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Fuga de nitrógeno líquido mata a 6 trabajadores avícolas en Georgia

El 28 de enero, seis trabajadores avícolas murieron como resultado de una fuga de nitrógeno líquido en la planta avícola de Foundation Foods, anteriormente conocida como Prime Pak, en Gainesville, Georgia. Los que murieron incluyen a José DeJesús Elías-Cabrera, Corey Alan Murphy, Nelly Pérez-Rafael, Saulo Suárez-Bernál, Víctor Véllez, y Edgar Vera-García.

A una hora en auto al norte de Atlanta, Gainesville es la capital de la industria empacadora avícola de los EE.UU. La industria ha sido citada por violaciones desenfrenadas de condiciones de seguridad en el lugar de trabajo, bajos salarios y beneficios, tácticas antisindicales y explotación de la gran población de inmigrantes latinos que predominantemente trabaja en las Gaineplantas.

Más de 130 trabajadores fueron evacuados de la planta en autobuses escolares a la cercana iglesia Free Chapel. Los socorristas revisaron a los trabajadores en busca de exposición al químico mortal. Sin embargo, los detalles de una cuenta de GoFundMe para las familias de las víctimas publicada por María Palacios dicen: “Muchos trabajadores sintieron que era necesario dejar [la iglesia] por temor a que su estatus legal pudiera ser cuestionado o incluso usado en su contra. Hasta 100 de estos trabajadores no se han sometido a un examen pulmonar para verificar su nivel de exposición química.”

Se necesita atención médica continua para los trabajadores en Gainesville. Un periodista local explicó que hay informes de trabajadores sintiéndose enfermos después de regresar a casa. Una organización de base local está planeando una clínica emergente para ayudar a quienes aún necesitan tratamiento médico.

Hablando con Liberation News, Diego, quien trabaja en la planta, explicó: “Muchos de mis compañeros de trabajo son latinos, y ví caras conocidas entre los evacuados… en este momento esta planta está parcialmente cerrada. No se está trabajando en el interior.”

Explotación laboral y negligencia en las plantas

En agosto de 2019, una semana después de la redada masiva de inmigración en las plantas de pollo de Mississippi donde fueron arrestados 680 trabajadores, cientos de trabajadores de Gainesville dejaron el trabajo por temor a redadas similares. En 2006, las autoridades federales de inmigración hicieron redada en una planta de pollos y a casas cercanas en Stillmore, Georgia, y arrestaron a más de 120 personas.

“Mi esposa está muy nerviosa y no está segura de si seguirá trabajando en la fábrica avícola,” dijo Julio. Añadió: “Hay una mentalidad de miedo aquí y la gente vive asustada por ICE.”

El año pasado, 400 trabajadores avícolas de Gainesville contrajeron el COVID-19, terminando con la muerte de dos trabajadores. Después de que Trump declarara que el empaque de carne era una infraestructura esencial en 2020, los trabajadores fueron obligados a regresar a las plantas de procesamiento a pesar de las violaciones de seguridad del COVID.

El condado de Hall, que incluye a Gainesville, tiene la tasa por cápita más alta del COVID-19 en el norte de Georgia, con la población latina afectada de manera desproporcionada. Según el CDC, de los casos reportados en la industria de empaque de carne que enumeraba historial racial, el 87% de los casos eran trabajadores no blancos.

“No existe tal cosa como 6 pies de distancia en la planta. Es una línea de fábrica y estás justo al lado de todos. Si hubiera más distancia, las tasas del virus no serían tan altas,” dijo Julio. Las plantas de empaque de carne son un punto caliente para la transmisión del virus, y muchos trabajadores sienten que están desprotegidos.

El flagrante desprecio por la seguridad de los trabajadores se ilustra con una demanda por homicidio culposo que alega que los gerentes de una planta de pollos de Tyson Food en Iowa apostaron en cuántos trabajadores contraerían el COVID-19.

Foundation Foods es legalmente responsable de mantener condiciones de trabajo seguras para todos sus empleados. Las familias de los trabajadores caídos deben ser compensadas económicamente y tratadas con la máxima dignidad. En luz de la devastadora pérdida, cada familia afectada debería recibir una pensión. Pendiente los resultados de la investigación, la empresa debe tomar todas las medidas necesarias para garantizar que una tragedia como esta nunca vuelva a ocurrir.

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