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Siempre hay dinero para la guerra, pero no para viviendas

Crédito de la foto — Jack Leng

Los EE.UU. está en medio de una crisis de vivienda. Alrededor de la mitad de todos los inquilinos en los EE.UU. está con una“carga económica” gastando al menos el 30% de su ingreso en renta. Un poco más de la quinta parte de los propietarios de vivienda también están bajo carga económica. En total, 40.6 millones de familias gastaron al menos 30% de su ingreso en pagar su renta o hipoteca, con 20.3 millones de ellas gastando más del 50%. Esto corresponde a una tercera parte de familias estadounidenses.

En medio de esta crisis, el Presidente de los EE.UU. esta preparando $105 mil millones para financiar el ataque sangriento de Israel contra Palestina, para proporcionar subvenciones para contratistas militares y  mantener una fracasada guerra en Ucrania. Arrojando dinero a políticas fracasadas en la frontera y aumentando el riesgo de una guerra nuclear contra China.

Todo esto está sucediendo mientras Washington persigue un proceso presupuestario más amplio que de hecho va a recortar los fondos que son necesarios para asegurar que todas las personas tengan un techo sobre su cabeza. Este es un recorte de un presupuesto que ya está bajo terapia intensiva. 

El precio de la guerra

Costaría entre $119 y $127 mil millones para convertir el millón de unidades de viviendas públicas en este país, de barrios marginales, a viviendas dignas y sostenibles. En el mejor de los casos, los EE.UU. gastaría $32 mil millones en fondos para reparaciones necesarias, y otros $55 mil millones en soluciones temporales durante diez años, $87 mil millones, menos que la estimación baja, para erradicar condiciones deplorables en barrios marginales.

Sin embargo, agregando la suma total de los $105 mil millones del presupuesto de la guerra suplementaria de Biden a esta propuesta, se aumentaría a $190 mil millones durante diez años. Esto sería suficiente para convertir todas las unidades de vivienda pública en viviendas de alta calidad, y sobrarían $63 mil millones. Esto sería suficiente para construir 900,000 unidades adicionales de vivienda asequible. 

La solicitud de $105 mil millones adicionales están principalmente asignados para gastarse en el año fiscal 2024, dejando en claro aún más las contradicciones. En el mejor de los casos, lo más probable es que los EE.UU. gastará $3.9 mil millones en asistencia a personas sin casa en el año fiscal 2024. Sin embargo, el presupuesto suplementario propone gastar $11.8 mil millones “de apoyo presupuestario directo para Ucrania” en el año fiscal 2024. 

En el mejor de los casos, los EE.UU. va a gastar $1.08 mil millones en viviendas asequibles para personas de la tercera edad con bajos ingresos. El presupuesto suplementario de Biden propone mandarle a Israel $3.5 mil millones en “Financiamiento Militar Extranjero (FMF, por sus siglas en inglés)” para comprar armas para asesinar a la infancia en Gaza. Ucrania recibe $1.7 mil millones en fondos FMF mientras los EE.UU., en el mejor de los casos, gastará $505 millones para la Vivienda Para Personas Con SIDA (HOPWA, por sus siglas en inglés). El presupuesto suplementario de Biden le ofrece a Israel $1.5 mil millones para investigar un arma láser experimental, mientras probablemente solo $360 millones se gastarán, en el mejor de los casos, en Vivienda Para Personas Con Discapacidad. 

La lucha: es la única esperanza     

La única pregunta es cuánta resistencia va a encontrar la propuesta de Biden. Cientos de miles de personas han marchado en las calles por Palestina y está aumentando el escepticismo contra la guerra en Ucrania. El cuatro de noviembre, la acción se trasladará a Washington, donde se espera que muchas personas vayan a protestar por una Palestina libre, exigiendo el fin de toda la ayuda de EE.UU. a Israel, entre otras demandas. 

En medio de las negociaciones bizantinas en el congreso sobre el presupuesto, el proceso presupuestario, un nuevo presidente de la Cámara de Representantes y prioridades geopolíticas, la probabilidad de que la lucha cambie la ecuación para que la vivienda se haga más importante que el apartheid resulta inminente.

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