Jack Bowers, Adrian Sparks Y Earl Barnett. Foto Liberación: Tate Allen

24 de sept. 2019

Más de 49,000 trabajadores que producen automóviles y camiones GM mantienen la línea nueve días desde el comienzo de su huelga contra la cuarta compañía automotriz más grande del mundo. La unidad es sólida y los piquetes se encuentran en cada puerta de la fábrica en los Estados Unidos, día y noche.

A pesar la maniobra sin precedentes de General Motors Co., de haber eliminado la cobertura de salud de los huelguistas el 17 de septiembre en el segundo día de la huelga, la resolución es clara. Los hombres y mujeres del sindicato United Auto Workers — UAW — están preparados para resistir el tiempo que sea necesario para ganar equidad salarial para los trabajadores de categoría “temporal” cuyos salarios son muy bajos y mejores condiciones para todos.

Trabajadores en linea de piquete frente a la planta GM, Bowling Green KY. Foto Liberación: Tate Allen.

Los medios corporativos están llenos de mensajes publicitarias de General Motors: Oh, dicen que han ofrecido inversiones por $7 mil millones, que tienen salarios competitivos, etc. Pero el sindicato y los trabajadores se vieron obligados a salir en huelga después de más de 12 años de concesiones, incluida la introducción de “trabajadores temporales”, que en realidad es en un estado permanente, pero la compañía paga salarios mucho más bajos que los trabajadores tradicionales. Y ahora, GM está exigiendo más concesiones, a pesar de las ganancias récord, incluido exigen un mayor porcentaje de los costos de atención médica del pago de los trabajadores.

Los miembros de PSL Tate Allen y Gloria La Riva con los huelgistas de la UAW, Adrian Sparks y Jackie Donaldson.

Ha habido un cambio importante para GM, después de su declaración de bancarrota en 2009, debido a las grandes concesiones que extrajeron del sindicato y los trabajadores en los últimos años, y el respaldo financiero del gobierno. GM obtuvo $ 11,8 mil millones en ganancias en 2018 y en el primer trimestre de 2019, sus ingresos fueron de $35 mil millones. Sin embargo, la compañía se niega a restaurar lo que perdieron los trabajadores. Cinco plantas fueron cerradas en 2019, dejando a miles desempleados u obligados a moverse largas distancias para seguir trabajando.

No hay mejor revelación que escuchar a los propios trabajadores hablar de su lucha. ¿Por qué arriesgarían sus trabajos, perderían ingresos, perderían atención médica, soportarían tanta incertidumbre y se declararían en huelga?

Estos huelguistas, hombres y mujeres, ensambladores del auto Corvette en la planta de Bowling Green, Kentucky, nos dicen por qué:

Jack Bowers

Huelgistas de GM en Wentzville, Missouri, 18 sept. 2019. Foto Liberación: Gloria La Riva

Jack Bowers es presidente de la UAW Local 2164. Se sentó a hablar en el Union Hall, junto con su compañero de trabajo Earl Barnett. Ambos han trabajado en GM por más de 30 años. El trabajo actual de Barnett es líder del equipo de trabajadores en la sección de chasis.

Bowers: “El mayor asunto y nuestra razón por la huelga son los trabajadores temporales. Estamos aquí luchando para los obreros categorizados como temporales, que han sido abusado por la compañía durante tanto tiempo. Vienen aquí y laboran más de 40 horas a la semana en algunos de los trabajos más difíciles del país.

“Han estado empleados durante años sin ningún camino para ser contratados permanentemente, trabajando por mucho menos dinero. ¡No tienen una pensión, y sólo reciben tres días de descanso al año, sin pago, sin otras vacaciones o días de enfermedad! Están jodidos en cada avenida.

“Y a las personas “en progreso” se les paga $10 por hora menos que las personas tradicionales como yo, y hacen el mismo trabajo.

“Debería haber un período finito para ser contratado como temporal. Y las personas en progreso deberían obtener de 50 a 75 centavos por hora más, cada seis meses hasta que reciban el pago completo. Todos los que están haciendo el mismo trabajo deberían recibir el mismo dinero.

