Manifestación en Los Ángeles contra una nueva guerra de EE. UU. contra Irán, 2012. (Liberation)

Manifestación en Los Ángeles contra una nueva guerra de EE. UU. contra Irán, 2012. (Liberation)

Mayo 13, 2018

El 8 de mayo, el presidente Trump anunció que Estados Unidos violaría el acuerdo nuclear con Irán y que volvería a imponer sanciones. Trump afirmó que Irán ha seguido buscando desarrollar las armas nucleares, algo que ha sido contradicho por las 11 certificaciones de cumplimiento hechas por la Agencia Internacional de Energía Atómica y una afirmación que ignora la inteligencia del gobierno de EE. UU. Poniendo de cabeza a la realidad, Trump dijo: “No permitiremos que ciudades estadounidenses se vean amenazadas por la destrucción.”

En verdad, son las ciudades iraníes las que se encuentran en peligro de ser destruidas por los bombardeos estadounidenses, y no al revés. Incluso antes de firmar el JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto), Irán cumplía con el Tratado de no proliferación nuclear. En cambio, los Estados Unidos, que también es signatario del TNP, desde 1968 se ha negado a desmantelar su reserva aterradora de armas nucleares. De hecho, los EE. UU. ha estado expandiendo su arsenal nuclear al financiar un programa de modernización nuclear de 1,2 billones de dólares.

Una grave violación al derecho internacional

Es verdad que cada tres meses, el presidente de los EE. UU. tenía programado certificar el cumplimiento por parte de Irán de los términos del JCPOA ante el Congreso de los EE. UU., una provisión que el presidente Obama agregó con la esperanza de aplacar al Congreso. Pero este mecanismo no estaba diseñado para que el presidente de Estados Unidos expresara su agrado o desagrado del JCPOA. La tarea del presidente era simplemente la de certificar el cumplimiento.

Es inexacto afirmar, como comúnmente lo hacen los medios de los EE. UU., que Trump se ha retirado del JCPOA. El acuerdo no tiene una opción de “salida” y es vinculante para todos los signatarios. Como signatario del JCPOA, los EE. UU. no contaban con la opción de retirarse legalmente. El artículo 26 del JCPOA establece: “La Administración de los EE. UU., actuando de acuerdo con las funciones respectivas del Presidente y el Congreso, se abstendrá de reintroducir o de volver a imponer las sanciones especificadas en el Anexo II que ha dejado de aplicar en virtud de este JCPOA. … La Administración de los EE. UU., actuando de manera consecuente con las funciones respectivas del Presidente y el Congreso, se abstendrá de imponer nuevas sanciones relacionadas con la energía nuclear.”

También el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) ha determinado una y otra vez que Irán está cumpliendo. Incluso el espectáculo extravagante de Netanyahu, basado en documentos de dudosa autenticidad, no fue capaz de reclamar una sola violación del JCPOA—sólo se enfocó en la afirmación no demostrada de que Irán tenía un programa de armas nucleares en la década del 2000.

Incluso si los EE. UU. tuvieran una queja legítima de una violación del JCPOA por parte de Irán, aún así no podría retirarse legalmente. Tendría que recurrir al “proceso de resolución de disputas previsto en este JCPOA.”

¿Y si fuera al revés? Después de firmar el JCPOA en mayo del 2017, Irán celebró sus elecciones. El resultado fue que el presidente Rouhani fue reelecto decisivamente. ¿Pero qué hubiera pasado si un nuevo presidente hubiera sido elegido en Irán y que ese nuevo presidente hubiera decidido “retirarse” del JCPOA de manera unilateral? El gobierno y los medios de los EE. UU. se abalanzarían sobre él y lo interpretarían como un acto de guerra, una prueba de que Irán no era digno de confianza, poco fiable y belicista.

¿Cuáles son los términos del JCPOA?

El Plan de Acción Integral Conjunto tardó varios años en desarrollarse, pero fue el 14 de julio de 2015 cuando se firmó en Ginebra. Los signatarios del JCPOA fueron Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos, al igual que Alemania y la Unión Europea.

Según el JCPOA, Estados Unidos y otros países reconocen el derecho de Irán de enriquecer uranio con fines pacíficos. Este es un derecho garantizado por el TNP. Pero hasta ese momento, los imperialistas en la práctica se habían negado a reconocer este derecho de Irán.

