Una marcha con más de 10,000 participantes arroparon la comunidad inmigrante de la sección del Alto Manhattan en el tórrido 16 de Julio. La marcha se produjo al mismo tiempo que La Marcha Verde nacional en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, donde más de 200,000 personas marcharon a lo largo de 4.2 kilómetros para terminar en el Centro de los Héroes.

Indignado por la corrupción que por mucho tiempo ha sido una práctica común en la política dominicana, el pueblo dominicano salió en masa a la calle a decir “Basta Ya”, ya es suficiente.

¡Imputen al  presidente Medina!

El punto de inflexión llegó el año pasado, cuando acusaron a la constructora brasileña Odebrecht  de repartir sobornos a funcionarios de la gestión de Danilo Medina y los líderes de la oposición del Partido Revolucionario Moderno, para obtener ofertas de construcción masiva en la República Dominicana.

Odebrecht otorgó millones de pagos a los principales políticos. En cambio el gobierno aumentó intencionalmente el precio de proyectos con el fin de sobrecóbrarle  a los contribuyentes dominicanos.

Danilo Medina preside uno de los sistemas políticos más corruptos del Caribe. Las elecciones presidenciales de 2016 resultaron ser otro concurso para controlar las riendas de la nación y saquear el tesoro.

Vociferando “Danilo te jodiste por los cuartos que cogiste” y “El Pueblo trabajando y el PLD robando”, la marea verde se trasladó a través de la calle Broadway con espectadores uniéndose a la multitud.

Ángel García, el portavoz nacional de la Juventud Duartiana  analiza la importancia de este movimiento histórico:

“La importancia de la Marcha Verde es que está  empoderando a la ciudadanía, este movimiento  marca un precedente en el país, pues nunca  antes en nuestra historia republicana  se habían  molivilizado  tantas personas para exigir el fin de la impunidad. Ahora los ciudadanos comienzan a comprender que tienen un rol fiscalizador de los funcionarios y los segundos deberán entender que delinquir en el ejercicio de la función  pública tiene su castigo. La marea verde está  exigiendo  cárcel para los corruptos, devolución al Estado de los dineros robado y suspensión  de los contratos con Odebrecht”, explicó.

Construyendo un movimiento de masas

El verde se convirtió en el color de este movimiento histórico porque era distinto a los símbolos políticos morados y blancos a los que el electorado dominicano estaba acostumbrado. El verde simbolizaba algo nuevo, fresco y esperanzador con el cual un pueblo agotado por la política tradicional podía creer. El color simbólico de la naturaleza se convirtió en el color de la campaña anticorrupción.

Los organizadores, en su mayoría dirigentes populares y de base estaban decididos a lanzar un movimiento en el que las masas pudieran creer y estar orgullosas. Las marchas regionales entregaban antorchas verdes en lugares históricos. Los organizadores, con camisas verdes recolectaron millones de firmas en libros verdes. Estos fueron los pilares de una larga campaña de organización, que culminó en la marcha de este domingo.

Este es el movimiento de resistencia más grande que la R.D.  ha visto en toda su historia.

Los retos de un movimiento de masas

El movimiento de la Marcha Verde es similar al movimiento anti-Trump en lo cual  es un movimiento ideológicamente diverso de miles y con diferentes actores políticos. Hay un ala izquierda y otra derecha luchando por el liderazgo.

El otro gran partido burgués, el Partido Revolucionario Moderno quiere sacar provecho del movimiento de La Marcha Verde. No dejes que su nombre te engañe. No hay nada revolucionario en esa entidad política.

El PRM está atrapado en una gran contradicción ¿Cómo pueden liderar el movimiento de protesta cuando son cómplices del escándalo? El presidente del PRM, Andrés Bautista, y su portavoz en la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, son imputados en el escándalo. El PRM no puede exigir cárcel para los ladrones morados (el color del PLD) y libertad para los ladrones blancos (el color del PRM). Su pretensión de ser parte de La Marcha Verde es como la afirmación de Hillary Clinton de ser parte de la resistencia en Estados Unidos: hipocresía total!

Esta es una de las grandes lecciones que el pueblo dominicano y americano están aprendiendo. El PLD y el PRM y los republicanos y demócratas representan las dos caras de la misma moneda de corrupción y desigualdad. Votar por cualquiera de los dos es un voto perdido porque el mismo sistema de explotación sigue en el poder. Carlos Amarente Baret, dirigente del Comité Político del PLD, reconoció el peligro que “este movimiento representa para todo el sistema político.”

La tarea de la izquierda dominicana es educar a la gente y alejarla de los partidos tradicionales. El desafío es que en las elecciones de 2020, cuando el PLD y el PRM ofrezcan sobornos de 500 pesos, el Pica Pollo y la chata de ron para comprar votos la gente no lo acepte. Esa tradición que data de la era de Trujillo y Balaguer, da una idea de lo corrompido que está el sistema electoral dominicano. La Marcha Verde representa una llave de acero empujada en esta corrupta maquinaria política.

Un camino hacia adelante

La izquierda dominicana, compuesta por el Frente Amplio, el Movimiento Popular Dominicano, la Fuerza de la Revolución, Patria para Todos y otras organizaciones, debe comprometerse a convertir la antorcha verde en una antorcha roja. Mientras que el PRM y otros partidos “liberales” tratan de captar la atención de los medios y tomar el crédito de la movilización, han sido los organizadores populares antiimperialistas quienes han dado al movimiento su coherencia nacional.

En los Estados Unidos estamos muy familiarizados con el abuso de autoridad. Aquí también se encarcela a los pobres y se garantiza impunidad a los ricos como sucede en Dominicana.

También es importante destacar la relación colonial que existe entre los dos países. El gobierno de Estados Unidos ha trabajado mano a mano con sus compinches dominicanos para mantener a raya al movimiento revolucionario, ocupando dos veces el país caribeño en el pasado siglo XX. Como tal es el ejército estadounidense el que entrena y da apoyo financiero al ejército dominicano y el capital americano que súper explota a los trabajadores dominicanos en la zona franca. Hasta que R.D.  no esté libre de influencia externa, millones no tendrán otra opción que migrar para ganarse la vida.

El Partido por el Socialismo y Liberación saluda la unidad y el coraje del pueblo dominicano y se compromete seguir luchando con ellos en las calles. Desde la avenida Duarte en Santo Domingo hasta Broadway en Washington Heights, tenemos el mismo enemigo y la misma lucha. Hasta la victoria siempre compañ[email protected]! (traducido por Daniel Perez)