El artículo siguiente está basado en una presentación de Richard Becker en un foro de PSL en San Francisco, el 21 de septiembre de 2018.

Desde que EE. UU. surgió como potencia mundial después de la Segunda Guerra Mundial, su objetivo en Oriente Medio ha sido de dominar esa área de grandes riquezas en cuanto a recursos naturales y de gran importancia estratégica. ¿Cómo se está desarrollando la estrategia de los Estados Unidos hoy en Yemen, Irán y Palestina? ¿Triunfará?

En Yemen, el país más pobre del mundo árabe, una guerra civil que ha durado más de tres años, está siendo agravada intensamente por la intervención de las potencias imperialistas, lideradas por los EE. UU. y sus aliados monárquicos, en particular Arabia Saudita y Los Emiratos Árabes Unidos.

Los resultados de la intervención conjunta de Estados Unidos / Arabia Saudita / Emiratos Árabes Unidos a favor de un expresidente, Hadi, han sido devastadoras. Las organizaciones de ayuda consideran a Yemen la peor crisis humanitaria en el mundo actual.

• Cerca de 18 millones de personas de una población de 28 millones dependen de la ayuda alimentaria para sobrevivir, según las organizaciones de ayuda.

• La marina saudita y sus aliados mantienen un bloqueo naval en el país, lo cual sido un factor principal en la crisis y también en una epidemia de cólera, que ha empeorado la escasez de medicamentos.

• Cinco millones de niños yemeníes enfrentan el peligro inminente de inanición, y decenas de miles ya han muerto.

• Según la Organización Mundial de la Salud, entre abril del 2017 y julio del 2018, hubieron más de un millón y medio de casos de cólera en ese país y alrededor de 3.000 personas murieron, en su mayoría niños. La epidemia fue causada por la contaminación del agua potable, la basura podrida, el bombardeo de los sistemas de alcantarillado y de las plantas de filtración de agua y la falta de combustible causada por el bombardeo ininterrumpido y el bloqueo

• Con el apoyo total de EE. UU., incluyendo con aviones de combate, bombas y reabastecimiento de combustible aéreo, la alianza saudita-EAU está intentando conquistar Hodeidah, el único puerto que puede recibir ayuda humanitaria a gran escala

Yemen era dos países, uno de ellos aliado con el campo socialista

Hasta 1990, Yemen, que había sido una colonia británica hasta la década de 1960, era dos países, la República de Yemen, el Norte de Yemen y la República Democrática Popular de Yemen, el Sur de Yemen. En la década de 1960, Egipto, liderado por el gobierno nacionalista progresista de Gamal Abdel Nasser, envió tropas que lucharon en el lado del sur, mientras que Arabia Saudita y Gran Bretaña apoyaron al Norte.

El sur de Yemen (PDRY) estaba liderado por el Partido Socialista de Yemen, organizado por elementos que provenían de la misma corriente que el Frente Popular para la Liberación de Palestina y que mantenía relaciones y recibía ayuda de la Unión Soviética y del campo socialista. Cuando dicha asistencia terminó abruptamente, el norte y el sur de Yemen se unieron para formar un solo estado.

Pero el conflicto estalló nuevamente en 1994 entre el Norte y el Sur y hubieron combates esporádicos, que se intensificaron tras las protestas masivas del 2011 en lo que se conoció como la Primavera Árabe. En la guerra civil que estalló en el 2015, las fuerzas conocidas como los Houthis de la parte norte del país y los seguidores del ala Zaydi del Islam chiíta junto con sus aliados, derrotaron al ejército nacional respaldado por Arabia Saudita y tomaron control de Sana’a, de la capital y de la mayoría del territorio al oeste de Yemen, liderado por el gobierno del Consejo Revolucionario Supremo. El nombre “Houthi” proviene de la familia al-Houthi, cuyos miembros lideraron ese movimiento desde los años noventa. Se les tacha en los medios de comunicación occidentales y en Washington “como agentes de Irán.” A pesar de que Irán simpatiza con ellos, es muy poca la evidencia que apunte a que hayan recibido más que un apoyo escaso por parte de Irán.

Monarquías corruptas e imperialistas contra las fuerzas apoyadas por la población

De un lado del conflicto hay una alianza de monarquías: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Marruecos, Bahrein y Jordania, junto con Egipto y Sudán, respaldadas por los “Cascos Verdes” y la Marina de Estados Unidos, el Comando de las Fuerzas Especiales del Ejército Francés, mercenarios Academi (anteriormente conocidos como Blackwater), Gran Bretaña, OTAN, algunos elementos del ejército yemení y más.

Del otro lado están las fuerzas del Consejo Revolucionario Supremo, incluyendo a Ansar Allah (Houthis), unidades importantes del Ejército Nacional Yemení, algunos Comités Populares y elementos del Partido Socialista Yemení.

Las fuerzas principales que atacan a Yemen desde afuera y bloquean el país, el cual depende de las importaciones para un 85% de sus alimentos y medicamentos, son Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. La batalla por el puerto clave de Hodedah, en donde se encuentran la mayoría de los suministros limitados de socorro, se ha estado desarrollando durante varios meses.

Se han producido más de 17,000 ataques aéreos de aviones sauditas y de los Emiratos Árabes Unidos, la mayoría por la fuerza aérea saudita, suministrada por el Pentágono. Las fuerzas estadounidenses respaldan al ejército saudita y le proporciona entrenamiento y asesoramiento. Los aviones cisterna de los EE. UU. reabastecen de combustible continuamente a los aviones sauditas mientras realizan bombardeos. Estos aviones fabricados por los EE. UU. todos los días bombardean escuelas, hospitales, bodas, mercados, autobuses escolares, hogares, etc, con bombas fabricadas en los EE. UU.