De conformidad con el JCPOA, Irán implementó el “Protocolo Adicional,” otorgándole al OIEA poderes adicionales para monitorear sus instalaciones nucleares. Esto significa que todas las instalaciones nucleares de Irán han estado bajo vigilancia constante.

Irán ha reducido dos tercios de su actividad de enriquecimiento de uranio. De las 19,500 centrífugas antes del acuerdo, solo quedan alrededor de 6,000 centrífugas en funcionamiento. De las reservas de ocho toneladas de uranio poco enriquecido almacenadas en el momento de la firma del acuerdo, Irán ha mantenido alrededor de 300 kg y ha exportado el resto. La instalación de Fordow, construida dentro de una montaña hueca y virtualmente impenetrable por bombardeos aéreos, se ha mantenido en funcionamiento pero solo como un centro de investigación. La planta de agua pesada en Arak ha seguido operando pero ha sido rediseñada para hacer que sea imposible producir plutonio con destino bélico, si fuera ese el objetivo.

Los EE. UU. y sus aliados levantaron las sanciones económicas relacionadas con la energía nuclear, incluyendo los embargos petroleros y las restricciones financieras. Se suponía que también liberaría de $ 100 mil millones a $ 120 mil millones de activos congelados de Irán. Pero, en realidad, solo se han liberado alrededor de $ 35 mil millones de activos.

¿Por qué decidió Trump violar el JCPOA?

Desde que estaba en su campaña electoral para las elecciones presidenciales de 2016, Trump había estado atacando el acuerdo nuclear, llamándolo el “peor acuerdo que jamás haya existido.” Se puede afirmar con seguridad que Trump tiene poco conocimiento verdadero del JCPOA y de sus disposiciones. Teniendo en cuenta su ignorancia general, es muy posible que Trump realmente piense que el presidente Obama y todos los líderes imperialistas europeos fueron engañados por Irán. Dado el autoproclamado dominio de Trump del “Arte del trato,” Trump podría llegar pensar que sus grandes habilidades de negociación realmente podrían obtener un mejor trato para los EE. UU., de ahí su descontento con el JCPOA.

El presidente francés, Macron, y la canciller alemana, Merkel, intentaron convencer a Trump de mantener el JCPOA con la promesa de que a Irán se le podría convencer de hacer más concesiones. El Ministro de Relaciones Exteriores iraní Zarif respondió a este esfuerzo criticando a los líderes europeos por ofrecerle “a Estados Unidos más concesiones de nuestro bolsillo.” Los funcionarios iraníes han declarado rotundamente que no volvería a negociar un acuerdo firmado hace más de dos años, ni estarían de acuerdo con agregarle nuevas condiciones. Para mantener su propia posición como maestro de las negociaciones que habla con dureza, Trump tuvo que abandonar el trato que tanto había criticado durante años.

Pero la oposición al acuerdo nuclear de Irán es mucho más profunda que la ignorancia de Trump como individuo. Mucho antes de la elección de Trump, una parte significativa de la clase dominante de los EE. UU. se oponía al acuerdo nuclear. Los imperialistas no suelen retroceder ante las demandas que le imponen a los países oprimidos. Por lo general, imponen condiciones y hacen nuevas amenazas. Las llamadas negociaciones entre los EE. UU. e Irán datan de hace más de una década. Pero fue solo durante el segundo mandato del presidente Obama que Washington mostró un verdadero interés en llegar a un acuerdo. El evento clave que condujo a un cambio en la política fue el fracaso del gobierno de Obama de superar una fuerte oposición a su intento de bombardear a Siria. Cuando Obama se vio obligado a eliminar la opción de bombardear a Siria, el sueño imperialista de despejar el Medio Oriente de los gobiernos independientes tendría que ser archivado. Pero no todas las facciones de la clase dominante de EE. UU. han estado dispuestas a abandonar ese sueño.

Después de la caída de la Unión Soviética, el imperialismo de EE. UU. se propuso el eliminar a todos los estados independientes que quedaban en el Medio Oriente, los cuales en aquel momento eran Irán, Irak, Siria y Libia, en el norte de África. Desde entonces, EE. UU. ha derrocado a los estados de Irak en 2003 y de Libia en 2011. Siria está seriamente debilitada como resultado de una guerra civil que los Estados Unidos han hecho mucho para fomentar y enardecer.

