Cientos de personas salieron a las calles de Los Ángeles el 28 de abril a “unirse para combatir la guerra contra las mujeres.” El evento en Los Angeles fue parte de un día nacional de acción en respuesta al aumento de ataques a los derechos de las mujeres. Aunque la multitud de gente fue enérgica y diversa, el mensaje del evento y el liderazgo eran homogéneos, dejando a muchos de los que asistieron a sentirse excluidos. Las dificultades en las cuales trabajan las mujeres de clase obrera y las mujeres de naciones oprimidas no fueron abordados por los ponentes y organizadores, casi todos de los cuales eran de raza blanca, y la única solución ofrecida fue un motivo repetido a votar y apoyar al Partido Demócrata.

A pesar de que es genial ver a tantas mujeres dispuestas a luchar contra los ataques a los derechos de las mujeres, la exclusión de las mujeres pobres y de color disminuye cualquier movimiento llamando a la unidad. Las mujeres de naciones oprimidas tienen una posición única en la historia social de los EE.UU., la cual debemos entender y apreciar en cualquier moviemento.

Un estudio sorprendente lanzado en 2010 reveló al mundo que el promedio de riqueza media de las mujeres de color entre las edades de 36 a 49 es de sólo $5. En comparación, el promedio de riqueza media de las mujeres blancas en el mismo grupo de edad es 42.600 dólares y esto sigue siendo sólo el 61% de los sueldos de hombres en el mismo grupo. Estas estadísticas confirman lo que ha sido durante mucho tiempo una característica visible del capitalismo estadounidense – que la posición del individuo en la sociedad se basa principalmente en la clase, nacionalidad y el sexo de cada persona.

El estudio fue realizado por el Centro Insight de Desarrollo Económico Comunitario, el análisis de los datos recogidos por la Reserva Federal en 2007. Estos números representan la realidad lúgubre de la economía antes de la recesión actual. Un informe por Unidos por una Economía Justa ha indicado desde entonces que la crisis de las hipotecas produjo la mayor pérdida de riqueza en la historia de EE.UU. para los afroamericanos.

El estudio define la “riqueza” como la suma de sus ingresos y bienes menos la deuda. Utilizando esta fórmula, se determinó que el 45 por ciento de las mujeres afroamericanas y latinas (edades 18 a 64) tenían cero o “riqueza negativo”, lo que significa que su deuda era mucho mayor que sus ingresos y bienes.

Los blancos en su conjunto seguramente no han escapado los efectos devastadores del capitalismo. De hecho, amplios sectores de trabajadores blancos no tienen prácticamente nada. El 23 por ciento de hombres solteros y mujeres blancas (edades 18-64) que tienen la cantidad de riqueza cero o negativo, resulta siendo decenas de millones de personas en situaciónes económicas de pobreza muy grave.

Por otra parte, aunque la riqueza mediana de $42.600 para las mujeres solteras blancas ciertamente parece grande en comparación con la de las mujeres negras y latinas, no equivale a una vida de verdadera seguridad. Una mujer de raza blanca, por ejemplo, una secretaria—que compró una casa hace 15 años con una hipoteca de $100.000, y desde entonces ha pagado la mitad de ella, técnicamente podría tener 50.000 dólares en “riqueza”, según este estudio. Pero eso no quiere decir que tiene $50.000 en el banco, de hecho ella podría tener casi nada en el banco y todavía vive de cheque a cheque.

Las emergencias médicas, las crisis de vivienda o gastos de la universidad con facilidad y con frecuencia acaban con esta “riqueza”—una parte de la equidad de la vivienda de una persona o un modesto “ahorro” en el banco. En lugar de tener la “riqueza”, muchos de estos trabajadores en realidad estan al borde de la pobreza también.

Pero en todos los ámbitos, desde la discriminación laboral, la desigualdad de remuneración, el encarcelamiento en masa, los niveles de endeudamiento, tasas de ejecuciones hipotecarias, las mujeres negras y latinas reciben con regularidad lo peor de lo que el capitalismo ofrece y al mismo tiempo son sometidas a los estereotipos racistas y degradantes.

En casi el 44 por ciento de las familias negras con hijos, una mujer es el sostén principal. La lúgubre situación económica que las mujeres negras enfrentan por lo tanto tiene implicaciones incluso de mayor alcance en términos de combatir la pobreza desproporcionada de la comunidad. La tasa de desempleo de las mujeres negras es casi el doble que las mujeres blancas y hombres blancos.

Mujeres en los Estados Unidos se enfrentan a ataques constantes y cada vez más graves sobre nuestros derechos. Debido a que las mujeres pobres y las mujeres de color tienen menos poder político y económico se ven desproporcionadamente afectadas por los recortes a los servicios públicos y ataques a nuestros derechos reproductivos. Nosotras somos las más afectados por los ataques a los trabajadores, y nuestra opresión se ve magnificada por el racismo institucionalizado que afecta a cada aspecto de nuestras vidas.

La verdadera igualdad no puede ser ganada por un movimiento que excluye a los más oprimidos. Nuestras voces son esenciales para la lucha por los derechos de las mujeres.

Vivimos en una sociedad con la capacidad de prever las necesidades a todos extendiendo  a todas las mujeres las oportunidades que sólo unos pocos privilegiados ya disfrutan. Este sistema sobrevive en el poder basado en la división y la fragmentación de la clase obrera a lo largo de las líneas de la intolerancia contra el racismo, el sexismo y la homofobia. En la lucha por un nuevo tipo de sociedad, las mujeres de la clase trabajadora y las mujeres de color pueden y van a estar en la vanguardia.