Distorsiones de los medios corporativos

¿De qué se habla en los medios de comunicación occidentales? Las “grandes noticias” de los medios de comunicación principales sobre Yemen son las pocas ocasiones en que las fuerzas del Consejo Revolucionario Supremo, conocidas como “Houthis,” han lanzado misiles contra Arabia Saudita. Estas se cuentan en decenas, en comparación con los más de 18,000 ataques aéreos en Yemen, que tienen lugar día tras día y que no son denunciados.

Las fuerzas de la CRS siempre son representadas como fuerzas “suministradas por Irán” y denunciadas en el Consejo de Seguridad de la ONU por la despreciable embajadora de los Estados Unidos Niki Haley, quien las condena por “crímenes de guerra” pero nunca critica la agresión intensiva de Estados Unidos / Arabia Saudita / EAU. Lo mismo ocurre con el siniestro John Bolton, asesor de seguridad nacional de los EE. UU., quien verdaderamente lidera la agresión de los EE. UU., el secretario de Estado John Pompeo y, desde luego, el propio Donald Trump.

El bombardeo en Yemen comenzó en la administración de Obama

También es importante tener en cuenta que el suministro y el respaldo de la alianza entre Estados Unidos, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, y el bombardeo masivo que ha destruido gran parte de Yemen, no comenzó con la administración Trump. Durante el primer año y medio, fue un proyecto mortal de la administración de Obama.

En mayo de 2018, el New York Times informó: “Las autoridades declararon que el apoyo estadounidense a la coalición liderada por Arabia Saudita contra los rebeldes Houthi, una campaña que incluye a los Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Egipto, se planteó inicialmente en un documento de 2015 conocido como la nota de Rice, que lleva el nombre de Susan E. Rice, el entonces asesor de seguridad nacional del presidente Obama.”

Es importante tener esto en cuenta en un momento en que muchos liberales están sentando sus esperanzas en una “ola azul:” una victoria del partido Demócrata en las elecciones de noviembre. Si bien existen diferencias entre el grupo de Trump y los demócratas en cuanto a política exterior, el partido Demócrata no es menos imperialista, e inclusive llega a ser más agresivo en algunos casos.

Si bien los líderes sauditas anticiparon en 2015 que la guerra terminaría en cuestión de semanas, la gran alianza contra Yemen ha sido absolutamente incapaz de derrotar a las fuerzas del Consejo Revolucionario Supremo, que cuenta con un fuerte apoyo entre la población.

La invasión de Irak en 1991 desató fuerzas impredecibles

La guerra de EE. UU. en Irak en 1991, los 13 años de bloqueo, y en especial la guerra y ocupación de 2003, tuvieron el efecto de poner en marcha eventos, fuerzas y desarrollos completamente inesperados. La guerra contra Irak fue una guerra de elección por parte de las administraciones de Bush, cuyos líderes debían haber sido juzgados y condenados por graves de crímenes de guerra, atentados contra la paz. La destrucción del gobierno iraquí y la desintegración de su ejército no dio lugar al nuevo estado tipo Estados Unidos que Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld, Bush y el resto anticipaban, sino a una resistencia armada masiva. También dio lugar al surgimiento de al-Qaeda y más tarde al Estado Islámico dentro de Irak y de otros países de la región en donde nunca habían existido tales agrupaciones. Estos acontecimientos se vieron acelerados por la guerra de los Estados Unidos / OTAN y por la destrucción de Libia.

Trump busca aplastar a los estados y movimientos independientes

En la administración actual, queda claro que hay un deseo creciente de aplastar a los estados independientes y movimientos populares en el Medio Oriente que se resistan a la alianza del imperialismo, Israel y los Gobiernos árabes reaccionarios. La intervención en Siria no solo pretendía llevar a cabo un cambio de régimen y un gobierno compatible con el imperialismo en lugar del gobierno actual nacionalista, laico y baathista, sino también aislar a Hezbolá, la fuerza política y militar más fuerte dentro del Líbano en la actualidad. La serie de acciones increíblemente hostiles del gobierno de Trump contra los palestinos forma parte de una estrategia para liquidar su causa de una vez por todas. El asalto brutal contra Yemen está destinado a aplastar al gobierno del Consejo Supremo Revolucionario y a las fuerzas independientes en ese país, sin importar el costo en vidas y el sufrimiento humano.

El blanco principal es Irán

El blanco principal de esta estrategia es Irán. Todas las principales figuras militares y de política exterior en la administración de Trump son partidarios de acciones extremistas contra Irán. Están tratando de destruir la economía iraní mediante una campaña mundial de amenazas a gobiernos y empresas de todas partes del mundo con multas y otras penalidades por tener intercambio comercial con Irán con el fin de cerrarle las exportaciones petroleras y el comercio exterior fundamentales para ese país. La idea es causarle el máximo sufrimiento contra el el pueblo iraní con la esperanza de que, en combinación con la intervención de la CIA y la presión militar, se provoquen disturbios masivos y una fractura en la dirigencia de Irán, lo cual dará lugar al cambio de régimen y la restauración de Irán a su antiguo estado como una neocolonia de los EE.UU.

No queda duda de que esta estrategia está causando gran sufrimiento. Sin embargo, no pensamos que esta estrategia triunfará porque Washington subestima la lucha de base que desatan sus políticas represivas. Para aquellos de nosotros aquí en el centro del imperialismo mundial, es fundamental el entender lo que Washington está intentando, e incluso más importante, el poder explicarlo y denunciarlo.

Como decimos en los cánticos de las manifestaciones, el camino hacia la paz, el único camino hacia la paz, es hacer que Estados Unidos salga del Medio Oriente.