Por lo tanto, no existen estados fuertes e independientes en la región de los que los EE. UU. deba preocuparse, salvo Irán. Hoy, de muchas maneras, Irán es el eje central de la resistencia al dominio imperialista de Medio Oriente. Le proporciona apoyo financiero y militar vital a Siria. El apoyo de Irán es clave para asegurar la vitalidad de Hezbollah, una fuerza de resistencia libanesa que le asesto un golpe aplastante al mito de invencibilidad de Israel en el 2006. Irán también apoya la resistencia palestina contra el estado criminal de Israel. La retirada de Irán de la escena sería un acontecimiento bienvenido tanto para EE. UU. como para Israel.

Hasta hace poco, los principales asesores de Trump también recomendaban no retirarse del JCPOA. Pero el Asesor de Seguridad Nacional McMaster fue reemplazado por John Bolton y el Secretario de Estado Tillerson fue reemplazado por Pompeo, dos políticos notoriamente belicistas.

¿El JCPOA es demasiado favorable para Irán?

Mientras que Trump y otros alegan que el JCPOA es demasiado favorable para Irán, la realidad es todo lo contrario. Cuando se anunció el acuerdo en 2015, hubieron personas celebrando en las calles de Teherán, bailando y repartiendo dulces. Pero también hubo una oposición tanto de una minoría del pueblo como dentro de la clase política. Quienes se oponían al acuerdo consideraban que cualquier restricción al programa nuclear era fundamentalmente injusta.

Después de años de sanciones, después del asesinato de varios científicos nucleares probablemente realizados por Estados Unidos o Israel, algunos en Irán vieron la llegada del acuerdo como una traición a la independencia del país. ¿Cómo podría Irán someterse a los límites de su programa nuclear con el pretexto de que algún día podría desarrollar armas nucleares cuando los que imponen las restricciones eran los propios estados poseedores de armas nucleares?

Muchos de los iraníes que estaban a favor de firmar un acuerdo ahora se sienten traicionados por los Estados Unidos. El 11 de mayo, decenas de miles de personas se manifestaron en Irán como protesta por la acción de Trump.

¿Europa se enfrentará a los Estados Unidos?

La reacción inmediata de Irán ha sido la cautela. El presidente Rouhani ha dicho que Irán se mantendrá dentro del JCPOA, siempre que reciba beneficios de él. El Líder Supremo Jamenei ha dicho que Irán debería obtener garantías de los europeos en caso de mantener el trato; si no, los europeos demostrarían que no son dignos de confianza al igual que los EE. UU.

Todos los signatarios del JCPOA han expresado una fuerte oposición a la decisión de Trump. Alemania y Francia han instado a Irán a permanecer en el acuerdo. Rusia ha declarado que colaborará con los otros países europeos para ver qué se puede hacer para proteger a Irán.

En una reunión con el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Lavrov, el Ministro de Relaciones Exteriores alemán Maas dijo: “Es importante aprender sobre las reglas relacionadas a los llamados efectos secundarios, es decir, ¿qué significa para una empresa europea sus negocios en EE. UU. si continúa haciendo negocios con Irán?”

Si el 13 de mayo aún quedaban dudas, el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton dejó en claro que EE. UU. perseguiría a los europeos que infringieran las sanciones de EE. UU. por lo tanto, quedan pocas posibilidades de que los EE. UU. se haga de la vista gorda cuando las empresas europeas hagan negocios en Irán, incluso cuando los intercambios no tengan absolutamente nada que ver con cuestiones nucleares.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, los países imperialistas europeos han sido relegados al papel de socios menores de los EE. UU. dado el dominio absoluto de los EE. UU. en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, no tuvieron más remedio que aceptar esta nueva relación de fuerzas. Con el declive del dominio económico de Estados Unidos en las últimas décadas, en algunas ocasiones algunos imperialistas europeos han desafiado a los EE. UU., por ejemplo, Francia durante la invasión de los EE. UU. de Iraq.

La violación de los EE. UU. del JCPOA y la humillación de los europeos es una buena prueba para ver si están dispuestos a desafiar a los EE. UU. en este frente. Han habido declaraciones de indignación por parte de algunos funcionarios europeos, como los del ministro de Economía de Francia, Bruno La Maire: “¿Queremos ser vasallos que obedezcan las decisiones tomadas por los Estados Unidos mientras se aferran al dobladillo de sus pantalones?” Pero por lo general el tono de los líderes europeos ha sido más cauteloso, como el de la canciller alemana Angela Merkel, jurando permanecer en el JCPOA pero advirtiendo contra el daño a su “valiosa asociación transatlántica” con los Estados Unidos.