“Nuestra lucha es por ellos, así como por otras cosas que estamos tratando de negociar. Ellos son los que estarán aquí después de que nos vayamos. Tenemos que hacer lo mejor posible para ellos. Nuestros jubilados hicieron eso por nosotros. Se lo debemos a ellos. Cuidamos a nuestros jubilados ahora y ellos se ocuparán de nosotros. Nos cuidamos uno al otro, es la solidaridad.

“Habíamos dicho, no más niveles de menos pago, y luego [GM] lo abrieron para más concesión. Dije, ¿me estás tomando el pelo? No estoy en la mesa de negociaciones y no sé los motivos, pero esto está mal. GM está ganando mucho dinero, están haciendo muy bien. Así que es hora de recuperar algunas de las cosas que perdimos. Tomaron dos semanas de mis vacaciones cada año para suspender las operaciones. Esos no son vacaciones. Entiendo que tuvimos que hacer sacrificios en ese entonces, pero es hora de recuperarlo.

“Tu has visto trabajos de fábrica. Eso rompe el cuerpo. He tenido tres cirugías de rodilla, dos hombros y una espalda. No soy una anomalía. Las cosas repetitivas te rompen con el tiempo. Eso es un trabajo duro.

“Hemos tenido mucho apoyo, la gente ha estado trayendo ayuda, de todas partes.

“Un compañero trabajando para Ford recogió $300 en su turno y nos trajo agua, comida. Y él está allá afuera en el piquete con nosotros. El lunes, en Ford, Todd Dunn, el presidente del sindicato habló conmigo, él y sus hombres vendrán aquí y prepararán el almuerzo para cada uno de nosotros. Uno oye de la solidaridad pero cuando la ves y la escuchas, es abrumadora, hemos tenido el apoyo de la gente. Es maravilloso. ¡Ahora volvamos al trabajo!”

Adrian Sparks

Adrian Sparks es de Pittsburgh, Pennsylvania. Fue contratada en una planta de GM en Pittsburgh en 2000 allí. Cuando GM cortó los trabajos allí, para mantener su trabajo tuvo que aceptar una “transferencia forzada” a la planta de Lordstown en Ohio, donde se produjo el Chevrolet Cruze. Esa planta es la fábrica más grande del mundo. Este año GM cerró la planta, dejando a 4.500 trabajadores en la estacada.

Sparks: “Trabajé en Pittsburgh en 2000, luego en la planta de Lordstown en Ohio comenzando en el año 2007. Conduje 200 millas diariamente entre Lordstown y Pittsburgh durante 12 años para ir a trabajar. Y luego cerraron Lordstown este año. Ahora estoy aquí en Kentucky. Quiero mantener mi trabajo, estoy cerca de la jubilación, así que aquí estoy, reportándome para el servicio de huelga.

“Tengo un hijo discapacitado y tuve que traerlo. Esto es un cambio de vida. Soy dueña de mi casa en Pittsburgh, y tengo que alquilar una casa aquí en Kentucky. Perdí mi plan medical como todos los demás. Pero permaneceré en huelga todo el tiempo que sea necesario porque tengo fe en nuestros hermanos y hermanas sindicales de que nos darán lo que merecemos. Sacrificamos tanto y no recibimos nada a cambio”.

“Hacemos grandes sacrificios, ¿sabes? La gente se está divorciando detrás de esto, las familias se están separando. Es ridículo. No hay necesidad, ganamos miles de millones de dólares para GM. ¿Entonces, cuál es el problema? Estoy aquí para luchar, estoy aquí para mantener mi trabajo y en solidaridad nos mantenemos firmes”.

Earl Barnett

Earl Barnett es copresidente del Comité de Veteranos para el Local 1564 en Bowling Green. Es el líder del equipo del grupo de trabajadores que trabaja en el chasis Corvette. La asistencia sanitaria es un problema importante en la huelga. Actualmente, entre el 3% y el 4% de la atención médica es pagada por los trabajadores. GM les propone comenzar a pagar el 15 por ciento, un gran aumento. En el segundo día de la huelga, GM cortó toda cobertura de salud para los huelguistas y sus familias.

Barnett: “Tenemos personas que están sufriendo por eso. Tuvimos una señora que vino aquí, tiene una cita en curso. Su hijo tiene un absceso y estaban listos para extraer cinco de los dientes suyos. Teníamos que decirle que ahora no tenía atención médica. Es difícil decirle eso a alguien.

