Traducido por Ana Yarí

El sábado, 30 de junio, 3,000 personas se manifestaron en la Plaza de la Corte de Joe Chillura en Tampa para protestar la política de “cero tolerancia” hacia los refugiados y migrantes de América Central del régimen de Trump. La manifestación fue convocada en conjunción con cientos de personas a través del país mientras los crímenes en contra de la humanidad y las violaciones de leyes internacionales de Trump continúan en la frontera.

Albergada por 20 grupos locales, la manifestación considera la migración como un derecho humano y expresó varias demandas claves: el terminar con la detención de inmigrantes; el mantener a las familiar juntas; la abolición de ICE (la Oficina de Inmigración y Aduanas); y el terminar con la colaboración voluntaria entre la Oficina del Alguacil del Condado de Hillsborough, la Oficina del Alguacil del Condado de Pinellas y otros alguaciles de la Florida con las autoridades de inmigración federales.

Here To Stay (“Aquí Para Quedarnos”), un grupo para los derechos de inmigrantes liderado por jóvenes de Clearwater, Florida, hablaron como Soñadores: “Primero fue la prohibición de viajes, y luego atacaron a los recipientes de DACA (Acción Diferida Para Los Que Llegaron en la Infancia) y poseedores de TPS (Estatus de Protección Temporal) – aún estamos en limbo, no sabemos que nos va a pasar – y ahora se van en contra de nuestros niños. Nuestros niños están siendo separados de sus padres en la frontera por solamente querer tener una vida mejor. Están siendo puestos en campos de detención, que son, en otras palabras, campos de concentración. No hay otra forma de decirlo”.

“Vine aquí desde mi país hace 18 años y no era porque quería”, dijo Lurvin Lizardo, quien fue personalmente afectada por el golpe de estado apoyado por los Estados Unidos en Honduras y por la persecución del gobierno americano hacia los refugiados. “No pudieron encontrar a mi madre ni a muchos miembros de mi familia. El gobierno de Honduras mató a dos de mis hermanos por sospecha de rebeldía en contra del gobierno”.

“Uno de ellos tenía 10 años y se llevaron su dinero. Hoy es el tercer aniversario de cuando lo mataron”, ella continuó emocionalmente, pausando mientras el maestro de ceremonias traducía. “Eso pasó porque fue deportado de regreso a mi país. Hay muchas madres cruzando las fronteras por miedo que la gente se vaya a llevar a sus hijos. Vienen aquí a proteger a sus familias y la corrupción del gobierno intenta remover estas familias. Están ayudando a quienes le hacen daño y separan familias”.

Jennifer Blanco vino al escenario con su familia: “mi papá recientemente fue deportado en febrero y hemos sufrido mucho. Mi mamá está tratando de trabajar y arreglárselas con lo que gana. Tenemos una iglesia que nos está ayudando con la renta, y estamos muy agradecidos. Yo veo cuanto está sufriendo mi papá allá. Siento que pudimos haber hecho más para que él se pudiera quedar”.

Mientras ella dijo esto, una persona le gritó, “te amamos” desde el público. Otra demostradora se emocionó tanto que se acercó al micrófono y brevemente abrazó a la niña.

“Fue deportado por una parada de tráfico y no había cometido ningún crimen”, continuó Blanco. “Fue puesto en una detención de ICE por tres meses y cuando salió, mi hermano menor, Junior, no podía reconocerlo. Mi hermano sabía quien era, pero no sabía si debía abrazarlo. Eso dolió mucho. Mi madre estaba embarazada cuando deportaron a mi padre y ahora él ni puede tocar a mi hermano. Tenemos que usar el video chat por Facebook Messenger. Duele mucho tener que ver a mi familia ser destrozada”.

Leonardo Dulanto y Julissa Reynal hablaron en nombre de los Freedom Fellows (Los Colegas de la Libertad), una coalición de tres grupos bases, Dream Defenders (Los Defensores de El Sueño), Florida Student Power Network (La Red del Poder Estudiantil de la Florida) y Florida Immigration Coalition (La Coalición de Inmigrantes de la Florida). Ambos recipientes de DACA, discutieron los efectos psicológicos de la persecución de inmigrantes y la naturaleza sistemática de la encarcelación en masa, y la detención de los inmigrantes.