¿Cómo reaccionará Irán?

El hecho es que Trump ya ha causado daños importantes a la economía iraní incluso antes del anuncio del 8 de mayo, simplemente por el hecho de haber estado atacando verbalmente el acuerdo. Esto también viola el JCPOA, que establece que “los Estados Unidos harán los mejores esfuerzos de buena fe para sostener este JCPOA y para evitar la interferencia con la realización del beneficio completo por parte de Irán del levantamiento de las sanciones establecidas en el Anexo II.” Muy pocas compañías extranjeras invertirían en Irán cuando, incluso antes de las elecciones estadounidenses, el Partido Republicano había hecho promesas de anular el JCPOA en caso de ser elegido.

Desde hace meses, la moneda de Irán ha estado en una espiral descendente. Hace menos de un año, la moneda de Irán, el rial, tenía un tipo de cambio de 30,000 a 1 dólar estadounidense. Hoy, la tasa oficial del gobierno es de 42,000, con una tasa del mercado negro de hasta 70,000. El miedo masivo a la reimposición de las sanciones ya ha causado un daño importante a la economía.

En 2012, cuando EE. UU. y la U.E. impusieron sanciones severas contra Irán, las exportaciones de petróleo de Irán cayeron de 2,5 millones de barriles por día a poco más de 1 millón de bpd. Con el levantamiento de las sanciones, Irán volvió a emerger como un importante productor de petróleo en enero del 2016. El cómo reaccionará Irán a largo plazo puede depender en gran medida del sector petrolero.

Muchos de los comentarios hechos días antes del anuncio de Trump por Gholamreza Manouchehri, subdirector de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, eran optimistas. Hablaba sobre los planes de Irán de finalizar siete contratos de exploración por un valor de alrededor de $ 40 mil millones de dólares con inversionistas extranjeros, con la esperanza de generar aumentos significativos en la producción de la energía: “No pueden detener a Irán. El desarrollo de nuestra industria petrolera continuará incluso si se imponen nuevas sanciones. … Estos contratos se finalizarán en las circunstancias difíciles actuales para mediados del año .” Pero no queda claro para nada que los inversionistas en el sector petrolero no se verán ahuyentados por el temor a graves sanciones estadounidenses.

Peligro de guerra

El hecho de que Trump anunciara la intención de Estados Unidos de violar el acuerdo nuclear es un hecho potencialmente peligroso. Durante más de una década, John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump, no ha deseado nada más que una guerra contra Irán. El Secretario de Estado Pompeo, el diplomático más alto de los Estados Unidos, es tan beligerante como los otros dos. Y el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu ha estado exhortando a los EE. UU. a ir a la guerra contra Irán desde la época del presidente Bush II. Las dos rondas de bombardeos de Israel sobre Siria, alegando que era la segunda vez que respondía a un ataque con cohetes (fantasma) iniciado por Irán, es una indicación de cómo Israel busca provocar una confrontación más grande con Irán.

Han habido factores objetivos que han impedido que los Estados Unidos invadan a Irán, y el hecho de que, a diferencia de los países que los EE. UU. suele poner en la mira para aniquilar, tiene una capacidad importante para defenderse. Sin embargo, esto posiblemente no sea un impedimento para el gabinete de guerra de Trump, que quizás estaría dispuesto a ir a la guerra a toda costa.

Además, es probable que los Estados Unidos participen en una intensa campaña de desestabilización en un esfuerzo renovado de cambio de régimen. Con la profundización de la crisis económica de Irán como consecuencia de las sanciones, es casi seguro que la administración Trump estará atenta a cualquier conflicto interno. Es probable que se den oportunidades para que EE. UU. financie, organice y promueva el cambio de régimen desde adentro.

El peligro de una guerra de los Estados Unidos contra Irán es una posibilidad aterradora. Aún más aterradora es la posibilidad de que una guerra de ese tipo pueda convertirse en una confrontación entre EE. UU., Rusia y / o China. Con el peligro de que tal enfrentamiento se convierta en un conflicto nuclear, no es exagerado afirmar que el impulso bélico de la administración Trump tiene la posibilidad de poner en peligro la propia supervivencia de la humanidad. Nosotros en el movimiento anti-guerra de los Estados Unidos debemos estar atentos contra el peligro de una nueva guerra en el Medio Oriente, así como de las sanciones continuas, las maquinaciones militaristas y la propaganda imperialista de la guerra.

Traducido por Joel Marcos Gallegos.