“GM lo está haciendo porque saben que va a doler, esa es una forma en que pueden lastimar a las personas al cancelar el seguro de salud. Esto es muy doloroso para las personas. No hay forma de ponerle un valor a esto. Creo que fue por despecho, porque ya pagaron la prima de todo el mes.

“Y sobre los trabajadores ‘temporales.’ Es muy difícil trabajar al lado de alguien, todos los días, 40 horas a la semana, y están haciendo exactamente el mismo trabajo que usted, pero le pagan un poco más de la mitad de lo que pagan a nosotros. El equipo que tengo es un equipo muy bueno, tan bueno como cualquiera en la planta. Mucha gente no entiende que una vez que tienes un auto que viene hacia ti, sólo tienes muy poco tiempo para hacerlo. No puedes sentarte porque hay otro auto que viene hacia ti. Por supuesto, este tipo de trabajo no es para todos. 

“Tengo cinco compañeros en mi equipo, mis muchachos son muy, muy buenos. Incluso, cuando las instrucciones no están escritas, ellos dicen: ‘esto es lo que debemos hacer, lo hacemos.’ Van mucho más allá para hacer las cosas, para que alguien en el futuro no tenga que preocuparse de que algo le llegue mal. Tenemos grandes personas dispuestas a hacer lo que sea necesario. No buscan elogios, quieren hacer las cosas bien”.

Jackie Donaldson

Jackie Donaldson es de Pittsburgh y fue miembro de UAW 544 allí. Fue transferida a la planta de Lordstown Cruze cuando su trabajo terminó en Pittsburgh. Debido a lesiones debilitantes en el trabajo, se vio obligada a retirarse. Ella está prestando su apoyo en la línea de piquete.

Donaldson: “Cuando muestran GM en la televisión, muestran los trabajos fáciles, fáciles. Los trabajos difíciles son cuando estás parada allí durante ocho horas, colocando tornillos y pernos, levantando neumáticos, levantando capuchas, eso es lo difícil. Y cuando ni siquiera puedes ir al baño, o tomar un trago de agua porque la línea está moviendo tan rápido, es ridículo.

“Me lastimé. Me han operado las dos muñecas, me han operado la rodilla y el hombro, todo de General Motors. La última lesión fue la cirugía de espalda. Por la forma en que corren la línea, no pude regresar porque no puedo pasar más de 25 minutos de pie. Y no trabajan contigo para un ajusto físico. Entonces tuve que retirarme. Tengo que tener un reemplazo de cadera. Hay noches que no puedo dormir porque me duele tanto. Todo se debe a lo que la gente pasa en esa línea. No es un trabajo fácil.

“Cuando estábamos en Pittsburgh, era una planta de fabricación. La tumbaron completamente, había sido una planta de estampado de metales. Una vez la temperatura allí registró 115 grados (46,1 grados centrigrado). Cuanto más atrás entraste, más caliente se ponía. Tenías que soldar y las chispas volaban y te golpeaban en el ojo. Cuando se colocaba debajo de las gafas de seguridad, entraban chispas.

“Cuando estaba en Lordstown, estaba en el área de poner los últimos detalles. Mi trabajo era que, cuando el auto bajaba del trabajo de pintura, tenía que poner el manifiesto en el frente, tenía que alinear el número VIN, tenía que ir al costado del auto, poner el número en la manija de la puerta, tuenía que poner la antena en la parte posterior, y luego tenía que poner la luz de la ventana trasera, además tenía que poner otro manifiesto. Y luego tenía que darme prisa y tener todo listo, porque mis números tenían que estar sincronizados o la línea se caería. Y luego tenía que ir al próximo auto.

“Lo que realmente me atrapó fue cuando forzaron la rotación. Mi siguiente trabajo fue una plataforma móvil, tenías que conseguir esta cosa hidráulica, engancharla a la puerta, doblarte dentro de la puerta, sacar todos los pernos, sacar el eslabón de la cadena y luego levantar esta puerta. Estás en una plataforma en movimiento, luego vas a una plataforma sólida, tienes que ponerlo en lo que llaman la mula. Y no puedes parar, porque ahora llega el próximo auto. Debes asegurarte de hacerlo bien o no funcionará. Luego tienes que darte prisa y trabajar en la puerta de al lado. Eso es lo que me lastimó la espalda. Me jubilé el año pasado. No había forma de que pudiera continuar”.