“Ambos somos parte de familias con estatus mixto así que nos sentimos personalmente afectados por este tema, esta crisis”, dijo Dulanto. “La salud mental a veces toma un lugar secundario en nuestras historias por miedo que pueda afectar negativamente nuestra narrativa. Como un recipiente de DACA, he vivido trauma y he sido testigo de violencia. Yo sufro de PTSD (Trastorno de Estrés Postraumático) y he luchado en contra de tendencias suicidas durante toda mi vida. Viviendo aquí como inmigrante es suficientemente traumático, pero lo que las familias en la frontera están viviendo es crueldad y tortura. Esta crisis es parte de una visión más amplia: la encarcelación en masa y la separación de nuestras comunidades que han sido creadas por las corporaciones y los políticos pagados”.

“Estas corporaciones de cárceles privadas presionan el mantenimiento de nuestras comunidades en cárceles y en centros de detención, beneficiándose de nuestros cuerpos”, continuó Reynal. “Geo Group (Grupo Geo) es la segunda compañía de detención de cárceles e inmigración con fines de lucro más grande. Están radicados ahora mismo aquí en nuestro estado, en Boca Raton. Ellos se benefician poniendo nuestras comunidades Negras y marrones en jaulas, y ya es tiempo que los expongamos a ellos y a los políticos que facilitan este ciclo. Geo Group contribuye a las campañas políticas de los partidos Demócratas y Republicanos y le paga a los cabilderos que influyen al gobierno. Florida gasta 2.3 billones de dólares de los contribuyentes de impuestos en la encarcelación. Geo Group genera por lo menos 122 millones de dólares anuales solamente de la Florida”.

Aunque Trump revocó su política de la separación de familias después de la furia internacional, por lo menos 2,000 niños aún quedan separados de sus familias. Según los pediatras, estos niños pueden sufrir consecuencias psicológicas negativas por el resto de sus vidas. Muchos de estos niños, algunos niños pequeños, también han sido forzados a comparecer solos en los procedimientos de deportación judicial. Está creciendo un movimiento para libéralos y reunirlos con sus padres, mientras ocupaciones y acciones directas en contra de las facilidades de detención de ICE se difunden a través del país.

La orden ejecutiva de Trump ahora exige la detención de familias infinitamente en condiciones inhumanas y degradantes. Mientras tanto, él continúa ilegalmente persiguiendo a los refugiados buscando asilo. Al hacer esto, él viola directamente la “no a la devolución”, un principio fundamental de la ley internacional que prohíbe que un país que esté recibiendo buscadores de asilo los regrese a un país donde probablemente estén en peligro de persecución basado en fundamentos protegidos.

Los miembros del Party for Socialism and Liberation (El Partido de Socialismo y Liberación) se han unido a las demostraciones y ocupaciones a través del país llamando para los derechos completos de los inmigrantes y de un sistema nuevo que pone a las personas antes del dinero. Aunque el partido Demócrata intenta presentarse como una alternativa al régimen de Trump, en realidad la detención en masa de los niños refugiados comenzó bajo el Presidente Obama, quien, comenzando en el 2014, junto con Hillary Clinton, su Secretaria de Estado, regresaron a Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua por lo menos 100,000 niñas buscando asilo.

Ambos los Demócratas como los Republicanos han apoyado décadas de imperialismo dirigiendo hacia la desestabilización de América Central, especialmente en Honduras, donde la Secretaria del Estado Clinton en el 2009 apoyo el golpe de estado militar en contra del presidente elegido democráticamente Manuel Zelaya. Para terminar la crisis en América Central y la criminalización de los inmigrantes, los movimientos deben enfrentarse a ambos el imperialismo y a los partidos de la clase dominante. Solo el socialismo puede desmilitarizar las fronteras, traer paz a la región y hacer el mundo más seguros para los obradores y las personas oprimidas.