“El dinero maneja a este país… Nuestro sistema de salud es un negocio para generar dinero,” dijo una enfermera del Hospital de la Universidad de Nuevo México (UNMH) a Liberation News. La enfermera Stormy era una de las docenas de empleados de UNMH que se alineaban en la calle frente al hospital importante de Albuquerque, NM, el 15 de abril, Día Nacional de Acción para exigir que se haga más para proteger a los trabajadores de primera línea.

La criminalidad del sistema de salud con fines de lucro fue un tema principal.

La acción comenzó a las 5:30 de la mañana, al cambio de turno. Los trabajadores y los simpatizantes de la comunidad llevaban máscaras y se paraban a seis pies de distancia de cada uno, observando las pautas estrictas de distanciamiento físico. Las demandas centrales fueron que la administración del hospital proporcionará de inmediato equipo de protección personal, pago de riesgo, y licencia administrativa pagada a todos los trabajadores del hospital.

UNMH es el hospital público más grande de Nuevo México, un estado con extensa pobreza.

La ubicación geográfica de Nuevo México, más hacia el interior que los focos de COVID-19 de la costa oeste, brindó oportunidad de sobra para que las autoridades estatales y locales aumentaran el distanciamiento social agresivamente desde el principio. Esto, combinado con una población escasa, ha sido un factor clave para mantener las tasas de infección y mortalidad por COVID-19 de Nuevo México relativamente bajas, especialmente en comparación con estados vecinos como Colorado y Oklahoma.

Al mismo tiempo, COVID-19 está desgarrando la Nación Navajo. Repartida en partes de Nuevo México, Arizona y Utah, la Nación Navajo tiene la tasa de infección por coronavirus más alta en los Estados Unidos después de Nueva York y Nueva Jersey. Con su condición de colonia virtual de recursos y todo el subdesarrollo que la acompaña, incluyendo la falta de infraestructura moderna (como plomería y electricidad) y el acceso limitado a suministros y atención médica efectiva, existe allí una tormenta perfecta para la rápida propagación del virus.

Dejando a un lado las particularidades, una cosa que los trabajadores sanitarios de Nuevo México tienen en común con el personal de primera línea en todos los Estados Unidos es una aterradora falta de equipo de protección.

UNMH tiene numerosos casos confirmados de COVID-19. Los enfermeros expresaron su preocupación por las condiciones de trabajo hace semanas en una carta del 9 de marzo dirigida a la administración y al CEO. La administración se negó a entablar una conversación. Mientras tanto, los trabajadores del hospital continuaron cuidando a los pacientes, no solo temiendo por su propia seguridad, sino aún más temiendo que sin EPP adecuado, podrían convertirse en vectores para la transmisión del virus a pacientes de alto riesgo de contracción debido a sus subyacentes condiciones médicas.

Hasta que los trabajadores dijeron basta. El Sindicato Nacional de Empleados Hospitalarios y de Salud del Distrito 1199NM decidió “tomar la primera línea a las calles” el 15 de abril.

Liberation News entrevistó a muchos de los enfermeros y trabajadores en el lugar de protesta.

Enfermeros reportaron que algunos están recibiendo respiradores N95, según la dirección del CDC, pero otros solo están recibiendo mascarillas quirúrgicas, que no brindan una protección completa contra la transmisión. Los enfermeros enfatizaron que el EPP se debe proporcionar a todos los trabajadores: técnicos, terapeutas respiratorios, SVE (personal de limpieza), trabajadores sociales y paramédicos.

Se les está diciendo a los enfermeros que reciben N95 que las reutilicen por hasta 36 horas, en contra de su capacitación y las pautas del CDC. El hospital está “re-esterilizando” las máscaras. La enfermera Natalie Weiss declaró que “no hay mucha investigación sobre la ‘re-esterilización’ de las máscaras, y realmente no queremos ser ratas de laboratorio para que se pruebe.”

Los trabajadores del Hospital UNM expuestos al virus tienen un descanso obligatorio de 14 días, pero en lugar de proporcionar a los trabajadores del hospital un tiempo libre remunerado adicional o un permiso administrativo, los 14 días obligatorios se descuentan injustamente de los días de enfermedad pagados. Los trabajadores señalan correctamente que solo están siendo expuestos al COVID-19 debido a la falta de equipo de seguridad crítico, por cual la administración del hospital es responsable.

Los trabajadores de UNMH expresaron enojo y frustración con la respuesta criminalmente inadecuada del gobierno de los Estados Unidos a la pandemia. Una enfermera declaró: “El gobierno de los EE.UU. ha decepcionado no solo a los trabajadores de salud, sino que ha decepcionado a todos los ciudadanos con su incapacidad para realmente localizar, producir y obtener más EPP que es absolutamente necesario para esta crisis. Es una completa injusticia. Están poniendo ganancias por encima de la gente. Es absolutamente inaceptable que el país más rico del mundo se pueda salir con esta descarada indiferencia por la vida humana.”

Varios hicieron eco de los llamados generalizados para que el gobierno federal use el Título I de la Ley de Producción de Defensa para nacionalizar la cadena de suministros médicos críticos y aumentar la producción de inmediato. Esto no ha sucedido y no hay señal de que llegue a suceder.

Dejados a valerse por sí mismos, algunos estados y hospitales han intentado obtener EPP de China, que efectivamente dirigió su poder de fabricación hacia la producción de suministros médicos, solo para ser frustrados por la agresión estadounidense contra China. La presidenta de la sección de la unidad Técnica y Con Licencia del Distrito 1199NM, Gilberta Miera, dijo a Liberation News que “No podemos comprar EPP ni ventiladores de China, porque ellos [el gobierno de EE.UU.] están en guerra [guerra comercial]. El gobierno nos está matando … Estamos terriblemente enojados ¡Esto va de vida o muerte!”

El Distrito 1199NM está ayudando a exponer las condiciones mortales que enfrentan los trabajadores en el sistema de salud con fines de lucro de los Estados Unidos. El virus en sí mismo está ayudando a exponer otra enfermedad mortal: el capitalismo.