unidos. Este es un ejemplo de chovinismo colonial.

Si ud piensa que el gobierno venezolano es una dictadura porque se niega a permitir que las corporaciones multinacionales de los Estados Unidos y los burgueses venezolanos exploten sin piedad a los pobres, pero piense que los EE. UU., en donde se realizaría una ejecución hipotecaria de su hogar y lo expulsarían en nombre de un banco multimillonario no es una dictadura, podrías estar padeciendo de chovinismo colonial.

Si crees que las fuerzas de seguridad venezolanas están tomando medidas enérgicas contra los manifestantes de derecha quienes incendian a los negros es una “dictadura,” pero no las fuerzas de seguridad estadounidenses que asesinan a un negro cada 28 horas, ud podría estar padeciendo de chovinismo colonial.

Si está sentado sobre un cementerio indígena, o sobre la riqueza acumulada robada de siglos de saqueo colonial y ríos de sangre, pero ud. piensa que su gobierno tiene la autoridad moral para decidir cuales son los gobiernos “legítimos” del mundo y cuales no, podrías estar sufriendo de chovinismo colonial.

Deténgalo. Consiga ayuda. Si no está librando una lucha continua, ideológica o de otro tipo, contra su gobierno imperialista, reaccionario y parasitario, cuya derrota sería de utilidad para los trabajadores y los oprimidos de todo el mundo, ¿qué tipo de lucha está librando?

Hasta la victoria siempre. ¡Yankee regresa a casa! ¡Muerte al imperialismo norteamericano! ¡Todo el poder a los chavista en Venezuela!